A todos nos gusta estrenar algo nuevo. Ropa, calzado, una caja de galletas o de helados, un cuaderno, un simple bolígrafo, un electrodoméstico o, cómo no, un teléfono móvil o un ordenador. Y parte de esa experiencia y disfrute es el desempaquetar el producto. Lo que en inglés llaman unboxing y que se ha convertido en todo un fenómeno que muchos graban y publican en Internet. Las cajas de productos de Apple son uno de los motivos de esa moda. Esas cajas, ese envoltorio, embalaje o packaging, están pensados para ofrecer una vivencia que acompañe el estreno de un nuevo iPhone, un Mac o unos AirPods. Una vivencia que empieza con el unboxing de los productos de Apple.
El unboxing de productos de Apple es una especie de liturgia que quienes poseemos algún producto de esa marca hemos experimentado en alguna ocasión. Y que otros fabricantes han imitado con mayor o menor acierto. Samsung y Xiaomi, en móviles, empaquetan sus dispositivos para que el desembalaje sea parte del juego. Hay quien no puede esperar. Una vez comprado el producto, corren a desempaquetarlo. Otros preferimos llegar a casa y reservarnos unos minutos para disfrutar de esa experiencia.
En realidad, es algo que Apple ha hecho toda la vida. Desde que empezó siendo una empresa de computadoras. Pero con el salto a los iPhone, los AirPods y los Apple Watch, el arte del packaging ha tenido que vérselas con distintos formatos y tamaños. Al tiempo que se adaptaba a los nuevos tiempos, en los que hay que procurar minimizar el embalaje para contaminar menos, las cajas de Apple incitan a su apertura y a su posterior conservación. Como si la caja fuera parte del producto.
Las cajas de Apple, un bien preciado
Es un tema recurrente. ¿Qué hacer con las cajas de Apple o de otras marcas cuando has estrenado tu teléfono móvil? Los fabricantes y vendedores de electrodomésticos suelen recomendar guardar la caja por si hay algún problema. Y así facilitar su devolución. Respecto a los teléfonos móviles, sucede lo mismo.
Pero si hablamos de Apple, hay motivos más allá de guardar la caja por si algo falla. La reventa de productos de segunda mano es una buena razón. Pero también el mero hecho de guardar un elemento más de la experiencia Apple, como los cables, los manuales y, antiguamente, las pegatinas que acompañaban cualquier producto de la manzana.
Steve Jobs, cofundador de Apple y CEO durante gran parte de su vida, tenía muchas manías. Como todos sabemos por su biografía. Y de esas manías surgía la atención por los detalles. Entre esos detalles, el cuidado por el packaging. Si algo caracteriza a Apple, es el diseño de sus productos. Y esto incluye las cajas que albergan esos productos de Apple.
Principios que rigen el embalaje de Apple
Hay palabras que inevitablemente nos vienen a la mente cuando vemos o manipulamos una caja de un producto de Apple. Minimalismo, sencillez, elegancia… Y una vez la abrimos, con un ligero esfuerzo, pues todo está colocado para que encaje como un puzle, vemos que el orden impera en todo el empaquetado. Cada elemento está dispuesto de manera que el proceso de estrenar un nuevo iPhone, un nuevo Mac o unos nuevos AirPods tenga unos pasos de obligado cumplimiento. Estos son algunos de los principios que hacen que las cajas de Apple sean así.

La caja debe reflejar la calidad del producto. Desde el primer Macintosh de 1984, Steve Jobs recalcó que la caja debía mostrar al cliente cómo era el ordenador que había dentro. Algo que vemos hasta hoy. Puede que la caja sea completamente blanca, pero muestra el contenido del interior en una fotografía a todo color. Y entra por los ojos.
Las cajas de Apple deben estimular los sentidos. La importancia del empaquetado es tal en Apple que incluso Jony Ive, encargado de diseñar algunos de los dispositivos más icónicos de la marca, estuvo implicado en el diseño del embalaje. Todo en las cajas de Apple está pensado para causar buenas sensaciones en el usuario.
El embalaje es parte del producto. Ya lo hemos comentado. El iPhone es el producto. Pero su caja es un componente más. De ahí que muchos la guarden más allá de lo deseado. Y que, cuando renuevan su dispositivo, el iPhone viejo pase sus últimos días en esa caja.
Las cajas de Apple como algo a coleccionar. En Internet abundan los unboxing de productos de Apple. Pero también las fotografías que muestran bodegones con cajas de productos de todos los tiempos. Ordenadores, teléfonos, altavoces, relojes… Incluso hay quien colecciona las cajas de productos oficiales menos conocidos, como fundas, mandos o manuales.
En qué destaca el packaging de Apple
La psicología juega un importante papel en el unboxing de cajas de Apple. En la cara frontal ves una imagen a todo color del producto que has comprado. Cuando levantas la tapa, ves ese producto, esta vez real. Pero eso no se acaba ahí. Debajo encontrarás el manual, un cable o algún elemento complementario. Todo colocado optimizando el espacio disponible. Con la satisfacción que esto produce en el ojo humano.

Hay quien destaca que el desembalaje de la caja, el levantar la parte principal, está diseñado expresamente para que sea así. Esa parte no cede fácilmente. Hay que retirarla con cierto esfuerzo, como si estuviera encajada a la parte interior. Los expertos lo llaman fricción controlada. Y genera una sensación de suspense y excitación que convierte el desempaquetado en una experiencia valiosa en sí misma. Emocional. Lo que, a la larga, genera fidelidad a la marca. De ahí que muchos usuarios de Apple, entre quienes me incluyo, guarden los productos que han sustituido por otros más nuevos. E incluso llenen armarios o estanterías con cajas antiguas.
En definitiva, las cajas de Apple son la antesala al disfrute del producto en sí mismo. Un viaje o camino que empieza desde que ves un anuncio en TV o alguien te deja probar su iPhone o su Mac y decides que necesitas uno igual. Una experiencia emocional que muchos han decidido imitar pero que no es fácil de copiar. Y que, en resumen, conecta a las personas con la electrónica más allá de su mera utilidad como objeto de consumo.
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