Las ciudades del futuro serán dinámicas y hackeables

Escrito por , 18 de junio de 2013 a las 12:00
Las ciudades del futuro serán dinámicas y hackeables
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Las ciudades del futuro serán dinámicas y hackeables

Escrito por , 18 de junio de 2013 a las 12:00

Según apuntan los expertos, las urbes del futuro intercambiarán información del entorno e interactuarán con nosotros mediante el uso de tecnologías responsivas.

La integración de las nuevas tecnologías en las ciudades es un tema que está suscitando gran interés en los últimos años, lo cual resulta de la preocupación incipiente por la sostenibilidad de las grandes urbes, la gestión medioambiental del ecosistema urbano y la reducción de la huella ecológica. En cambio, hay un especial interés por monitorizar los futuros desarrollos urbanos y la creación de ciudades ex novo, con base en criterios de eficiencia y sostenibilidad para evitar repetir los errores del pasado.

En la pasada conferencia EmTech México, organizada por MIT Technology Review, un comité de expertos aportó ciertas claves sobre el futuro de estas urbes, asegurando que las ciudades del futuro serán dinámicas, eficientes, responderán a las modificaciones de su entorno inmediato e incluso interactuarán con el usuario en tiempo real.

En este aspecto, el trabajo del arquitecto y director del grupo Changing Places del laboratorio Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachussets, Kent Larson, insta a que las ciudades del futuro estén pensadas única y exclusivamente para el ciudadano y no al servicio del automóvil y la construcción masiva, como se ha hecho hasta ahora. El trabajo expuesto por este experto en el EmTech, introduce el uso de las nuevas tecnologías en el proceso de diseño urbano de las urbes del futuro, bien como regeneración y desarrollo de ciudades existentes, bien como planeamiento de ciudades de nueva creación.

En los proyectos que el mismo dirige, como el House Research Consortium y de la iniciativa Living Labs, plantea una metodología de investigación pionera que valida prototipos y desarrolla soluciones en entornos habitables reales, centrándose en tres grandes áreas: la creación de entornos urbanos sostenibles, el uso de tecnologías responsivas como medio de estudio de los patrones de comportamiento humano y el desarrollo de un nuevos modelos de diseño, fabricación y construcción de hogares bajo demanda. Por otro lado, Niels Van Duinen, director de Desarrollo de Negocio Internacional de Philips Lighting, abordó la problemática del diseño de la ciudad del futuro,  desde la óptica de uno de los principales gastos energéticos de la ciudad, la gestión de la iluminación urbana. En cambio, el ingeniero y arquitecto Carlo Ratti, otro de los ponentes del EmTech, aportó una visión más analítica del futuro de las ciudades a partir de la domotización de la ciudad, es decir, el uso de sensores y sistemas electrónicos en las ciudades y su relación con los espacios de la ciudad.

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La ciudad para el peatón. Movilidad urbana y espacios habitacionales bajo demanda

Larson basa su método de diseño urbano para las urbes del futuro en la modelización conceptual de los distintos parámetros urbanos que integran la ciudad, para ilustrar las interrelaciones entre los distintos agentes urbanos, mediante un prototipado digital a partir del uso de piezas de lego. Una vez parametrizada la ciudad ideal pensada para la escala del ciudadano, Larson y su equipo completan el proceso mediante un escaneado 3D, donde posteriormente se ensayarán en tiempo real los flujos y ratios de los modos de desplazamiento, la intermodalidad entre infraestructuras, pruebas de estrés del comportamiento urbano en horas punta y otros datos, aplicando un software de simulación de entornos urbanos para explorar las interacciones de la ciudad diseñada y sus consecuencias.

