¿Sustuirá la soft-SIM a la tarjeta SIM física?

¿Sustuirá la soft-SIM a la tarjeta SIM física?

Como ya se mencionaba en el post sobre la llegada de la nanoSIM algunas empresas han intentado introducir la software-SIM o, de manera abreviada, soft-SIM en teléfonos móviles. El último intento ha sido de Apple con el iPhone 5, aunque no ha sido ni el primero ni el único. Pero, ¿Qué es la soft-SIM? ¿Cómo ha surgido? ¿Cuáles son sus ventajas e inconvenientes? Para poder responder a estas preguntas, empecemos con un poco de terminología sobre tarjetas SIM:

  • SIM: Subscriber Identification Module. Es el software que se incluye en las tarjetas SIM y que identifica al usuario de los servicios de una red móvil.
  • UICC: Universal Integrated Circuit Card. Es la plataforma sobre la que corre la aplicación SIM, es decir, la tarjeta SIM física.
  • eUICC: embedded UICC. Chip integrable en la placa de un dispositivo y que equivale funcionalmente a una UICC.

Soft-SIM es un término que ha sido utilizado en la industria de las telecomunicaciones para denominar múltiples y distantes conceptos, desde la aplicación SIM en un entorno hardware no dedicado específicamente para ello, hasta las aplicaciones de VoIP (como Skype y GTalk) que no necesitan la SIM como elemento de autenticación. En el caso que nos ocupa, nos quedamos con la definición más extendida: la soft-SIM es una aplicación software residente en el hardware del dispositivo (no confundir con eUICC, donde se trata de un chip específico).

En general, la soft-SIM presenta una serie de inconvenientes respecto al uso de tarjetas físicas con un hardware dedicado (ya sea UICC o eUICC):

  • Riesgos de seguridad: las aplicaciones existentes para la UICC implementan contramedidas hardware que se encuentran en microcontroladores utilizados en los chips de la tarjeta SIM, lo que aumenta la seguridad en estos dispositivos cuando son empleados en un teléfono móvil. En las tarjetas SIM se almacenan datos que no pueden ser manipulados desde el terminal o que permiten establecer un entorno de ejecución de aplicaciones seguro, gracias al hecho de que son dos dispositivos físicos distintos. Esto es muy relevante en casos como los pagos mediante tarjetas de crédito virtuales, en servicios NFC. Esas contramedidas no estarían disponibles en la soft-SIM, tal y como no están presentes en un PC estándar conectado a Internet donde, si queremos medidas de seguridad adicionales, tenemos que recurrir a soluciones como el DNI-e y un lector de tarjetas electrónicas.
  • Riesgos de mala interoperabilidad: la soft-SIM sería desarrollada por cada fabricante de dispositivos e integrada en sus propios entornos propietarios. Esta particularidad favorece la proliferación de diferentes implementaciones de la soft-SIM, lo que añade barreras desde el punto de vista de la interoperabilidad (compatibilidad de funcionamiento entre elementos de diferentes fabricantes). Esto afectaría a la complejidad y el coste de las infraestructuras de administración remota de las suscripciones almacenadas en las tarjetas. Este problema no sucede con las actuales tarjetas SIM, donde la interoperabilidad está garantizada al 100%, ya que todas las UICC (y también las eUICC) están estrictamente reguladas y siguen los patrones marcados tanto por los operadores de telefonía móvil como por los organismos de estandarización. Además, también se complica el mantenimiento de un entorno seguro, ya que el conjunto será tan seguro como la más débil de las implementaciones de soft-SIM (ver punto anterior).

El concepto de soft-SIM no es algo realmente nuevo, surgió hace varios años para dar solución a un problema dentro del ámbito de los dispositivos M2M (machine-to-machine): cuando se fabrica uno de estos dispositivos, por ejemplo un módulo para automoción o un dispositivo de e-Health, no se sabe cuándo o dónde se va a activar la conexión, ni con qué operador. Además, en muchos casos, la tarjeta SIM no estará fácilmente accesible para poder cambiarla (pensemos en el vano motor de un coche o en una antena de una estación meteorológica en una montaña). En estos casos, lo mejor es disponer de una SIM que establezca una conexión a red provisional y que pueda actualizarse de manera remota con los datos del operador con el que el comprador establezca el contrato. Y que también deberá proporcionar un mecanismo fiable y seguro para realizar una portabilidad de operador que no necesite cambiar físicamente de tarjeta. Sin embargo, en este caso, una SIM montada sobre una eUICC es mejor solución; por ser más segura que una soft-SIM. Llegados a este punto, es importante mencionar que trasladar la eUICC al ecosistema de los teléfonos móviles no sería una buena idea, ya que presenta algunos inconvenientes frente al uso de tarjetas SIM extraíbles. Dichos inconvenientes, que también serían aplicables al caso de la soft-SIM (sin hardware dedicado), son:

