Pablo Marín

La experiencia de Pablo Marín en 42: aprender a programar sin conocimientos previos

Pablo Marín, 48 años, estudió empresariales y realizó un máster en Digital Business. Actualmente es especialista en ventas para la Administración General del Estado dentro de Telefónica. Reconoce que desde siempre ha sido una persona muy curiosa a la que le encanta aprender.

Motivo por el que no se pensó dos veces el presentarse a las pruebas de 42 Madrid -el campus de programación situado en Distrito Telefónica (Madrid)-. A su afán de estar en constante aprendizaje o reskilling se sumó la importancia que está adquiriendo el mundo del software en los empleos actuales. Según recoge el mapa del empleo, una herramienta interactiva creada por Fundación Telefónica para conocer las profesiones más demandadas, el perfil de desarrollador de software es el más demandado con 16.540 ofertas de empleo publicadas en España a fecha de marzo de 2023.

El mundo está en constante cambio y, por ende, el resto también lo estamos. Las profesiones varían y no podemos conformarnos con lo aprendido durante una carrera hace 10 años. Está en nuestra mano ser capaces de seguir formándonos para adaptarnos a las nuevas necesidades del ámbito laboral.

Bajo esa idea, Pablo dio el salto a las pruebas de acceso a 42 Madrid. ¿En qué consisten? ¿Cómo ha sido su experiencia? ¿Cuáles han sido sus principales aprendizajes? ¿Finalmente consiguió entrar?

Aprender programación en 42 Madrid

«Tengo un niño y una niña de 10 años a los que siempre estoy animando a aprender programación porque sé que es el futuro. Entonces si los estoy animando a ellos, ¿por qué no lo hago yo?«, confiesa Pablo en una conversación con Blog Think Big. Finalmente, un conjunto de casualidades dio lugar a que el pasado 31 de enero comenzase su aventura en la piscina de 42.

Durante el mes de febrero, Pablo se adentró en un gran reto: aprender programación sin tener conocimientos previos y entrar a formar parte de 42 Madrid. Este campus de formación no es un campus habitual, ya que cuenta con una metodología revolucionaría, donde no hay profesores. Los alumnos aprenden sobre programación, apoyándose los unos en los otros y de manera autodidacta. Además de hacerlo a su ritmo, sin presiones de entregas, abierta 24 horas del día durante los 7 días de la semana y gratuita.

La primera prueba de acceso consistía en 2 exámenes tipo test. Uno de 10 minutos y otro de 2 horas. «Recuerdo que llegué a mi casa, apagué el teléfono y me centré en realizar las pruebas lo mejor posible«, cuenta Pablo. Cuando los finalizó, recibió un correo con su correspondiente mensaje de enhorabuena. Una vez superado esa parte, comenzaba la segunda prueba de acceso: la piscina. A partir de ese momento, él era consciente de que los próximos 26 días iban a ser un reto que tendría que compatibilizar con su vida personal y laboral, lo que le llevaría a hacer ciertos sacrificios. «Cogí una pizarra que tengo por casa y pinté un calendario para ir tachando los días. La visión era clara: el tiempo pasa», confiesa.

Imagen de Unsplash

26 días de retos, aprendizajes y superación

El primer día acudió al edificio de Telefónica, en Distrito, donde se ubica 42 Madrid. Tras esperar una larga cola con el resto de personas que se presentaban a la piscina, comenzó a adentrarse entre las paredes de este campus donde entre vídeos, charlas y ejercicios eternos comenzó a dar sus primeros pasos dentro de la programación.

Durante esas semanas se llevan a cabo varias evaluaciones en base a los diversos lotes de ejercicios que tienen que hacer. Como decíamos, 42 es un campus donde cada uno aprende a su propio ritmo por lo que es habitual que haya gente que el primer lote de ejercicio lo finalice en un día y haya otros que tarden una semana. Pablo tardó 5 días en entregar ese primer lote de ejercicios. Un aspecto diferencial de 42 es que, para pasar a la siguiente tanda de ejercicios, tienen que evaluar el trabajo entregado. Las primeras entregas se evalúan entre compañeros. Cuando ya han sido evaluados, los ejercicios se pasan por un programa que confirma si estás aprobado o no. Si es no, hay que volver a empezar el proceso.

Cuando pasó la primera semana, Pablo ya conocía a mucha gente con quiénes poco a poco fue creando una comunidad de apoyo y aprendizaje. La esencia de 42 es que es un campus diverso, donde da igual la edad que tengas, a qué te dediques, si tienes o no conocimientos previos sobre programación, etc., porque a fin de cuentas todas las personas que entran en la piscina, lo hacen por un objetivo en común.

Durante la segunda y tercera semana, Pablo reconoce que fueron las más duras. La razón era la frustración. Por lo general, la enseñanza en base a la frustración no es común hoy en día. Por eso, de los mayores aprendizajes que obtienen las personas que entran en 42 es lidiar con esa sensación, ya que continuamente se enfrentan a la repetición de ejercicios tras obtener un resultado inequívoco.

Imagen cedida por Pablo Marín

Pablo cuenta que, por ejemplo, había gente que se rindió cuando suspendieron el primer examen. Y, sin embargo, había otras personas que se quedaban horas intentando sacar el resultado correcto del ejercicio. Esta enseñanza es vital para los futuros programadores, porque programar código no es una tarea sencilla. Un programador se enfrenta a situaciones donde el código falla y tiene que intentarlo las veces que haga falta. Por eso, desde 42 inciden en desarrollar esa habilidad.

Así fueron pasando las semanas hasta llegar a la prueba final de la piscina con la realización de un examen de 8 horas. Tras completarlo, los participantes tenían que esperar 10 días para saber si habían entrado a formar parte de 42. Tras el paso de ese tiempo, Pablo recibió un correo donde le comunicaban que no había sido seleccionado. Una lección más acerca de la frustración y el no rendirse cuando las cosas no suceden como queremos. De hecho, según recibió la noticia, compró un curso en programación que está realizando actualmente.

A veces un no, solo significa una oportunidad para reinventarse de otra manera. Pablo tiene claro que, en un futuro, le gustaría poder repetir la piscina. Hasta ese momento, seguirá formándose de manera autodidacta.

Todos somos capaces de aprender de todo. Al final es cuestión de tiempo que nos salga.

Pablo Marín

Imagen de cabecera cedida por Pablo Marín.

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