La función oculta del iPhone que puede convertirlo en el primer móvil ideal para un niño

Cada vez son más las familias que se hacen la misma pregunta: ¿es posible dar a un niño su primer smartphone sin darle acceso a todo lo que implica un smartphone? La preocupación ya no gira únicamente en torno al tiempo frente a la pantalla, sino también al acceso a redes sociales, la navegación sin restricciones o los algoritmos que recomiendan contenido de forma constante desde edades cada vez más tempranas.

¿Existe un punto intermedio?

Hasta ahora, las alternativas parecían limitarse a dos opciones. Por un lado, los teléfonos básicos, como los clásicos Nokia de teclado, que ofrecen una experiencia muy limitada pero también renuncian a funciones útiles como los mapas, las videollamadas o la localización. Por otro, los smartphones tradicionales acompañados de controles parentales que, aunque cada vez son más completos, requieren una configuración minuciosa y no siempre impiden el acceso a todas las funciones del dispositivo.

Sin embargo, existe una tercera vía de la que apenas se habla. Se trata de Acceso Asistido, una función incluida de serie en el iPhone que Apple diseñó con fines de accesibilidad y que, de forma inesperada, podría convertirse en una de las herramientas más eficaces para configurar un primer smartphone para un menor.

La función ha despertado recientemente el interés de numerosos usuarios después de que el periodista Jeremy White, de WIRED, explicara cómo descubrió que podía transformar un iPhone convencional en un dispositivo mucho más simple, eliminando prácticamente todas las distracciones sin necesidad de instalar aplicaciones de terceros ni modificar el sistema operativo.

Una función pensada para la accesibilidad que ha encontrado un nuevo uso

Acceso Asistido llegó al iPhone con iOS 17 como una función de accesibilidad destinada a personas con discapacidad cognitiva. Su objetivo era simplificar la experiencia de uso del dispositivo, eliminando elementos que pudieran resultar confusos y mostrando únicamente las aplicaciones y funciones realmente necesarias.

Aunque Apple nunca la diseñó como una herramienta de control parental, sus características encajan sorprendentemente bien con una necesidad que cada vez comparten más familias: ofrecer a los menores un teléfono con el que puedan comunicarse y desplazarse con seguridad, pero sin acceso a todas las posibilidades de un smartphone convencional.

Acceso Asistido permite transformar un iPhone convencional en un dispositivo mucho más sencillo de utilizar. Al activarlo, es posible elegir exactamente qué aplicaciones estarán disponibles y ocultar el resto, además de simplificar la interfaz para reducir las distracciones y facilitar la navegación. El resultado es un teléfono que mantiene funciones esenciales, como las llamadas, los mensajes o los mapas, pero prescinde de muchos de los elementos que suelen generar un uso excesivo.

Este uso alternativo de Acceso Asistido ha abierto el debate sobre si la mejor solución para el primer móvil de un niño no consiste en instalar más aplicaciones de control parental, sino en aprovechar de otra manera las herramientas que ya incorpora el propio sistema operativo de manera gratuita.

Un iPhone con solo las funciones que realmente necesita

A diferencia de los controles parentales tradicionales, Acceso Asistido no se limita a restringir el tiempo de uso de determinadas aplicaciones. Su planteamiento es mucho más sencillo: durante la configuración, los padres o tutores deciden exactamente qué aplicaciones estarán disponibles en el dispositivo y cuáles desaparecerán por completo de la interfaz.

Esto permite adaptar el iPhone a las necesidades de cada menor. Por ejemplo, puede configurarse para que el usuario únicamente tenga acceso a llamadas, mensajes, mapas, cámara o música, manteniendo las funciones de comunicación y seguridad sin exponerle al resto del ecosistema del smartphone.

Además, muchas aplicaciones pueden personalizarse de forma individual. En la app Teléfono, por ejemplo, es posible permitir llamadas únicamente a determinados contactos. En Mensajes también pueden limitarse las conversaciones autorizadas, mientras que otras aplicaciones permiten activar o desactivar funciones concretas según las necesidades del usuario.

Las restricciones también son especialmente interesantes desde el punto de vista del control parental. Si Safari no se añade durante la configuración, el navegador desaparece completamente del dispositivo. Lo mismo ocurre con la App Store o con cualquier otra aplicación que no haya sido autorizada. Además, los enlaces recibidos a través de Mensajes no pueden abrir páginas web si no existe un navegador disponible.

En la práctica, el resultado es un iPhone que conserva las funciones esenciales de un smartphone, pero elimina muchas de las principales fuentes de distracción y reduce significativamente las posibilidades de acceder a contenido no supervisado.

