El yin y el yang de la VR: las Apple Vision Pro agonizan justo cuando más brillan las gafas de Meta

Apple tiene un nuevo problema entre manos. Su intento de sustituir al ordenador personal con un revolucionario producto basado en la realidad aumentada y virtual está estancado. La compañía ha dejado de destinar tanto dinero y tiempo al departamento de las Vision Pro, dando la razón a todos aquellos que se adelantaron a decir que no llegarían muy lejos. Lo normal sería pensar que, dado que una empresa como Apple no ha conseguido tener éxito, no tiene sentido que el resto intente llegar a un nicho al que casi nadie le está prestando atención. Pues esta lógica se rompió la semana pasada con las nuevas gafas de Meta.

La compañía de Mark Zuckerberg lleva tiempo trabajando en un producto similar en experiencia a las Vision Pro, pero con un diseño, concepto y precio muy diferentes. Las Meta VR Glasses acaban de tirarse a la yugular de unas Vision Pro que ya estaban agonizando, dejando claro por qué Meta lleva años liderando el sector de la realidad aumentada y virtual en una comodísima primera posición.

Se puede decir que Meta ha sabido esperar pacientemente, dejando que Apple cometa los primeros errores para aprender qué está bien y qué no. Y de ahí han nacido estas gafas de Meta que, sobre el papel (todavía no se pueden comprar), son una maravilla que ya está conquistando las carteras de los usuarios varios meses antes de ver la luz oficialmente.

¿Cómo son las nuevas gafas de Meta?

Las nuevas Meta VR Glasses son un sistema de realidad aumentada que copia bastantes de los conceptos de las Vision Pro, pero con una dinámica diferente en diseño y objetivos. Mientras que Apple lanzó sus gafas como un posible sustituto del PC enfrascado en un gran casco de realidad AR/VR, las gafas de Meta tienen un enfoque más ligado al entretenimiento. También pueden convertirse en un PC para ciertas tareas, pero su objetivo principal es eliminar la fricción que puso Apple encima de la mesa con un «casco» demasiado grande y pesado.

gafas de meta

La gran ventaja de las gafas de Meta es el peso: el gadget que te colocas a modo de gafa pesa solo 100 gramos, mientras que las Vision Pro superan por mucho el medio kilo. Esto le ha permitido a Meta hacer un producto muchísimo más compacto y similar a unas lentes de sol: no llaman demasiado la atención, las puedes llevar durante horas y ponerse o quitarse el aparato no requiere ajustes o movimientos extraños.

¿Por qué las gafas de Meta se pueden permitir este diseño y las de Apple no? Muy sencillo: Meta ha llevado varios elementos clave al exterior. Este nuevo dispositivo se conecta a una especie de petaca que incluye batería, procesador y almacenamiento, dejando la parte de la cara para las pantallas, algunos sensores y los altavoces. Apple, por su parte, metió todo excepto la batería en el propio casco AR/VR, dejando atrás la posibilidad de tener algo ligero y compacto.

Mismo concepto, misma solución y diferente resultado

Las gafas de Meta han conseguido quitarle a Apple la razón: no es necesario tener todo en las gafas. Retirar el procesador, la batería y las memorias ha demostrado ser una mejor solución para un mismo concepto de producto. Ambas deben ir conectadas siempre a una petaca externa para funcionar (cabe en el bolsillo), y Meta ha entendido que, ante esta situación, es mejor sacar al exterior todo lo posible.

El resultado es el obvio: un elemento para la cara que no debe atarse con correas, que pesa 7 veces menos que las Vision Pro y que no sacrifica prácticamente nada. Las gafas de Meta tienen dos pantallas micro-OLED 5K, altavoces, sensores por doquier y cámaras para tener passthrough. Y, si bien tienen patillas anchas y pesan más que unas gafas tradicionales, es viable pasar por al lado de alguien que las lleva sin percatarse. Algo que, por otro lado, con las Vision Pro es imposible.

gafas de meta

Y, aunque todavía nadie las ha probado, las gafas de Meta han dejado claro que permiten, salvando las distancias en ciertos detalles como el rendimiento bruto, tener una experiencia muy similar a las Vision Pro cuando se habla de visión AR, seguimiento del ojo, gestos, manipulación de elementos virtuales o la mediación con el entorno real gracias a un buen passthrough.

Las gafas de Meta no han nacido mejores porque sí: Meta lleva años preparándose

Apple consiguió un gran producto con las Vision Pro que no ha dejado indiferente a nadie que las haya probado, pero no deja de ser su primera relación con el mundo de la realidad aumentada. Las gafas de Meta, en cambio, llevan años preparándose para llegar de la mejor forma posible. No solo por haber acertado mucho más a la hora de elegir el diseño y el concepto, sino por toda la tecnología que tienen detrás.

Nacen con un ecosistema de aplicaciones que lleva años desarrollándose, un sistema operativo pulido en el que la compañía lleva trabajando casi una década y apoyándose en productos muy consolidados como las Meta Quest o las antiguas Oculus. Apple tuvo que desarrollar su seguimiento de manos para las Vision Pro en 1 o 2 años, mientras que las gafas de Meta incluyen tecnologías más que probadas en productos anteriores que van varios pasos por delante.

Su tienda de aplicaciones es inmensa, Horizon OS es un muy buen sistema operativo AR y estas gafas de Meta saben hacer algo mucho mejor que el resto: adaptarse a servicios AR/VR como las mejores. No por casualidad: Meta lleva más de 10 años colaborando con estudios cinematográficos y desarrolladores de juegos para pulir su experiencia.

Lo que han hecho ahora es, simplemente, miniaturizar todo, incluir dos pantallas con la máxima resolución de su catálogo y dar el salto a una experiencia que va más allá de un producto para estar en casa y ver algún contenido en VR. El mayor logro de estas gafas de Meta es, como ya hemos comentado, liberarse de las correas y los cascos de medio kilo para que sacarlas de casa no sea una odisea.

Apple ha hecho que las Meta VR Glasses parezcan baratas (sin serlo)

A pesar de que Apple decidió no vender las Vision Pro en España, en países como Alemania sí están disponibles. El precio a pagar es de unos 3.700 euros, una cifra desorbitada que enterró el producto en gran parte del mundo como un sueño inaccesible para la mayoría. Las gafas de Meta no solo han conseguido dar un golpe en la mesa cuando se habla de diseño, comodidad, peso o tecnologías, también cuando toca sacar la cartera para pasar por caja.

Meta ha confirmado que el precio de las Meta VR Glasses será de 1.299 dólares. Comparando ambos productos en el mercado estadounidense, la compañía de Zuckerberg ha conseguido rebajar la cifra hasta tal punto que parecen baratas. No lo son: la cifra sigue siendo alta para un producto con un nicho tan marcado y una necesidad cuestionable, pero la diferencia es tan grande en todos los sentidos que las gafas de Meta han dejado a Apple con la cara roja.

En el sector de la tecnología, miniaturizar cualquier producto es un proceso caro. Carísimo, de hecho. La buena noticia es que Meta ha conseguido lo que parecía imposible: hacer que las Vision Pro parezcan un producto de la década pasada poniendo sobre la mesa un precio que, a nivel comparativo, parece un chollo.


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