Uno de los puntos clave del diseño urbano de las urbes del futuro, según Larson, es la gestión inteligente de la movilidad urbana orientada a reducir los desplazamientos de los usuarios y desincentivar el uso del vehículo particular en los trayectos diarios. Con una distribución equitativa y coherente de las células urbanas –residencial, terciario, equipamientos urbanos, etc– pensada para la escala del peatón, se garantiza un uso más eficiente del espacio urbano y una mejora de la calidad del espacio público. Pero para que este sistema funcione en perfecta sincronía, respondiendo de forma eficiente a las demandas reales de la ciudad, es necesario dotar al sistema de tecnología inteligente como la que ya se aplica actualmente en algunas smart cities, para la gestión de servicios e infraestructuras de transporte colectivo en media y larga distancia. A esta idea, Larson añade medidas de push and pull de movilidad bajo demanda para desincentivar el uso de vehículo particular en las medias distancias, como la práctica del car sharing en aquellos puntos donde los medios de transporte público no cubren las necesidades de los usuarios.

En cuanto a la distribución de usos en la ciudad, según Larson las ciudades del futuro deben apostar por el mix de usos, para evitar desplazamientos peatonales superiores a 20 minutos entre las cédulas residenciales y los puntos de trabajo. Se introduce así el concepto de espacios habitacionales bajo demanda como método para incentivar el mix de usos y mejorar la eficiencia de las instalaciones e infraestructuras urbanas. En este aspecto, Larson apuesta por las tecnologías adaptativas, es decir, aquellas tecnologías que se adaptan en tiempo real a las necesidades de los usuarios para desligar el uso de la estaticidad de los espacios a los que sirven. Con el uso de esta tecnología los edificios se pensarán como espacios multifuncionales modificables a demanda, donde las viviendas se transformarán en espacios de oficinas o viceversa, con el simple movimiento automatizado de los tabiques. Larson asegura que las ciudades inteligentes del futuro tendrán un tejido urbano multifuncional con espacios domotizados y adaptables a la demanda de usos de cada momento, haciendo un uso más eficiente y rentable del tejido urbano construido.

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Eficiencia energética del espacio urbano

Según Van Duinen, el uso de luminarias LED sólo permite ahorrar entre un 40 y un 60 por ciento de energía, un ahorro insuficiente para cumplir con los objetivos globales de sostenibilidad. En cambio, si complementamos los LED con un sistema de iluminación adaptable e interoperable que permita cambiar dinámicamente los niveles de iluminación en función de las condiciones locales, el ahorro global de energía del sistema puede alcanzar el 80 por ciento.

Por otro lado, el directivo de Philips puntualiza que los actuales sistemas de control de iluminación son complejos de instalar y bastante caros de extrapolar a escala urbana. Pero ya se están ensayando estos sistemas de monitorización de la iluminación en algunas áreas urbanas de las ciudades de Chattanooga y San Francisco, en Estados Unidos, y en Barcelona.

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Una ciudad ‘hackeable’ que interactúa con el ciudadano

Carlo Ratti destacó el hecho de cómo tecnologías que anteriormente estaban reservadas al ámbito de lo doméstico o los laboratorios, están colonizando actualmente multitud de espacios públicos hasta convertirse en ubicuas. En cambio, insiste al igual que Larson en la necesidad de colocar a las personas en el centro del concepto de ciudad inteligente o smart city. Según Ratti, las ciudades se están empezando a comportar como sistemas dinámicos, que recogen información del entorno y a su vez responden a él e incluso interactúan con nosotros. Las nuevas ciudades inteligentes funcionarán como un sistema de control en tiempo real con un componente sensorial y uno actuador.

En opinión de Ratti, los datos recogidos por el componente sensorial podrían utilizarse como método de aprendizaje para rediseñar o regenerar el sistema para mejorar su eficiencia. Uno de los principales problemas del espacio público de nuestras urbes es su estaticidad y su poca flexibilidad frente a las necesidades de los ciudadanos. Para Ratti la solución pasa por generar sistemas abiertos que alienten a las personas a apropiarse de distintas partes de las urbes para adaptarlos a sus necesidades urbanas en colectividad, en forma de espacios urbanos hackeados por los propios ciudadanos, mediante la sustitución de espacio urbanos anodinos en zonas verdes improvisadas, espacios culturales y cualquier otro tipo intervención creativa de espacios urbanos hacheados por la colectividad.

Imágenes | vía EmTech México – MIT

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