Google ha perdido una demanda contra SerpApi, la empresa que copia sus resultados de búsqueda y los revende a otras compañías. Google la denunció por saltarse sus sistemas de protección. Pero un juez de California ha rechazado la demanda por un motivo curioso: Google no ha podido demostrar que ese contenido sea suyo ni que actúe en nombre de quienes sí lo poseen, los propietarios de las páginas web. La decisión abre una grieta que puede volverse en contra de Google en otro frente muy distinto, el de los Resúmenes de IA de su buscador. Ahí, varios medios ya le acusan de hacer justo lo mismo que denunciaba en esta demanda: usar contenido ajeno sin permiso.
Una empresa que vive de copiar a Google
SerpApi es una compañía que se dedica a raspar, es decir, copiar de forma automatizada, los resultados de búsqueda de Google. Después los organiza y los vende como si fueran datos a otras empresas. Sus clientes son sobre todo desarrolladores, herramientas de posicionamiento web y, cada vez más, empresas de inteligencia artificial que necesitan información actualizada de internet para sus sistemas. Google no ofrece una vía oficial para acceder a sus resultados de búsqueda, así que SerpApi y otras empresas parecidas han encontrado en ese hueco un negocio rentable.
Para intentar frenar esta práctica, Google puso en marcha en enero de 2025 un sistema llamado SearchGuard, pensado para detectar y bloquear el acceso automatizado a sus resultados. En diciembre de ese mismo año, Google demandó a SerpApi ante un tribunal de California acusándola de saltarse ese sistema de protección. Según la demanda, SerpApi usaba técnicas como cambiar de dirección IP constantemente, simular navegadores distintos y resolver automáticamente los captchas, esos test que piden marcar imágenes para demostrar que quien navega es una persona y no un programa, con el fin de enviar cientos de millones de peticiones de búsqueda cada día sin ser detectada.
Google basó su demanda en una ley de propiedad intelectual, la DMCA, que prohíbe saltarse sistemas diseñados para proteger contenido con derechos de autor. Con este argumento, Google se presentaba como defensora del contenido de terceros, ese que aparece en sus resultados de búsqueda pero que pertenece a otras páginas web, y de las normas que esas páginas imponen sobre cómo se puede usar su información.

La jueza separa dos tipos de contenido
La jueza que ha llevado el caso ha hecho una distinción clave a la hora de resolver la demanda, y esa distinción es la que ha terminado dándole la razón a SerpApi. Por un lado están los resultados de búsqueda normales: enlaces, títulos y pequeños fragmentos de texto que Google muestra cuando alguien busca algo. La jueza considera que este tipo de contenido no tiene protección de derechos de autor, porque son datos públicos y factuales, no una obra original. Por tanto, el sistema de protección de Google no puede considerarse una barrera que defienda algo protegido legalmente, y esta parte de la demanda ha quedado desestimada de forma definitiva, sin posibilidad de que Google la presente de nuevo.
Por otro lado están los resultados que sí incluyen contenido con derechos de autor, como ciertas imágenes o datos con licencia que aparecen en los paneles informativos del buscador. Aquí la jueza no ha cerrado la puerta del todo. Ha dicho que Google podría tener razón, pero que en su demanda no explicó con hechos concretos que actuaba con permiso de quienes son realmente los dueños de ese contenido. Es decir, Google se presentó como defensora de un contenido ajeno sin demostrar que esos propietarios le hubieran dado autorización para actuar en su nombre.
Por este motivo, el tribunal le ha dado a Google un plazo de 21 días para volver a presentar la demanda, pero solo sobre esta parte más limitada, y siempre que sea capaz de aportar pruebas de que cuenta con esa autorización. La demanda original, la que hablaba de resultados de búsqueda en general, ya no tiene vuelta atrás.

Un argumento que se vuelve en su contra
Si Google decide presentar de nuevo la demanda dentro de ese plazo, tendrá que hacer algo que hasta ahora había evitado con cuidado: admitir de forma explícita que el contenido de las páginas web tiene protección de derechos de autor y que actúa con el permiso de esos propietarios para defenderlo. Ese reconocimiento, necesario para ganar este pleito, puede complicarle mucho las cosas en otro terreno completamente distinto, el de los Resúmenes de IA que Google muestra en su buscador.
Estos resúmenes generados por inteligencia artificial funcionan leyendo y resumiendo el contenido de páginas web para responder directamente a la pregunta del usuario, sin que este necesite hacer clic en ningún enlace. Varios medios de comunicación ya han demandado a Google por esta práctica, alegando que su contenido se usa sin permiso y que esto les está haciendo perder visitas e ingresos publicitarios. Entre ellos están Chegg, una plataforma educativa, y Penske Media, el grupo que edita revistas como Rolling Stone o Variety, que asegura haber perdido más de un tercio de sus ingresos por este motivo.
Hasta ahora, Google ha defendido en estos casos que usar contenido ajeno para generar resúmenes es una mejora razonable de su producto y no una infracción de derechos de autor. Pero si en el caso de SerpApi admite que ese mismo tipo de contenido sí está protegido y que necesita autorización para usarlo, esa misma lógica podría utilizarse en su contra en los pleitos de los Resúmenes de IA. No se trata de que un caso determine automáticamente el resultado del otro, son procesos legales distintos, pero sí queda expuesta una contradicción que hasta ahora Google había logrado esquivar en los tribunales.
El mismo argumento, dos caras
Este caso no resuelve de forma definitiva el debate sobre a quién pertenece el contenido que circula por internet, ni obliga a Google a nada de forma inmediata. La compañía puede optar por no volver a presentar la demanda, o hacerlo asumiendo el riesgo que eso implica. Pero la situación deja algo claro: Google se encuentra defendiendo posturas opuestas según el pleito que tenga delante. Frente a SerpApi, necesita que el contenido de terceros esté protegido para poder actuar contra quien lo copia. Frente a los editores que le demandan por los Resúmenes de IA, necesita justo lo contrario, que usar ese mismo contenido no requiera permiso. Ambas posturas no pueden sostenerse a la vez sin generar fricción, y esa fricción es la que ahora empieza a hacerse visible en los tribunales.
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