Así puedes saber qué empresas rastrean tus datos en cada web que visitas

Escribe tu nombre en Google y probablemente no encuentres nada raro. Pero entra en la web que acabas de visitar con la herramienta adecuada y es posible que descubras que decenas de empresas que nunca has oído nombrar saben dónde estás, qué dispositivo usas y qué páginas has visitado antes de esa.

La herramienta que destapa quién te sigue

Cada vez que entras en una web con publicidad, esa página comparte tus datos con decenas de empresas para decidir qué anuncio mostrarte. Esa información existe en archivos públicos que las webs y las apps están obligadas a publicar, con nombres poco atractivos como ads.txt o sellers.json, y que declaran qué empresas de publicidad pueden operar en ese sitio. El problema es que, hasta ahora, esos archivos estaban dispersos y eran casi imposibles de interpretar para alguien sin conocimientos técnicos.

Eso cambió en agosto de 2026 con el lanzamiento de DecryptAds, una herramienta que cruza automáticamente esos archivos y presenta la información de forma legible. Basta con escribir el nombre de una web para ver la lista completa de empresas que la rastrean, incluidos los llamados data brokers o corredores de datos: empresas que se dedican específicamente a comprar, cruzar y vender datos personales.

El periodista de ciberseguridad Brian Krebs, una referencia en el sector, la probó con la web deportiva ESPN.com. El resultado fue revelador: 143 socios publicitarios registrados y 19 corredores de datos. Casi la mitad de esos corredores recogen la ubicación exacta de quien visita la web, sin que el usuario haga nada para evitarlo.

El acceso básico a DecryptAds es gratuito, aunque exige registrarse con un correo electrónico. Las funciones más avanzadas, pensadas para empresas o despachos de abogados, tienen un coste que va de los 499 a los 10.000 dólares al mes.

Imagen: Interfaz de DecryptAds mostrando el análisis de espn.com. Fuente: Krebs on Security.

La subasta relámpago que ocurre cada vez que abres una web

Lo que hace posible este rastreo es un sistema llamado real-time bidding o puja en tiempo real. Funciona como una subasta exprés: cuando cargas una página con anuncios, el espacio publicitario se subasta automáticamente entre cientos de empresas en el tiempo que tarda la web en aparecer en pantalla, apenas unas milésimas de segundo.

Para que esas empresas decidan cuánto pagar por mostrarte un anuncio, reciben antes un paquete con datos sobre ti: tu ubicación, el tipo de dispositivo que usas, tu dirección de internet y un historial de qué has estado viendo. Aquí está el problema central de este sistema: solo una empresa gana la subasta y muestra el anuncio, pero todas las que participan reciben tus datos, ganen o no. No hay nada que impida a esas empresas quedarse con esa información y usarla para otros fines.

La escala del asunto es difícil de imaginar. Según cálculos del Irish Council for Civil Liberties, una organización de defensa de derechos digitales, la actividad y ubicación de una persona en Europa se exponen 376 veces al día a través de este sistema. En Estados Unidos, la cifra sube a 747 veces al día. Y no se trata de datos anónimos e inofensivos: entre la información que puede filtrarse a través de estas pujas hay inferencias sobre salud o afinidad política, generadas simplemente a partir de qué páginas visitas y cuándo.

Es precisamente esta maquinaria, invisible para la mayoría de usuarios, la que herramientas como DecryptAds empiezan a hacer visible.

Cuando el rastreo deja de ser solo publicidad molesta

Todo esto puede sonar a incomodidad menor, el precio de usar internet gratis. Pero en enero de 2025 quedó claro que el riesgo va mucho más allá de recibir anuncios raros. Un atacante consiguió acceder a los sistemas de Gravy Analytics, una de las mayores empresas de corretaje de datos de ubicación del mundo, y se llevó 17 terabytes de información: un volumen equivalente a millones de fotografías en alta resolución, pero compuesto enteramente de ubicaciones reales de personas.

Investigadores que analizaron los datos filtrados encontraron más de 30 millones de puntos de ubicación, algunos de ellos vinculados a lugares especialmente sensibles. El problema no es solo que alguien sepa dónde vives o trabajas. Es que, cuando esos datos se filtran o se venden sin control, pueden poner en riesgo real a personas concretas, por ejemplo en países donde ciertas identidades o creencias son perseguidas por ley.

El caso Gravy Analytics no es un incidente aislado. Es la consecuencia lógica de un sistema, el de la puja publicitaria en tiempo real explicado antes, que mueve datos personales a una escala tan grande que resulta casi imposible de vigilar. Cuantas más empresas participan en esas subastas relámpago, más copias de tus datos existen repartidas por servidores de todo el mundo, y más difícil es saber quién los tiene y qué está haciendo con ellos.

Es en este contexto donde herramientas como DecryptAds cobran sentido: no porque vayan a detener el sistema, sino porque permiten a cualquier persona ver una parte de esa maquinaria que antes solo conocían los expertos.

Qué puedes hacer con esta información

Saber quién te rastrea es el primer paso, pero existen formas concretas de reducir ese rastreo. La más directa es usar la propia DecryptAds para comprobar qué empresas operan en las webs que visitas habitualmente. Si además quieres saber qué otros rastros dejas en internet más allá de la publicidad, en Think Big explicamos cómo funciona y cómo reducir tu huella digital.

Para bloquear buena parte de ese rastreo mientras navegas, extensiones gratuitas como uBlock Origin filtran anuncios y rastreadores directamente en el navegador. También existen servicios de pago, como Incogni o DeleteMe, que se encargan de solicitar el borrado de tus datos a cientos de corredores de datos de forma automática, algo que resultaría muy difícil hacer uno mismo.

Google, por su parte, activó en abril de 2026 un nuevo control sobre la puja en tiempo real dentro de su cuenta, tras un acuerdo judicial en Estados Unidos. Y en Europa, el RGPD sigue siendo la herramienta legal más sólida: en España, la Agencia Española de Protección de Datos ha intensificado su actividad, con miles de reclamaciones resueltas y sanciones frecuentes a webs que gestionan mal el consentimiento de cookies.

Transparencia como punto de partida

Ninguna de estas medidas elimina el rastreo publicitario por completo. Pero la combinación de transparencia y control, saber quién te sigue y tener herramientas para frenarlo, es hoy lo más parecido a recuperar algo de margen frente a un sistema diseñado para operar sin que nadie se dé cuenta. Herramientas como DecryptAds no cambian las reglas del juego, pero sí cambian quién puede verlas.


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