Aplicaciones de dióxido de titanio contra la contaminación

La contaminación en las grandes ciudades es uno de los problemas más serios para la salud de sus habitantes. Un problema que afecta, según la OMS, a un 98% de las trescientas urbes más pobladas del planeta. Las restricciones del tráfico son insuficientes para atajar la polución atmosférica, mientras toman cada vez más fuerza los desarrollos de ingeniería contra la contaminación. La aplicación en pavimentos y fachadas de un catalizador de dióxido de titanio (TiO2) es, por el momento, una buena solución.

A pesar de que la concentración de sustancias tóxicas ha descendido en los últimos cuatro años, las cifras de muertes relacionadas con la mala calidad del aire alcanza el  medio millón de personas. En España, según la Organización Mundial de la Salud, existen 37 núcleos poblacionales que superan los niveles de contaminación recomendados.

Estamos ante uno de los mayores retos de la civilización actual.  Pese a las medidas que ya vienen aplicándose en los espacios urbanos con mayor polución atmosférica, la contaminación es una seria amenaza para la salud de los ciudadanos. Tanto es así que grandes empresas de ingeniería invierten cada vez más en el desarrollo de proyectos que pueden mejorar la calidad del aire.

Multinacionales de la ingeniería, como Eptisa, desarrollan proyectos que cuantifican la capacidad de mejora de la calidad del aire, a través de la incorporación de un catalizador de dióxido de titanio (TiO2) en pavimentos, fachadas o cubiertas. Este catalizador utiliza la luz  para convertir los óxidos de nitrógeno (NOx) en nitritos y nitratos.

La incorporación de aplicaciones fotocatalíticas al pavimento de calles muy  transitadas por vehículos a motor incrementa los costes, pero ofrece a cambio una mejora indudable en la calidad del aire, o lo que es lo mismo, efectos positivos para el medio ambiente y para la salud. Al fin y al cabo, se trata de poner las bases para una vida más saludable. En Japón, el uso de revestimientos fotocatalíticos en superficies urbanas es ya bastante habitual.

Por otra parte, España es uno de los países que más puede beneficiarse de estas aplicaciones, en exteriores e interiores, por contar con más horas de luz. Sin embargo, se echa en falta mayor concienciación, que se implique la Administración, así como las empresas y los ciudadanos, sobre las ventajas de estas tecnologías fotocatalíticas. También se necesita una normativa adecuada que regule y normalice su uso.

Los expertos insisten en que las aplicaciones de dióxido de titanio es la   solución para luchar contra el gran nivel de contaminantes que existe en el aire; a la vez que consiguen que disminuya el sobrecalentamiento de los núcleos urbanos. Ayudan de forma ostensible a la protección del medio ambiente, como también colaboran las innovaciones que se van introduciendo en la arquitectura, a través de energías renovables y componentes minerales menos contaminantes.

Algunas de las acciones puntuales que se han llevado a cabo hasta ahora en nuestro país por parte de Eptisa han tenido como escenario la Gran Vía madrileña y la avenida Diagonal, en Barcelona; así como edificios emblemáticos de Málaga, Cádiz o Sevilla; las cubiertas del aeropuerto de Ibiza y otras cubiertas para centros comerciales en diversas comunidades autónomas.

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