Los drones tendrán su código de circulación

Escrito por , 2 de mayo de 2017 a las 19:30
Los drones tendrán su código de circulación
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Los drones tendrán su código de circulación

Escrito por , 2 de mayo de 2017 a las 19:30

El incremento de la flota de drones (vehículos aéreos no tripulados) puede convertirse en un problema, si no se adoptan medidas adecuadas para su regulación. La Universidad Tecnológica de Nanyang, en Singapur, ha dado la voz de alarma y las autoridades aéreas reclaman la necesidad de un código de circulación para regular el tráfico de drones.

Siempre suele ocurrir por este orden. Primero se produce la aparición e incorporación de nuevas tecnologías o sistemas de comunicación y a continuación se aprueba una regulación legal para intentar poner orden en el nuevo panorama. Esta dinámica tiene ahora su foco interés en la proliferación de drones dentro del espacio aéreo y muy especialmente en el cielo de las grandes urbes.

Al igual que ocurre con la navegación aérea tripulada, los drones exigen ya una serie de controles, que garanticen su seguridad y la de otros vehículos – tripulados o no tripulados – con los que tienen que compartir el espacio aéreo. De hecho, en la Universidad Tecnológica de Nanyang proponen ya la entrada en vigor de un código de circulación que regule el tráfico de estos aparatos.

Se trata de trasladar los parámetros de la actual regulación del tráfico terrestre – ley horizontal – a la nueva realidad de ese tráfico aéreo – ley vertical – cada vez más intenso y poblado. La gran invasión de los drones está por llegar, pero algunos indicadores predicen ya una gran expansión, por razones de ocio y de negocio (comerciales).

Los expertos proponen la creación de vías aéreas – rutas – y la instalación de puntos de aterrizaje de emergencia en azoteas y tejados de algunos grandes edificios. Sin embargo, lo prioritario en estos momentos – para evitar serios trastornos en los aeropuertos y alrededores – es impedir que los drones sobrevuelen esos espacios, así como otros lugares calificados estratégicos por los gobiernos respectivos. Para regular el tráfico de drones tampoco se descarta la instalación de cabinas de control desde las que se vigilen sus movimientos.

La Agencia Española de Seguridad Aérea estima que dentro de tres años nuestro país podría tener una flota de 200.000 aviones no tripulados para fines comerciales, militares, deportivos o recreativos. Una cifra que multiplica casi por cien los 25.000 que existen en estos momentos. En AESA reclaman nuevas normas de seguridad y una regulación de la Unión Europea que se adapte a una realidad tan cambiante como esta, normativa que se calcula podría entrar en vigor en 2019.

Por el momento, habrá que conformarse con la ley vigente desde el 15 de octubre de 2014 (Ley 18/2014), en la que se prohíbe utilizar drones a menos de ocho kilómetros de un aeropuerto, helipuerto o aeródromo y a menos de 15 kilómetros cuando en esas instalaciones se realizan vuelos instrumentales (Barajas o el Prat). Las multas a quienes incumplan estas normas pueden ascender hasta 225.000 euros.

Pese a estas medidas regulatorias, la tecnología va por delante de las leyes. No tardaremos en ver pulular a drones comerciales por el centro de las grandes ciudades, sin que realmente sepamos cuál es el marco legal en el que se desenvuelven. Aunque una cosa está clara: el tráfico de drones necesitará de un código de circulación, como el que ya existe en el tráfico aéreo regular, con sus torres de control, sus corredores aéreos, etc.

De lo contrario, como ocurrió recientemente en un aeropuerto de la provincia china de Sichuan, cuando cuatro drones invadieron las pistas de aterrizaje, el caos está asegurado. Diez mil pasajeros se vieron afectados por este incidente. Hubo que cancelar algunos vuelos y desviar otros, pese a existir la prohibición de utilizar drones a menos de veinte kilómetros de las instalaciones aeroportuarias.

En este mismo sentido, la NASA desarrolla un sistema llamado UTM (Unmaned Aircraft System Traffic Managenment) que intentará garantizar la seguridad y el uso correcto de estas nuevas tecnologías. La preocupación existe y la demanda de un código de circulación para el tráfico de drones hace tiempo que dejó de ser una descabellada propuesta.

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