Granjas verticales: ¿cuándo serán una necesidad más que una anécdota?

Un artículo de la BBC de 2019 hablaba del millonario negocio de la agricultura vertical. Las granjas verticales siguen siendo desconocidas para el público en general. Pero, poco a poco, se van integrando en nuestro día a día. Las hemos visto en el cine de ciencia ficción y en reportajes de ciencia en prensa y televisión. Pero cultivar frutas y verduras mediante agricultura vertical será una realidad más pronto que tarde, incluso en las grandes ciudades.

La agricultura urbana ya hace tiempo que se incorporó en ciudades de todo el mundo. Terrazas y huertos urbanos proliferan por doquier a título individual o con el apoyo de asociaciones vecinales. Un intento de unir ciudad y campo pese a la falta de espacio para cultivar ante la omnipresencia de edificios, aceras y carreteras. Pero la agricultura vertical se ofrece como solución a la escasez de suelo y a la necesidad de optimizar los recursos para generar alimentos.

El concepto de agricultura vertical lo acuña el profesor Dickson Despommier, de la Universidad de Columbia, en 1999. Experto en salud pública y medioambiental, preguntó a sus alumnos cuántos alimentos podían cultivar en las azoteas de Nueva York. La respuesta inicial fue que se podían alimentar 1.000 personas. Pero tras estudiarlo a fondo, idearon un sistema de granjas verticales que darían comida a 50.000 personas. Los ingredientes necesarios: luz artificial, hidropónica y aeropónica.

El futuro de la agricultura y las granjas verticales

En su libro Ecologismo real, el investigador y divulgador José Miguel Mulet hace un elaborado repaso a las recetas que unos y otros nos dan para ser más ecológicos. No hace falta decir que algunas de esas recetas que muchos seguimos no son del todo ecológicas. Y otras son más bien todo lo contrario y tienen más de marketing y greenwashing que de sostenibilidad.

Precisamente, la mal llamada agricultura ecológica es, según Mulet, poco sostenible. Y es que a diferencia de la agricultura intensiva, se requiere más tierra y más recursos para producir menos cantidad de alimentos. En un contexto en el que necesitamos reducir nuestro impacto en el planeta, extender la agricultura ecológica no es buena idea. Ni para el planeta ni para alimentarnos a todos.

Pero sí puede serlo la agricultura vertical. Precisamente, es el sistema más intensivo posible, ya que mide al detalle cada elemento que participa en la producción de alimentos. Cada nutriente, cada gramo de tierra, si la hay, cada gota de agua… Precisamente, las granjas verticales están pensadas para cultivar en las peores condiciones. Sin tierra y empleando agua (acuaponíca) o soluciones líquidas con nutrientes (hidropónica) o suspendidas en el aire con soluciones líquidas (aeropónica)… Y lo mejor de todo: sin pesticidas.

La agricultura tradicional puede convivir con las granjas verticales
Fuente: Brand Factory Telefónica

Un gran negocio en expansión

Al inicio de este artículo mencionaba que las granjas verticales son ya un negocio. La agricultura vertical o agricultura de interior es en Estados Unidos algo más que una manera de cultivar marihuana. Uno de sus usos más habituales en los últimos años. Desde no hace mucho, también se cultivan frutas y verduras para su comercialización. Productos frescos de cultivo local. Kilómetro cero, como se dice hoy en día. Lo que también reduce el impacto ambiental de transportar alimentos de un punto a otro del planeta. Algo que ocurre con toneladas de fruta y verdura que no es de temporada pero que podemos consumir todo el año. Una comodidad que se traduce en contaminación para el planeta.

Además, a diferencia de las granjas interiores de antaño, las actuales emplean iluminación LED. Lo que reduce el gasto en electricidad. Y también se le unen tecnologías como la inteligencia artificial, la robótica y los algoritmos que permiten automatizar el proceso de cultivo al completo.

En resumen. Las granjas verticales son un hecho. Y se pueden cultivar desde fresas y tomates a pimientos, rábanos, nabos, albahaca, menta, lechuga, rúcula, brócoli o la verdura de moda, la col verde o kale. Y no sólo en Estados Unidos. En Europa, la granja vertical más grande produce 1.000 toneladas de alimentos al año.

La agricultura vertical es cada vez más económica pero sigue siendo costosa
Fuente: Nordic Harvest

¿Por qué no hay granjas verticales en todas partes?

Un artículo del Foro Económico Mundial de este año hace hincapié en la agricultura vertical y, precisamente, responde a la pregunta que muchos nos hacemos tras leer que las granjas verticales son una realidad. Y la respuesta es, por desgracia, demasiado obvia también. Dice el artículo en cuestión que “el sol y la lluvia son gratis. No lo es alimentar las luces LED, el software y los sofisticados sistemas de cultivo”.

Aunque la tecnología es cada vez más asequible y los precios han bajado, montar una granja vertical sigue siendo costoso. Y no está al alcance de cualquiera, a pesar de que en el artículo que mencioné de la BBC, un experto dice que con menos de 500.000 dólares puede montar una granja en dos meses. Un precio menor a hace unos años pero todavía prohibitivo.

Por otro lado, la electricidad sigue siendo necesaria para las granjas verticales. Y aunque se empiezan a usar soluciones renovables, los combustibles fósiles siguen siendo los protagonistas. Precisamente, este es uno de los problemas que tiene la agricultura en los Países Bajos. Empleando invernaderos han logrado cultivar productos impensables en esas latitudes. Pero el precio a pagar ha sido quemar combustibles fósiles.

De momento, capeando el temporal

Cada vez es más frecuente ver en los medios cómo agricultores se quejan de que sus cultivos han sido destruidos por lluvias torrenciales o granizo. O al contrario, que no tienen suficiente agua para regar sus cultivos y/o que no podrán generar tanta cantidad como en años anteriores. Algo que, a nivel local, se puede arreglar importando de otros países. Pero esa solución será inviable cuando en todas partes tengamos los mismos problemas.

La crisis climática está generando eventos atmosféricos de dimensiones mayores a lo habitual. Por un lado, grandes periodos de sequía con olas de calor. Por el otro, lluvias torrenciales o granizo de gran tamaño que causan daños materiales, y humanos. Los calendarios de cultivo y recogida de productos del campo están cambiando. Los agricultores intentan adaptarse a los cambios.

¿Llegará un momento en el que las granjas verticales serán indispensables? Por ahora empiezan a extenderse en zonas urbanas gracias a que son cada vez más comerciales. Es cuestión de tiempo que su coste beneficio permita su proliferación. Pero como suele ocurrir en otros casos, lo más lógico será que ambos métodos, la agricultura tradicional y la vertical, convivan mientras que la primera sea viable. Y mientras que la situación climática no vaya a peor.

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