Cómo configurar Acceso Asistido en un iPhone

Una de las ventajas de esta función es que no requiere instalar aplicaciones adicionales ni modificar el dispositivo. Acceso Asistido forma parte de iOS y puede activarse en apenas unos minutos desde los ajustes del sistema.

Para configurarlo, basta con seguir estos pasos:

  1. Abrir Ajustes y acceder al menú Accesibilidad.
  2. Desplazarse hasta la parte inferior y seleccionar Acceso Asistido.
  3. Pulsar Configurar Acceso Asistido y elegir el tipo de interfaz que se desea utilizar (en cuadrícula o en lista).
  4. Seleccionar las aplicaciones que estarán disponibles para el usuario.
  5. Configurar los permisos de cada una de ellas. Por ejemplo, en la app Teléfono puede decidirse si el menor podrá llamar a cualquier número o únicamente a una lista de contactos previamente autorizados.
  6. Establecer un código PIN para impedir que otra persona modifique la configuración o salga del modo Acceso Asistido.
  7. Activar la función.

Una vez completado el proceso, el iPhone mostrará únicamente las aplicaciones seleccionadas y ocultará el resto del sistema. Para salir de este modo será necesario pulsar tres veces el botón lateral del dispositivo e introducir el PIN configurado previamente.

¿Cómo se compara con otras alternativas?

Acceso Asistido no es la única opción para limitar el uso de un smartphone por parte de un menor, pero sí una de las más singulares. Frente a otras alternativas, propone un enfoque diferente: en lugar de añadir restricciones sobre un teléfono convencional, transforma el propio dispositivo en una experiencia mucho más sencilla.

La opción más conocida son los controles parentales, como Tiempo de Uso (Screen Time) de Apple o Family Link de Google. Estas herramientas permiten establecer límites de tiempo, restringir determinados contenidos, aprobar la descarga de aplicaciones o supervisar la actividad del dispositivo. Su principal ventaja es la flexibilidad, aunque el smartphone sigue ofreciendo prácticamente la misma experiencia de uso y muchas de sus funciones permanecen presentes, aunque sujetas a restricciones.

En el extremo opuesto se encuentran los teléfonos básicos. Al prescindir de Internet y de las aplicaciones inteligentes, eliminan casi todas las distracciones, pero también renuncian a funciones que muchas familias consideran útiles, como la navegación GPS, las videollamadas o la posibilidad de compartir la ubicación.

También existen dispositivos diseñados específicamente para ofrecer una experiencia más minimalista, como Light Phone o Bark Phone, aunque requieren adquirir un nuevo terminal y, en algunos casos, contratar una suscripción.

Acceso Asistido ocupa un punto intermedio entre todas estas propuestas. Permite reutilizar un iPhone que la familia ya tenga en casa, mantener funciones esenciales como las llamadas, los mensajes, los mapas o la localización y, al mismo tiempo, eliminar por completo aplicaciones y servicios que no se consideren necesarios. En lugar de limitar cuánto tiempo puede utilizarse una aplicación, decide desde el principio qué aplicaciones forman parte del teléfono y cuáles, simplemente, dejan de existir.

Una solución muy prometedora, aunque no perfecta

Como cualquier herramienta, Acceso Asistido también presenta algunas limitaciones que conviene tener en cuenta antes de utilizarlo como sistema de control parental.

La primera es que no fue diseñado con este propósito, sino como una función de accesibilidad. Esto significa que algunas aplicaciones ofrecen una experiencia más limitada que en el modo habitual de iOS y que determinadas funciones pueden no estar disponibles. Además, la interfaz está pensada para ser extremadamente sencilla, algo que puede resultar adecuado para niños pequeños, pero quizá demasiado básica para adolescentes con mayor autonomía.

Tampoco sustituye al acompañamiento que requiere la educación digital ni pretende ofrecer un control absoluto sobre el uso del dispositivo. Su propuesta es diferente: configurar desde el principio un teléfono con las funciones que realmente se consideran necesarias y prescindir del resto, en lugar de gestionar continuamente permisos, horarios o restricciones.

Quizá ese sea el aspecto más interesante de Acceso Asistido. Apple lo desarrolló para facilitar el uso del iPhone a personas con discapacidad cognitiva, pero ha terminado ofreciendo una respuesta inesperada a una preocupación cada vez más extendida entre las familias: cómo aprovechar las ventajas de un smartphone sin exponer desde el primer momento a los menores a todas sus distracciones.

En un momento en el que gran parte del debate se centra en desarrollar nuevas herramientas de control parental, resulta llamativo que una de las alternativas más interesantes ya estuviera integrada en el propio sistema operativo. A veces, la innovación no consiste en crear una tecnología completamente nueva, sino en descubrir un nuevo uso para una que ya estaba ahí.


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