Proyecto Aracne: del Museo del Prado a las momias del Valle de los Reyes

¿Qué pueden tener en común un lienzo del Museo del Prado y las vendas de una momia encontradas en Egipto? A simple vista, casi nada. Sin embargo, el Proyecto Aracne demuestra que ambos esconden información valiosa entre sus hilos. Nació de una necesidad muy concreta de los profesionales de la conservación y hoy viaja de los museos a la arqueología, con una idea de fondo: los avances surgen cuando se conectan personas y conocimientos.

Una herramienta nacida en el Prado

Hace diez años, el Museo del Prado se planteó cómo estudiar científicamente las telas que usaban los pintores como soporte. Hasta entonces el análisis era parcial y manual, y no siempre permitía comparar unos lienzos con otros con precisión.

Con la Universidad de Sevilla, que convirtió la idea en una herramienta informática funcional, nació Aracne. El software parte de una imagen del tejido, ya sea visible o, cuando no se puede acceder al original, una radiografía de la obra. Se elige el área a estudiar, se fijan los parámetros y Aracne realiza un análisis frecuencial. Así se pueden estudiar y comparar con un mismo procedimiento características que antes eran muy difíciles de medir.

No sustituye la mirada de restauradores, conservadores o investigadores, sino que les da información extra. Ya ha permitido avanzar en cuestiones de datación y autoría, situar geográficamente algunas obras, entender cómo trabajaban los talleres de los pintores e incluso conocer mejor la organización de encargos como el del Buen Retiro. El lienzo deja de ser un elemento secundario y pasa a ser una fuente de pistas.

De las salas del museo a una tumba en Luxor

Si Aracne servía para comparar tejidos, ¿por qué no probarlo fuera de la pintura? Muchos textiles del Antiguo Egipto comparten con los lienzos un tipo de ligamento, el tafetán, y eso llevaba tiempo haciendo pensar al equipo que podía funcionar.

La oportunidad llegó con el C2 Royal Cache Wadi Survey, un proyecto hispano-egipcio codirigido por el arqueólogo Hisham El-Leithy en el Valle del Escondite de las momias reales. Al principio no tenían textiles con los que probarlo. Dos años después empezaron a aparecer vendas de momia en cantidades importantes, que además podrían estar relacionadas con las de los cuerpos hallados en la zona en 1881.

Para quienes habían trabajado solo con pinturas, el cambio de escenario no podía ser mayor: de un gabinete técnico a una cueva o una tumba junto a un equipo de arqueólogos.

El valor de comparar

Los primeros trabajos han revelado una gran variabilidad en los tipos y calidades de las telas. Algunas son de una calidad tan alta que debieron de ser muy costosas y de uso exclusivo de personas de categoría social elevada. Es una posible línea de relación con la realeza, aunque los propios investigadores recuerdan que forma parte de un proceso de estudio mucho más amplio.

El verdadero potencial de Aracne está en la comparación. Un tejido aislado ofrece cierta información, pero cientos de tejidos analizados con la misma metodología permiten encontrar relaciones que antes pasaban desapercibidas. Por eso el objetivo es incorporar a la base de datos textiles de otras tumbas, y que la herramienta contribuya también a formar a profesionales egipcios de la arqueología, la restauración y la conservación.

El proyecto deja otra idea: matemáticos, ingenieros e informáticos aportan herramientas distintas a las de restauradores o arqueólogos, y al combinarlas surgen soluciones que ninguna disciplina lograría sola. Aracne, además, se puso en abierto y hoy interesa a instituciones, empresas e investigadores independientes.

El Prado tenía una necesidad, la Universidad de Sevilla aportó el conocimiento para convertirla en software y otros investigadores encontraron nuevas preguntas que responder con él. Quizá esa sea la parte más interesante de Aracne: detrás de cada gran avance hay una buena idea y, sobre todo, las personas adecuadas para hacerla posible.


Si te ha gustado este artículo y quieres recibir más contenido sobre innovación y tecnología directamente en tu correo, suscríbete a nuestra newsletter y mantente siempre actualizado. No somos de los que llenan tu bandeja, solo compartimos los lunes.

RELACIONADOS