  • Inconvenientes comerciales: se dificulta el proceso de cambio de terminal. El usuario tendrá que esperar a que se actualicen sus datos de acceso (la transferencia de datos a una SIM tiene un ancho de banda bastante limitado). Además, si la SIM evoluciona (inclusión de NFC, mayor capacidad de almacenamiento, nuevo perfil del operador que integre más applets, LTE, nuevas versiones) la renovación del parque de SIMs existentes es mucho más sencillo con un formato de SIM extraíble (UICC) que con uno integrado (eUICC).
  • Dificultades logísticas y administrativas: Se hace necesario un nuevo proceso de certificación, distribución y gestión de la SIM (aplicación) y los datos almacenados en ella, lo que es comparativamente más complejo que un mero cambio de tarjeta física. Además, las certificaciones funcionales y de seguridad llevadas a cabo hoy por hoy para la UICC, por los operadores, fabricantes y organismos de estandarización (ej. GSMA, ETSI, 3GPP, SIMAlliance, GlobalPlatform) cambiarán para el caso de la eUICC. Y el proceso de estandarización todavía no está cerrado, debido a su enorme complejidad y a las dificultades que está habiendo para llegar a acuerdos.

Entonces, ¿Por qué algunas empresas están interesadas en promover el uso de soft-SIMs en teléfonos móviles? Para responder a estas preguntas quizás sea mejor intentar responder a esta otra: ¿Cómo afecta la utilización de la soft-SIM al ecosistema de prestación de servicios de comunicaciones móviles?

Entre las ventajas que los defensores de la soft-SIM indican están el ahorro de costes, el ahorro de espacio y el hecho de que el cliente no tenga que desplazarse a una tienda para cambiar de operador. Pero, teniendo en cuenta que el ahorro de costes es mínimo y que los smartphones tiene un tamaño cada vez mayor, lo más relevante para quienes apoyan la soft-SIM es que la tarjeta SIM (UICC) dejaría de ser un elemento de marketing, comunicación y vinculación del operador con sus clientes.

Cuando un usuario establece un contrato con un operador móvil se le entrega una tarjeta, que utilizará mientras dure su relación comercial con dicho operador. La sustitución de la tarjeta SIM física por la soft-SIM en teléfonos móviles tiene como efecto la desintermediación del operador, alterando el statu quo existente entre fabricantes de terminales, fabricantes de tarjetas, operadores y usuarios de servicios de telefonía móvil: con el uso de la soft-SIM la presencia de la marca del operador y la relación operador-cliente se reduce considerablemente durante el proceso de alta de un usuario, quedando a expensas del fabricante del dispositivo. Otro tanto ocurre en el caso de que un usuario decida portarse de un operador a otro. Con la SIM física basta con acudir a otro operador y cambiar de tarjeta. En cambio, con la soft-SIM, la portabilidad está a expensas del fabricante del terminal que, podría utilizarlo como ventaja “fidelizadora” frente a sus competidores o frente a otros players de la industria. Además, el hecho de que el operador lidere el proceso de distribución de tarjetas SIM le permite dimensionar adecuadamente los recursos de red necesarios para la prestación de servicios de comunicaciones con una calidad de servicio garantizada. Si el proceso de altas y bajas de líneas queda en mano de los fabricantes de terminales, y se independiza de quién gestiona los recursos de red (el operador), puede llevar a situaciones tanto de congestión como de infrautilización de los recursos de red.

Como conclusión, creo que la mejor alternativa para los usuarios de terminales móviles es la tarjeta física extraíble (UICC), por su sencillez, versatilidad, robustez y posibilidad de evolución, del mismo modo que la eUICC es la mejor solución para entornos M2M. La soft-SIM, en cambio, es una solución que presenta más inconvenientes que ventajas, ya que supondría una barrera para la portabilidad de servicios, el cambio de terminal, la migración de clientes entre operadores y el correcto dimensionamiento de la red, además de suponer un riesgo para la seguridad. Está claro que algunos fabricantes de terminales podrían obtener una ventaja competitiva de la introducción de la soft-SIM pero, lo importante, es saber cómo afecta al agente más importante de la industria: el usuario final. ¿Verá como una ventaja el hecho de depender de un fabricante de terminales en lugar de un operador? ¿O de un fabricante de software para móviles? ¿Y quién garantiza que su situación mejorará por ello?

 

Sobre el autor

Alfonso Fernández Gutierrez

Alfonso Fernández es Ingeniero de Telecomunicaciones y ha desarrollado toda su carrera profesional en el Grupo Telefónica, principalmente en las áreas de Desarrollo de Servicios y Marketing. Desde hace 4 años pertenece a la unidad de Negocio de Dispositivos Móviles, en la dirección de Marketing Gran Público de Telefónica de... Más artículos del autor »