Hay experiencias que asociamos automáticamente a una visita al hospital. Una de ellas es hacerse un análisis de sangre. Entrar en la sala de extracciones, remangarse, esperar a que el profesional encuentre una vena y ver cómo varios tubos se llenan antes de poner rumbo al laboratorio.
Es un procedimiento tan cotidiano que apenas nos planteamos si podría hacerse de otra manera. Sin embargo, igual que la telemedicina ha demostrado que muchas consultas pueden realizarse sin salir de casa, los análisis clínicos también están empezando a evolucionar. Y no porque los laboratorios hayan cambiado su forma de trabajar, sino porque la innovación está llegando mucho antes, al momento de obtener la muestra.
Ese es precisamente el objetivo de Project COMFORT, una iniciativa europea que está explorando cómo hacer los análisis de sangre más sencillos, menos invasivos y más cómodos para los pacientes, sin renunciar a la fiabilidad que exige un diagnóstico médico.
¿Hace falta extraer varios tubos de sangre?
Cuando un médico solicita una analítica, lo habitual es realizar una extracción venosa. Es un procedimiento seguro y muy preciso, pero también implica desplazarse hasta un centro sanitario, contar con personal especializado y, en muchos casos, repetir la experiencia una y otra vez si el paciente necesita un seguimiento frecuente. Project COMFORT parte de una pregunta muy sencilla: ¿es realmente necesario extraer tanta sangre para realizar determinados análisis?
Para responderla, el proyecto está evaluando distintas tecnologías de microsampling, es decir, sistemas capaces de recoger pequeñas cantidades de sangre suficientes para analizar numerosos parámetros clínicos sin recurrir a la extracción venosa tradicional. Uno de los dispositivos que más está llamando la atención es Tasso+. A primera vista recuerda más a un pequeño adhesivo que a un dispositivo médico. Se coloca sobre la parte superior del brazo y, al activarlo, realiza una microincisión prácticamente imperceptible en la piel. Después, un pequeño sistema de vacío recoge automáticamente una pequeña cantidad de sangre capilar en un tubo integrado, que posteriormente puede enviarse al laboratorio para su análisis.

Conviene hacer un matiz importante. No significa decir adiós por completo a los pinchazos, porque sigue siendo necesario realizar una pequeña punción para obtener la muestra. La gran diferencia es que desaparece la extracción venosa tradicional: ya no hace falta introducir una aguja en una vena del brazo ni llenar varios tubos de sangre. Para muchas personas, especialmente aquellas que necesitan controles frecuentes, este cambio puede hacer que una prueba rutinaria resulte mucho más cómoda.
Tasso+ es solo uno de los dispositivos que Project COMFORT está evaluando. El consorcio también analiza otras tecnologías de microsampling para identificar cuáles ofrecen la mejor experiencia al paciente sin comprometer la calidad de los resultados. En el fondo, la revolución no está en dejar de pinchar, sino en dejar de depender de una extracción venosa para muchos análisis.
Lo que cambia no es el análisis, sino cómo llega la muestra al laboratorio
Una vez obtenida la muestra, el proceso vuelve a parecerse mucho al que ya conocemos. El dispositivo se cierra, se conserva en las condiciones adecuadas y se envía al laboratorio, donde los especialistas la analizan utilizando procedimientos adaptados a este tipo de muestras. Es decir, el laboratorio sigue desempeñando un papel fundamental. Lo que cambia es todo lo que ocurre antes.
Esa es una de las claves de Project COMFORT. Más que desarrollar una nueva forma de analizar la sangre, el proyecto busca demostrar que es posible simplificar la obtención de la muestra sin perder la precisión que necesitan los profesionales sanitarios para tomar decisiones clínicas.
Para conseguirlo, la iniciativa reúne a hospitales, universidades, empresas y centros de investigación de distintos países europeos dentro de la Innovative Health Initiative (IHI), que ya está realizando estudios clínicos para validar tanto los dispositivos como los protocolos de transporte, conservación y análisis.

Una innovación pensada para quienes más análisis necesitan
Reducir el tamaño de una muestra de sangre puede parecer un cambio menor. Sin embargo, sus implicaciones pueden ser enormes. Pensemos en una persona con diabetes, una enfermedad cardiovascular o un tratamiento oncológico. En muchos casos necesita realizarse análisis de forma periódica para controlar la evolución de su enfermedad. Cada visita implica desplazamientos, tiempo y organización.
Si parte de esos controles pudiera realizarse mediante dispositivos de microsampling, el seguimiento sería mucho más flexible. También abriría nuevas posibilidades para personas con movilidad reducida, pacientes que viven lejos de un hospital o ensayos clínicos descentralizados, en los que los participantes no necesitan acudir continuamente al centro donde se desarrolla la investigación. En definitiva, no se trata solo de hacer más cómoda una prueba médica. Se trata de acercar la sanidad al paciente y adaptar los procedimientos a una realidad en la que cada vez más personas conviven durante años con enfermedades crónicas.
Una tendencia que va mucho más allá de Project COMFORT
La búsqueda de análisis menos invasivos no termina en el microsampling. Cada vez más iniciativas están explorando cómo combinar biotecnología y tecnologías digitales para acercar el diagnóstico al paciente. Un ejemplo es PointCheck, la propuesta presentada por Telefónica durante el Mobile World Congress 2025. Aunque parte de un enfoque diferente, comparte una idea de fondo con Project COMFORT: simplificar la forma de obtener información clínica.
Mientras Project COMFORT mantiene el análisis en el laboratorio, pero transforma la manera de recoger la muestra, PointCheck combina inteligencia artificial, conectividad 5G y edge computing para estimar determinados parámetros sanguíneos sin necesidad de recurrir a una extracción convencional en algunos escenarios.
Son aproximaciones distintas, pero reflejan una misma tendencia. La innovación ya no consiste únicamente en desarrollar mejores pruebas diagnósticas, sino también en hacer que sean más accesibles, menos invasivas y capaces de llegar allí donde se encuentra el paciente.
El futuro de los análisis de sangre ya ha empezado
Cuando pensamos en innovación sanitaria solemos imaginar robots quirúrgicos, nuevos tratamientos o algoritmos capaces de detectar enfermedades antes que un médico. Pero algunas de las transformaciones más importantes empiezan en gestos mucho más cotidianos.
Project COMFORT demuestra que incluso un procedimiento tan habitual como un análisis de sangre puede evolucionar. Quizá dentro de unos años siga siendo necesario analizar una muestra en un laboratorio, pero obtenerla podría ser tan sencillo como colocar un pequeño dispositivo sobre el brazo durante unos minutos.
Porque la medicina del futuro no solo aspira a ser más precisa. También quiere ser más cercana, menos invasiva y capaz de adaptarse mejor a la vida de las personas.
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