¿Está realmente la IA cambiando la economía? Qué dicen los datos macro y qué lecciones podemos aprender de ello

La inteligencia artificial generativa ha tomado por asalto prácticamente todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, y eso no es novedad. El uso de esta tecnología para crear fotos, vídeos, audios, textos, software, sitios web, apps o juegos, se ha vuelto algo corriente para millones de personas alrededor de todo el mundo. Pero con el furor de la IA también se han abierto nuevos debates respecto de su impacto (tanto positivo como negativo) sobre la economía global.

La IA ha sido un punto de inflexión para una gran cantidad de tecnológicas, cuya propia economía ha cambiado de la noche a la mañana. El caso más notorio es, sin dudas, el de NVIDIA. Hasta finales de 2022, cuando OpenAI lanzó ChatGPT y se desató el furor por los modelos generativos, la empresa liderada por Jensen Huang era principalmente conocida por sus tarjetas gráficas para gaming y valía unos 380.000 millones de dólares. No era una startup ni una pyme, pero estaba muy lejos de los casi 5,3 billones de dólares de valor de mercado que presume en la actualidad, siendo la compañía más valiosa del mundo y el principal proveedor de hardware especializado para servidores de IA.

A esto hay que sumarle el astronómico crecimiento que experimentaron las principales empresas nativas del segmento, lideradas por OpenAI y Anthropic, cuyas respectivas valoraciones se calculan en torno a (o encima de) 1 billón de dólares. Así como el surgimiento de un sinfín de nuevas compañías vinculadas con la IA, tanto creadas desde cero como pivotadas desde otros segmentos, y el intento de megacorporaciones como Microsoft, Amazon, Google, Apple y Oracle de llevarse una tajada de la industria.

La inversión en todas las empresas del sector se ha disparado, al igual que la construcción de nuevos centros de datos en todo el mundo. Cubrir la demanda de poder de cómputo también ha disparado el precio de la RAM, haciendo más cara toda la electrónica de consumo. Y en este loco escenario tenemos empresas que advierten que la IA nos exterminará, mientras en simultáneo afirman que mejorará nuestra economía.

¿Es realmente así? ¿Está la IA cambiando la economía a nivel global? La respuesta más simple (y menos simpática) es sí y no. Esto se debe a que existen indicadores interesantes, pero todavía es demasiado pronto para alcanzar una conclusión definitiva. Esto es lo que llevamos aprendido hasta ahora.

El impacto de la IA en la economía mundial

El impacto de la IA en la economía mundial

Al analizar el impacto de la IA sobre la economía, es evidente que transitamos un boom de inversión en infraestructura, pero no de resultados. Y lo más probable es que pasen unos cuantos años antes de que empiece a verse reflejado en esto último, si es que finalmente ocurre. Un reporte de la Fed menciona los aportes del software y los equipos informáticos al PIB de Estados Unidos en 2025 y los primeros meses de 2026. Indica en tal sentido que el gasto en infraestructura de IA ya equivale a casi el 1 % del PIB estadounidense. Aunque en Wall Street son cautos respecto de los efectos que tendrá tamaña inversión. En septiembre pasado, Goldman Sachs estimó que el aporte neto de la IA al crecimiento del PBI de EE. UU. rondaba apenas 0,1 puntos porcentuales.

Más allá de lo que pueda suceder en Norteamérica, las proyecciones sobre cómo la IA va a impactar en la economía mundial son muy desiguales. Existen análisis que hablan de un crecimiento de solo el 1 % en los próximos 10 años, mientras que otros vaticinan que será de un 7 % en el mismo lapso de tiempo. Vale decir que muchas de estas estimaciones tienen de dos a tres años de antigüedad, lo que tampoco las hace fiables. Después de todo, la inteligencia artificial ha probado ser un campo de evolución permanente y a ritmo veloz.

