Cómo no morir de éxito en la nube

Cómo no morir de éxito en la nube

Asumámoslo: la industria del software se ha transformado. La omnipresencia de Internet ha provocado que la red haya pasado de un medio de distribución eficiente al canal preferente para consumir servicios. El auge de los smartphones y las tablets en los últimos años solo ha servido para agudizar esta tendencia: nombre una aplicación que use a diario y no necesite conexión.

Con la excepción de aquellas empresas dedicadas al middleware (cuyo mercado está cada vez más dominado por el software libre), los desarrolladores de nuevos servicios necesitan desplegar y operar infraestructura en Internet de forma que éstos, se consuman vía web o a través de una aplicación, funcionen: Instagram consume cientos de máquinas virtuales para gestionar las fotos subidas por sus usuarios, Twitter dispone de miles de servidores distribuidos en varios países para intercambiar los millones de mensajes escritos diariamente, etcétera.

Pongámonos en la piel de un desarrollador: tras haber tenido una idea realmente buena para un nuevo servicio y dedicado cientos de horas a desarrollarlo, ¿cuántos servidores debe adquirir para ponerlo en producción? Si es conservador y contrata pocos, ¿qué hará si los usuarios de su servicio acuden por miles? ¿Cómo no morir de éxito? Pero si es optimista y contrata muchos, ¿qué hará si los usuarios llegan más despacio de lo previsto? ¿Cómo se lo explicará a sus inversores?

El mercado de alojamiento sufrió su propio terremoto cuando en 2006 Amazon lanzó al mercado EC2 (Elastic Compute Cloud), un servicio que permitía contratar máquinas virtuales y pagar solo por las horas consumidas. Es decir, la empresa de Jeff Bezos comercializó por primera vez en modelo cloud servidores gestionados y accesibles por Internet, con tanto éxito que sigue dominando el mercado de manera abrumadora. Nuestro desarrollador ya puede estar tranquilo, gracias a la posibilidad de contratar y pagar solo lo que realmente necesita. Salvo porque sigue siendo complicado predecir el futuro, y aunque su proveedor cloud le ha facilitado y agilizado el trabajo enormemente, los servidores siguen saturándose cuando hay picos de demanda.

Así, y aunque sigue siendo muy fácil comprar servidores a cualquier proveedor cloud (Amazon, que creó el mercado, sigue regalando una máquina virtual a cada nuevo usuario) con solo unos clics de ratón y una tarjeta de crédito, elegir el correcto es una tarea algo más complicada. ¿Sus máquinas virtuales absorberán los picos de demanda de mis usuarios, o tendré que vigilar constantemente qué ocurre en mi servicio? Cuando necesite urgentemente un nuevo servidor, ¿cuánto tiempo necesitaré en desplegarlo? Aún mejor: ¿no podría agrandar el que ya tengo funcionando, sin detenerlo, para absorber la nueva demanda? Ya que el grueso de mis usuarios está en redes lentas y no puedo hacer nada al respecto, ¿ayudan las máquinas virtuales proporcionando tiempos de respuesta bajos? Si mi servicio empieza a tener problemas, ¿tengo herramientas para saber qué ocurre en los servidores?

Afortunadamente, existen soluciones cloud que resuelven todos estos problemas. Joyent, un desarrollador estadounidense en el que Telefónica Digitalinvirtió el pasado mes de enero, distribuye una plataforma basada en Solaris llamada SmartDataCenter que no solo proporciona máquinas virtuales con un rendimiento muy superior a la mayoría de principales competidores —lo que obviamente se traduce en ahorros al necesitarse menos máquinas para realizar un mismo trabajo—, sino respuesta a todas las anteriores cuestiones de nuestro desarrollador: desbordamiento automático (auto bursting) de CPU para absorber picos de demanda, provisión de nuevos servidores en segundos, aumento o reducción del tamaño de cada máquina virtual en caliente, baja latencia gracias a su arquitectura interna (basada en ZFS y CrossBow), y una potente herramienta integrada de análisis y diagnóstico de problemas en tiempo real.

Todo esto ha hecho que cientos de desarrolladores y empresas como LinkedIn hayan elegido esta tecnología para desplegar y operar sus servicios, no como acto de fe sino tras probar y comprobar sus ventajas: SmartDataCenter se distribuye gratuitamente para pequeños despliegues, necesitando disponer solo del hardware en el que instalarlo. Pero si nuestro desarrollador quiere verificar por sí mismo estas características o empezar a aprovecharlas para su servicio de forma fácil, siempre puede contratar en solo 3 clics el servicio Instant Servers, construido sobre SmartDataCenter y comercializado por Acens en España desde el pasado 29 de junio.

 

Foto de portada galería de Mark Fischer 

Sobre el autor

Antonio Jose Sanchez Garcia

Antonio J. Sánchez es informático, aunque ha trabajado de financiero, auditor e ingeniero. Últimamente gestiona productos cloud en Telefónica Digital. Disfruta cocinando, gruñendo, Interneteando y con cualquier cosa que huela a romana, antigua o moderna. Más artículos del autor »