nanotecnología
  • 24 octubre, 2014
  • 2 min

La nanotecnología permite mejorar la producción de biogás

El biogás es una fuente de energía renovable que puede obtenerse a partir de residuos orgánicos. La nanotecnología aplicada podría ahora mejorar su producción.

La nanotecnología, anticipada inicialmente por el físico Richard Feynman, nos ha permitido soñar con impresionantes avances en medicina, exploración espacial o en el desarrollo de sistemas de información. El uso de estas investigaciones permite pensar en un futuro donde las vacunas, los ascensores espaciales o tal vez las baterías estén fabricadas con componentes nanotecnológicos.

Una iniciativa española, liderada por científicos de la Universidad Autónoma de Barcelona y el Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2), ha permitido impulsar la tecnología BiogasPlus. El uso de nanopartículas ha conseguido que las bacterias que se alimentan de materia orgánica puedan trabajar de una forma más eficiente y sostenible.

Y es que la aplicación de la nanotecnología ha conseguido triplicar la producción de biogás, el gas combustible producido a partir de residuos orgánicos que puede ser utilizado como fuente de energía renovable. Para conseguirlo, debemos mimetizar los procesos biológicos que ocurren en ausencia de oxígeno, en el que participan microorganismos anaerobios.

nanotecnología

La tecnología BiogasPlus permite usar nanopartículas, que funcionan como una especie de «aditivos» para estos microorganismos. En ese sentido, la nanotecnología no sólo ayuda a implementar su rendimiento, sino que también convierte las partículas de hierro en sales inocuas, garantizando la sostenibilidad del procedimiento de producción de biogás. Según el investigador Antoni Sánchez, «se trata de un enfoque completamente innovador», al integrar nanotecnología y producción energética.

Los científicos catalanes han patentado esta innovadora técnica, basada en la nanotecnología, e impulsado una compañía spin-off fruto de sus investigaciones, Applied Nanoparticles. En la actualidad, sólo se consigue convertir entre el 30 y el 40% de la materia orgánica para fabricar biogás, por lo que estamos ante un avance muy significativo en el sector energético y medioambiental.

Las nanopartículas, además, podrían tener otras aplicaciones en ámbitos tan importantes como la gestión de residuos agrícolas y residuos sólidos urbanos e industriales. De esta manera podemos garantizar no sólo una elevada eficiencia en los procesos de digestión anaerobia, sino que permitimos al mismo tiempo la baja toxicidad de estas tecnologías aplicadas y mejorar la sostenibilidad ambiental. «El espacio al fondo» que mencionaba Feynman en sus charlas puede, por lo tanto, ayudarnos a cuidar el planeta.

Imágenes | Furmanj (Wikimedia), Volker Thies (Wikimedia)

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