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La importancia de las apps educativas y cómo introducirlas en nuestros hábitos digitales

La proliferación de apps educativas en las tiendas de aplicaciones móviles es una de las revoluciones más impensables que podíamos imaginar hace unos años. Con las tiendas de apps móviles, se produjo hace años una explosión de juegos y aplicaciones principalmente de entretenimiento. Pero uno otro los ámbitos que ha experimentado un crecimiento es el de las apps educativas. Apps que sirven para aprender y/o enseñar empleando tecnología a nuestro alcance como son los smartphones y las tabletas con pantallas táctiles.

Al principio eran solo para los más pequeños. Pero con el tiempo, este tipo de aplicaciones se ha ido especializando por edades y por temáticas. Es más, adultos de cualquier edad pueden descargar decenas de apps educativas para aprender idiomas, programación, carpintería, robótica, diseño web o cualquier tema que quieran conocer o del que quieran ampliar conocimientos.

Las apps educativas se han añadido al catálogo de recursos con que contamos en el siglo XXI para aprender lo que queramos, por decisión propia. Más allá de lo aprendido en edad escolar. Un abanico de posibilidades que se ha abierto ante nosotros junto a otros recursos disponibles como los cursos online que tanto abundan en Internet.

Donde quieras, cuando quieras

La principal ventaja de las apps educativas, que comparten con los cursos online, es la disponibilidad para cualquier tipo de agenda. No importa dónde estés ni el tiempo que puedas dedicar. Las aplicaciones educativas están diseñadas para su consumo en cualquier momento del día durante el tiempo que queramos. Ahí ha ayudado mucho el uso de técnicas didácticas como el microlearning y la organización del conocimiento en pequeñas píldoras de unos pocos minutos.

A esto se le une la autonomía que ofrecen este tipo de aplicaciones. Podemos avanzar capítulo a capítulo, tema a tema, por nuestra cuenta. Empleando tests y cuestionarios sabremos si debemos avanzar o es mejor repasar lo aprendido. Sin la necesidad de alguien detrás que nos explique qué hacer. Todo está en la app.

Y al mismo tiempo, la interacción de la app con Internet permite que podamos conectar con otros estudiantes o, en algunos casos, hacer lo propio con expertos en la materia que respondan a nuestras dudas o complementen lo que hemos aprendido por nuestra cuenta gracias a la aplicación. En este sentido, algunas apps educativas apuestan por facilitar sus propias comunidades online en las que intercambiar dudas, sugerencias o entablar conversaciones relacionadas o no con el tema de la app.

Las apps educativas se pueden usar en cualquier momento y lugar
Fuente: Brand Factory Telefónica

¿Por dónde empezar con las apps educativas?

Otra de las ventajas que ofrecen la mayoría de apps educativas es que no requieren de una preparación previa para usarlas. Están pensadas para su consumo inmediato una vez las hemos descargado a nuestros dispositivos. Tras un breve tutorial introductorio, ya podemos empezar con las primeras lecciones. Así de simple.

Entonces, ¿cómo empezar con una app educativa? No todos los casos son iguales. Dependerá de si queremos probar una app educativa por curiosidad, si queremos introducirnos en un tema por interés o por necesidad, si nos va la vida profesional en ello, si usamos la app de manera autónoma o como complemento a un curso online o a una formación presencial…

El enfoque es similar al de cualquier otro recurso educativo que tengamos a nuestro alcance. Básicamente tendremos que informarnos sobre si es lo que necesitamos para nuestras necesidades y, una vez resuelta esta duda, plantearnos si tenemos la disponibilidad adecuada. A partir de ahí, planificar el uso que haremos de la app educativa en cuestión no tiene complicaciones. Camino del trabajo, durante una tarde libre, incluso en vacaciones. Las apps educativas están pensadas para aprender disfrutando. Ofrecen juegos y actividades lúdicas a modo de incentivo, por lo que cualquier momento libre es bueno para seguir avanzando.

Caso distinto es el de las apps educativas para niños y jóvenes. Muchas de ellas están pensadas para integrarse en la práctica educativa, presencial o a distancia. Propuestas como Kahoot!Smartick o Scratch están ya integradas y se utilizan en las respectivas asignaturas de manera natural. Lo mismo ocurre con plataformas como Google ClassroomDoodle y similares que facilitan la comunicación y la gestión de las clases. Pero ese es otro tema. Lo importante de las apps educativas para los más pequeños es que utilización debe hacerse con la participación y colaboración de profesores y padres y delimitando claramente en qué momentos del día se usarán y si se hará dentro o fuera del aula.

Las apps educativas sirven tanto dentro como fuera del aula

Una oportunidad más para aprender

En definitiva, las apps educativas son un recurso más que tenemos a nuestra disposición, desde niños y como adultos. Una manera diferente de aprender mediante actividades y juegos para fomentar su uso. Y que podemos realizar durante un desplazamiento en transporte público, un rato que tengamos libre o un descanso en el trabajo. Una oportunidad de ampliar nuestros conocimientos o de reforzar los que ya tenemos.

Si bien las apps educativas más populares se centran en idiomas y programación, las hay enfocadas a otros temas como las matemáticas, la robótica o a temas más amplios como ocurre con la variada oferta de cursos online actuales y de apps educativas. Es más, muchas apps educativas facilitan el acceso a cursos online o integran sus propias ofertas para su uso en cualquier momento y lugar. Siempre pensando en facilitar el acceso al conocimiento organizándolo de la manera más óptima posible sin importar quién esté al otro lado de la pantalla.

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