Qué fue del cable chino que iba a acabar con el HDMI

En septiembre, cuando Huawei presentó su Mate TV, la pregunta que más circuló entre los medios especializados no fue sobre la pantalla ni sobre el sistema operativo. Fue sobre un cable. Se especuló con que el televisor incorporaría GPMI, un estándar de conexión desarrollado por un grupo de más de cincuenta empresas tecnológicas chinas, entre ellas Huawei, TCL y Hisense. Durante unos días, GPMI fue noticia en todas partes.

Meses después, la pregunta cambia: ¿qué ha pasado con él? GPMI prometía algo que ningún cable actual consigue del todo, transmitir vídeo en 8K, transferir datos a máxima velocidad y alimentar el dispositivo, todo con un único cable. Sobre el papel, sus cifras superan a las de HDMI, DisplayPort y Thunderbolt juntas. Pero entre la promesa inicial y la realidad actual hay una distancia considerable.

Qué es el GPMI y cómo funciona

GPMI nació en abril de 2025, impulsado por la Alianza de Cooperación de la Industria de Vídeo UHD 8K de Shenzhen, un consorcio de más de cincuenta empresas chinas del sector tecnológico. Su objetivo es simple de explicar aunque complejo de lograr: reunir en un solo cable todo lo que hoy necesita varios. Vídeo, audio, transferencia de datos, conexión de red y suministro eléctrico.

Pensemos en un televisor o un proyector actual. Necesita un cable para la imagen, otro para conectarse a internet y otro más para la corriente. GPMI plantea sustituir todo eso por un único cable que haga las tres cosas.

El estándar llega en dos versiones. La primera, GPMI Type-C, usa el mismo conector que ya llevan la mayoría de móviles y portátiles, el USB-C. Alcanza una velocidad de transferencia de 96 Gbps (Gbps es la unidad que mide cuántos datos viajan por segundo; cuanto más alta, más rápido se mueve la información) y puede suministrar hasta 240 vatios de energía, suficiente para cargar un portátil.

La segunda versión, GPMI Type-B, es la más ambiciosa. Utiliza un conector propio, distinto a cualquier otro que exista hoy, y duplica las cifras de su hermana: 192 Gbps de velocidad y hasta 480 vatios de potencia. Esa capacidad permite transmitir vídeo en 8K, una resolución que multiplica por cuatro los píxeles del 4K, sin que la imagen se resienta.

Cómo se compara con HDMI, DisplayPort y USB-C

Para entender si esas cifras son realmente tan altas, conviene mirar lo que ofrecen los estándares que usamos hoy. El HDMI, el más extendido en televisores y consolas, alcanza un máximo de 48 Gbps y no transmite energía. Necesita siempre un cable aparte para alimentar el dispositivo.

DisplayPort, el conector habitual en monitores de ordenador, llega a 80 Gbps y sí puede suministrar algo de energía, aunque muy por debajo de lo que promete GPMI. Thunderbolt, el estándar más avanzado en portátiles de gama alta, se acerca más: hasta 240 vatios de potencia, pero con una velocidad de datos inferior.

GPMI Type-B, con sus 192 Gbps y 480 vatios, supera a todos ellos en las dos cosas a la vez: algo que ningún cable actual logra. La diferencia principal no está solo en los números, sino en el planteamiento. HDMI, DisplayPort y Thunderbolt han evolucionado como estándares independientes, cada uno pensado para una función concreta. GPMI nace con la idea de unificarlo todo desde el principio.

Por qué China impulsa su propio estándar

Detrás de las cifras hay una razón más de fondo que la técnica. Fabricar un televisor o un móvil con conexión HDMI no es gratis. Los fabricantes deben pagar una cuota anual y una pequeña cantidad por cada unidad vendida, ya que HDMI es un estándar controlado por un consorcio con sede en Estados Unidos y Japón.

GPMI nace, en parte, para evitar esa dependencia. Al tratarse de un desarrollo propio, respaldado por gigantes tecnológicos chinos como Huawei, TCL, Hisense y Skyworth, las empresas del país pueden adoptarlo sin pagar licencias a terceros. El proyecto cuenta además con el respaldo del gobierno chino, que lo ha incluido entre sus prioridades de desarrollo tecnológico. Huawei, Hisense y TCL no son actores menores: son algunos de los mayores fabricantes de televisores y dispositivos electrónicos del mundo, lo que da a GPMI una base de mercado que otros intentos similares no tuvieron.

El balance, meses después

Y aquí es donde la historia se enfría. El propio Mate TV de Huawei, el producto que disparó todo el interés por GPMI, se lanzó sin que la marca confirmara en ningún momento que llevara este conector. Fue un rumor que corrió más rápido que la propia tecnología.

Los productos reales con GPMI siguen siendo escasos y modestos. El más avanzado es un descodificador de Skyworth Digital, en pruebas piloto en una red de cable regional china desde octubre. Algún televisor incorpora funciones limitadas del estándar. Nada comparable a un lanzamiento masivo ni a una adopción generalizada, ni siquiera dentro de China.

Fuera del país, el silencio es total. Ningún fabricante occidental, ni Samsung, ni LG, ni Sony, ha anunciado planes de incorporar este conector. Y no faltan voces críticas dentro de la propia industria: analistas del sector audiovisual han señalado que el HDMI actual ya transmite vídeo en 8K con buena calidad, y se preguntan si de verdad hace falta un estándar nuevo para un tipo de contenido que, hoy por hoy, casi nadie consume en su formato completo.

GPMI no ha desaparecido. Sigue contando con el respaldo de algunas de las mayores empresas tecnológicas del mundo y con el apoyo directo del gobierno chino, lo que descarta que se trate de un simple experimento. Pero, por ahora, es un estándar que ha generado mucho más ruido mediático que cambios reales en los productos que compramos. La pregunta ya no es si sus cifras impresionan, que lo hacen, sino si algún fabricante, chino u occidental, decidirá apostar por él fuera del laboratorio.


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