El Informe ODA mide la diversidad en el cine y las series españolas: ¿qué dice la séptima edición?

Este martes, el Espacio Fundación Telefónica de Madrid ha acogido la presentación de la séptima edición del Informe ODA, el estudio anual que mide cómo se representa a los colectivos LGBTIQA+, racializados y con discapacidad en el cine y las series españolas. Un análisis que, edición tras edición, revela la misma brecha: la diversidad que existe en la sociedad española no se ve reflejada en la pantalla.

El estudio lo elabora cada año el Observatorio de la Diversidad en los Medios Audiovisuales, ODA, una asociación sin ánimo de lucro nacida en 2019. Esta edición analiza 2.015 personajes en 125 películas y 91 temporadas de 89 series, la muestra más amplia desde que comenzó el informe. La conclusión que lo atraviesa de principio a fin es la misma que en ediciones anteriores: estancamiento. La presentación contó con la participación de investigadores, directores y actores del sector, además de un representante del Ministerio de Cultura, y pudo seguirse en streaming en abierto.

Qué es ODA y cómo funciona el estudio

El Observatorio de la Diversidad en los Medios Audiovisuales, ODA, nació en 2019 impulsado por la productora activista Back Productions, con el apoyo de GLAAD, la mayor organización de medios LGBT del mundo. Es la primera iniciativa de este tipo en España: un observatorio independiente y sin ánimo de lucro cuya misión es medir, año tras año, cómo aparecen representadas en la ficción audiovisual española las personas LGBTIQA+, las personas racializadas y las personas con discapacidad. No solo cuántas hay, sino cómo están escritas, qué papel ocupan en la trama y si su identidad es un rasgo más de su personalidad o el único elemento que las define.

Para hacer esa medición, ODA aplica el test de Vito Russo, desarrollado originalmente por GLAAD, que evalúa tres condiciones: que la identidad del personaje quede claramente identificada, que esa identidad no sea su único rasgo relevante, y que su desaparición de la trama afecte realmente al relato. El estudio combina este análisis cuantitativo con una lectura cualitativa de cada producción, lo que permite ir más allá del simple recuento. Este año, además, ODA ha ampliado el ranking de plataformas para medir su compromiso con la diversidad.

Los números: tres colectivos, tres historias distintas

España tiene una población diversa, pero esa diversidad no siempre llega a la pantalla. El Informe ODA lleva siete años documentando esa distancia entre la sociedad real y la ficción que la representa. Estos son los datos de 2025.

LGBTIQA+: estabilidad en la superficie, desigualdad dentro

Los personajes LGBTIQA+ representan el 10,07% del total analizado, 203 personajes frente a 1.812 no LGBTIQA+. La cifra es prácticamente igual a la del año anterior, cuando se situaba en el 10,11%.

Dentro de esos 203 personajes hay 70 gays, 62 lesbianas, 58 bisexuales y 12 trans. El dato más llamativo de esta edición es la aparición de Renata, personaje de la serie Olympo (Netflix): el primer personaje abiertamente intersexual que registra ODA desde que comenzó a elaborar el informe.

Más del 60% de los personajes LGBTIQA+ son protagonistas o secundarios relevantes, lo que en principio es positivo. Sin embargo, el informe señala que menos de la mitad tiene tramas que no giran exclusivamente en torno a su identidad, lo que limita el abanico de experiencias representadas en pantalla. La diversidad también sigue asociada de forma desproporcionada a la juventud, aunque títulos como Maspalomas o Mariliendre rompen esa tendencia al explorar personajes que descubren o asumen su identidad sexual en la tercera y cuarta edad.

Racialización: bajada de casi tres puntos

En 2025 se contabilizaron 201 personajes racializados, un 9,98% del total. Supone una caída de casi tres puntos porcentuales respecto a 2024. Los personajes latinos son los más representados (40,67%), seguidos de personajes negros, árabes, gitanos y asiáticos.

ODA considera esta representación problemática no solo por la bajada numérica, sino por cómo se construye: hay una vinculación persistente entre personajes racializados y criminalidad, drogas o cárcel, y se mantiene la tendencia a confundir racialización con inmigración, reduciendo la complejidad identitaria a un único rasgo.

Discapacidad: la única subida, con matices

La representación de personajes con discapacidad sube del 3,2% al 5,8%, la única mejora clara del informe. ODA atribuye parte de ese aumento a una mayor presencia de personajes con ansiedad o depresión. Es decir, al creciente interés del audiovisual por la salud mental. Por primera vez, el estudio incluye un desglose por tipo de discapacidad, y el análisis de género revela que los hombres aparecen asociados a discapacidades físicas o sensoriales, mientras que las mujeres lo hacen a discapacidades psicosociales. La serie Sorda es mencionada como ejemplo de producción que lleva la discapacidad al centro de la conversación pública.

Una novedad: la clase social entra en el análisis

Por primera vez, ODA ha incluido un análisis de la clase social de los personajes, ampliando así el foco más allá de los tres colectivos que ha estudiado hasta ahora. Es una incorporación lógica: la clase social es una de las variables que más condiciona la experiencia vital de las personas, y su ausencia en el análisis dejaba un hueco importante.

El resultado no sorprende demasiado. La clase media domina la ficción española, con un 47,19% en cine y un 48,34% en series. Lo que el informe denomina un «desclasamiento» generalizado: los personajes de clase trabajadora o en situación de precariedad económica real son escasos, y cuando aparecen, las desigualdades que viven rara vez ocupan el centro de la trama. La serie Los tortuga se cita como una excepción relevante, precisamente porque construye su relato desde la precariedad sin convertirla en un elemento decorativo.

Por qué importa lo que se ve en pantalla

La pregunta detrás de toda esta metodología no es solo cuántos personajes hay de cada tipo. Es si el audiovisual español refleja la sociedad en la que vive, y qué pasa cuando no lo hace.

La investigación en psicología de medios lleva décadas documentando que la representación en ficción influye en cómo las personas construyen su identidad y cómo perciben a los demás. Ver tu historia contada, o no verla, tiene consecuencias. ODA nació precisamente para convertir esa intuición en datos anuales y comparables.

En 2025 la cifra de personajes LGBTIQA+ lleva dos años prácticamente inmóvil. Los personajes racializados han bajado. Solo la discapacidad sube, y en parte por razones coyunturales vinculadas al auge de las narrativas de salud mental. La séptima edición del Informe ODA confirma que el audiovisual español se ha acercado mucho a la diversidad como concepto, pero que traducirla en pantalla de forma consistente sigue siendo una tarea pendiente.

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