Comprar, una cuestión de narices: marketing olfativo

El marketing olfativo no es una casualidad, es el fruto de nuestras sensaciones olfativas y las intenciones que devienen de ellas.

Pasar por delante de una pastelería, respirar el olor a bollos y entrar a consumir es, en ocasiones, todo uno. Como respirar ese aroma a cebolla frita que sube por el patio de casa augurando tortilla de patatas y comenzar a tener hambre. El markenting olfativo aprovecha esa “debilidad” de nuestro olfato para transformarlo en ventas o en asociar según qué aroma a según qué marca.

Cuando entramos a un comercio nada de lo que vemos está ahí por azar. Da igual que sea una tienda de ropa, un centro comercial o una librería. La colocación de sus productos, el vestuario del personal que nos atiende, la iluminación, la música, el color de las paredes… Todo está pensado para incitar a comprar. De un tiempo a esta parte sucede lo mismo con los olores. De hecho, es ya una tendencia innegable. Basta con buscar en Google por los términos ‘marketing olfativo’ para comprobar que en los primeros puestos aparecen diversas empresas dedicadas a ofrecer este tipo de servicios.

Es posible que ahora estés encajando piezas. Sí, en esa conocida cadena de tiendas de ropa huele siempre de una forma particular. Igual que las hamburguesas –sí, se aromatizan hasta las mismas hamburguesas- de esa conocida franquicia norteamericana de comida rápida. Todo tiene un olor característico.

Funda iPhone con olor a pan

Es algo así como el ‘olor a nuevo’ de un coche recién salido de fábrica. Los afortunados que han tenido el privilegio de ponerse al volante de un vehículo virgen se han dado cuenta de ese olor tan especial que desprende. Es un aroma que reconforta, que hace sentir bien, que lleva impregnado el concepto de exclusividad.

Justo pensando en esto una empresa ha decidido lanzar un perfume con ‘olor a nuevo’ para las firmas dedicadas a la venta de vehículos de segunda mano. El objetivo parece claro y no es otro que tentar al posible cliente a comprar desde el momento en el que entra en el habitáculo del coche en cuestión.

Otro aroma curioso tiene que ver con Apple, y no es precisamente perfume a manzana de lo que hablamos, sino del olor que desprenden las cajas de los productos del fabricante norteamericano cuando son abiertas por primera vez. No es de extrañar por eso que otra firma de este peculiar sector ha decidido crear un perfume en esta línea para alegría de los siempre acérrimos seguidores de la compañía de Palo Alto.

El marketing olfativo no se utiliza sólo para vender. También se busca asociar el concepto de marca a un aroma agradable, sencillo, agresivo o dulce: hay tantos atributos olorosos como valores desee fijar la compañía en la mente del cliente.

Telefónica es otra de esas compañías que tiene en cuenta el olor de sus establecimientos. En su caso cuenta con un perfume diseñado a medida que se puede respirar en la mayoría de los comercios de la compañía.

En el caso de Telefónica el Marketing olfativo está presente en las tiendas ‘top’ de la compañía. Se trata de un aroma exclusivo para las fosas nasales de quienes visitan las casi cien tiendas del operador en las que la fragancia está presente. El objetivo no es otro que el cliente identifique a Telefónica mediante un aroma pensado para transmitir calidez y cercanía.

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