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Desarrollan un plástico que se «repara» a sí mismo

Imitando lo que sucede en la cicatrización de una herida, científicos británicos han desarrollado un plástico autorreparable a la temperatura corporal.

Cuando nos hacemos una herida, lo más frecuente es que desinfectemos la zona dañada y la tapemos con un apósito para evitar golpearnos y promover su cicatrización. Pero en el momento en el que retiramos ese vendaje, la herida vuelve a sangrar, que cantara Duncan Dhu. ¿Pero qué ocurriría si contáramos con un apósito o tirita que se reemplazara a sí mismo? Diseñar un material que fuera autorreparable permitiría avances médicos para desarrollar vendajes que podrían colocarse después de realizar intervenciones quirúrgicas. ¿Ciencia ficción o realidad?

Científicos de la Universidad de Reading han logrado construir un plástico que se repara a sí mismo a la temperatura corporal. Sus resultados, presentados en la revista Chemical Science, han mostrado un tipo de poliuretano adhesivo no citotóxico, que es capaz de cicatrizarse y reponer su estructura a 37ºC. Las primeras pruebas realizadas en ensayos con células de piel humana han demostrado también que este plástico no sería perjudicial para nuestro organismo.

«Nuestro trabajo muestra que este nuevo material no solo se repara a sí mismo a temperatura corporal, sino que no es tóxico, lo que le convierte en ideal para aplicaciones médicas. Este material podría mantener una barrera estéril como parte de vendajes cicatrizantes, al mismo tiempo que sea capaz de repararse y renovarse constantemente, reduciendo las necesidades de ser reemplazado», ha señalado el profesor Wayne Hayes, que ha liderado la investigación sobre este innovador plástico.

De acuerdo a los resultados, las aplicaciones del material podrían ir más allá de la biomedicina. Pinturas para vehículos o recubrimientos para teléfonos móviles son otros ejemplos que demuestran el potencial de este plástico autorreparable. Según explican en su investigación, el material «fluye» como si fuese un líquido cuando se corta o raspa, reponiéndose del daño en solo unas horas al promover que sus moléculas se junten de nuevo.

Este proceso es similar al que ocurre en nuestro propio organismo cuando una cadena de reacciones en cascada inician la cicatrización de una herida. Solo que en este caso hablamos de un material y no de una estructura biológica. La investigación ha sido apoyada por el Engineering and Physical Sciences Research Council (EPSRC), la principal agencia británica en I+D+i relacionada con la ingeniería y la física, y también han colaborado importantes instituciones académicas como la Universidad de Oxford.

Imágenes | Aney (Wikimedia)

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