Mar Cabra: tecnología y cómo recuperar el control de la atención

Pasamos alrededor de 80.000 horas de nuestra vida adulta trabajando, muchas veces conectados de forma casi permanente al correo, las notificaciones y las videollamadas. La nueva protagonista de Mejor Conectados, una iniciativa de Telefónica, aborda precisamente la reflexión de la hiperconectividad y su gestión de la mano Mar Cabra, periodista de investigación. .

Cabra formó parte del equipo que ganó un Premio Pulitzer por los Papeles de Panamá. Fue precisamente en ese momento de reconocimiento profesional cuando notó hasta qué punto una relación poco consciente con la tecnología puede pasar factura. Esa experiencia la llevó a repensar por completo su manera de trabajar, y hoy comparte esas claves desde la fundación The Self Investigation y su libro Vivir a jornada completa.

Para ella, el problema no es la tecnología en sí, sino la forma en que la usamos: una “digitalización exacerbada” que rara vez hacemos de manera saludable, con el móvil siempre a mano y un flujo constante de estímulos que compite por nuestra atención.

Los tres males de la hiperconectividad

Mar Cabra identifica tres patrones que erosionan la relación saludable con la tecnología en el trabajo:

  • Interrupcionitis: el exceso de estímulos —correo, mensajes, aplicaciones— abiertos de forma simultánea, que fragmenta la atención y multiplica los errores. Frente a la multitarea, propone revisar el correo por bloques, como si fueran boletines informativos.
  • Urgentitis: la costumbre de tratar cualquier mensaje como si exigiera respuesta inmediata, alimentada además por el miedo a perderse algo (FOMO). Su recomendación es indicar con claridad cuándo se necesita realmente una respuesta y evitar expresiones vagas como “ASAP”.
  • Reunionitis: el exceso de reuniones, muchas veces por videollamada, que genera una carga cognitiva considerable. Antes de convocar una, propone hacerse dos preguntas: ¿para qué? y ¿quién necesita estar?

Hábitos para un uso consciente de la tecnología

Frente a estos tres males, Mar Cabra no propone renunciar a la tecnología, sino aprender a usarla con más intención. En su propio caso, eso se traduce en gestos concretos: eliminar las notificaciones de WhatsApp, archivar los grupos que más distraen y trabajar con el móvil bloqueado y fuera del campo de visión inmediato.

La idea de fondo es ganar espacio entre el estímulo y la respuesta. Cuando sentimos el impulso de mirar el teléfono, ese pequeño margen nos permite decidir si realmente queremos hacerlo, en lugar de reaccionar de forma automática. Cabra insiste en que no hace falta un cambio radical de un día para otro: basta con introducir pasos pequeños que, poco a poco, se conviertan en hábito.

Cabra se define como una firme defensora de la tecnología. Lo que reivindica no es desconectarse de ella, sino construir con ella una relación consciente, que permita aprovechar sus ventajas sin que acabe dictando cada minuto del día.

En un entorno que empuja constantemente a estar disponibles, su reflexión apunta a algo tan simple como revelador: estar conectado no tiene por qué significar estar permanentemente conectado. Aprender esa diferencia, y ponerla en práctica poco a poco, es quizá la forma más realista de hacer un buen uso de la tecnología.

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