Más allá de cuál sea el efecto real que tenga sobre la economía, sí se espera que el gasto en infraestructura de IA continúe en ascenso. Goldman Sachs calcula que 2026 terminará con inversiones estimadas en 765.000 millones de dólares, y que para 2031 la cifra alcanzará los 7,6 billones de dólares.

El gasto crece, pero todavía no se refleja en la productividad laboral

Los gurús de la IA no solo vaticinan que mejorará la economía mundial, sino que también incrementará drásticamente la productividad laboral. No obstante, hasta aquí no hay datos demasiado contundentes que lo demuestren. Es posible que tengan que pasar varios años hasta que se empiecen a ver indicadores más precisos en tal sentido.

Al igual que las estimaciones de crecimiento de la economía, muchos estudios de la injerencia de la IA en la productividad laboral no son actuales. Por ende, es difícil saber si siguen siendo certeros. Por citar un ejemplo de ello, con información de unas 12.000 empresas europeas encuestadas entre 2019 y 2024, se ha calculado que la inteligencia artificial podría incrementar la productividad laboral en un 4 % en promedio en toda la Unión Europea.

En EE. UU., la Fed menciona que la productividad de los sectores más expuestos a la IA mantiene tendencias similares a las de los menos expuestos. Esto también se explica en que la adopción de la tecnología todavía se encuentra en niveles muy superficiales.

En lo que respecta al empleo, también hay lecturas interesantes. Es imposible hablar de si la IA está cambiando la economía sin hacer mención al mercado laboral. En los últimos años, se han vuelto comunes las noticias de empresas aplicando concretando despidos para enfocarse en la inteligencia artificial. Pero los principales análisis indican que el efecto mayor de la adopción de la tecnología no es el aumento de los despidos, sino la reducción de la contratación de empleados jóvenes.

Una investigación de la Universidad de Stanford revela que, si bien no se observa un desplazamiento laboral generalizado a escala económica por la adopción de la IA generativa, sí ha caído la contratación de trabajadores de entre 22 y 25 años en sectores más expuestos a la tecnología. La disminución ya alcanza el 19 % en la comparación con otras ocupaciones donde el uso de la tecnología es menor. Esto da a entender que, más que generar despidos masivos, la inteligencia artificial está poniendo una barrera de entrada a ciertos segmentos del mercado laboral.

Según Jan Hatzius, economista jefe de Goldman Sachs, la tasa de desempleo estadounidense prácticamente no sufriría cambios en los próximos 10 años. El experto considera que al finalizar el citado período se mantendrá cercana a la actual, que es de un 4,1 %.

¿Qué pasa con la economía si la IA es una burbuja?

¿Qué pasa con la economía si la IA es una burbuja?

Esta es la pregunta del millón, sin dudas. Los debates sobre si la IA generativa es una burbuja y las secuelas de un estallido en la economía mundial, se han vuelto bastante candentes. Es una realidad que el sector ha crecido a un ritmo brutal en un muy corto período de tiempo. Las comparaciones con la era de las puntocom no tardaron en aparecer, alimentadas también por los acuerdos circulares entre los principales jugadores del sector.

Si bien existen opiniones muy fuertes sobre el asunto, ya no se discute tanto por las capacidades de los modelos de lenguaje o su utilidad. Ahora, buena parte de la preocupación radica en la concentración del crecimiento. Según ha advertido el Fondo Monetario Internacional, EE. UU. y China acaparan tres cuartas partes de la demanda de importaciones de hardware y equipamiento de inteligencia artificial. Asimismo, el 95 % del crecimiento global radica en apenas 32 países, cuando en abril eran 54.

Esto dejaría a la economía mundial en una situación delicada en el caso de una corrección bursátil vinculada con la IA. Después de todo, si el crecimiento global depende casi con exclusividad de una única industria (la inteligencia artificial generativa) y de lo que suceda en (y con) cada vez menos países, cualquier viento de frente puede volverse un problema de magnitud.


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