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No te imaginas la ciudad del futuro

Francisco Jariego, director del área Industrial Internet of Things y miembro del Comité Ejecutivo de Telefónica I+D, nos habla sobre las tendencias actuales que podrían definir las ciudades del futuro

¿Has pensado alguna vez que muchas de las cosas que ocupan tu día podrían hacerse de otra manera? ¿Qué muchas de las actividades que las personas realizamos a diario en nuestras ciudades son increíblemente molestas, algunas seguramente innecesarias? ¿Por qué un pequeño accidente o un pequeño chaparrón provocan un atasco tremendo en la carretera? ¿Por qué cuando viajo a una nueva ciudad tengo que invertir tiempo en preparar la visita? En saber cómo pagar el metro, o el autobús, en localizar sus mejores rincones. ¿Por qué en algunas ciudades no puedo utilizar bicicletas públicas y en otras puedo simplemente pagar con mi tarjeta de crédito? ¿Por qué tengo que desplazarme kilómetros para conseguir fruta y verduras frescas para la cena?

Cuando me hago este tipo de preguntas, me doy cuenta de que en las ciudades hay un enorme espacio para la innovación, de que hay infinidad de oportunidades para nuevos servicios como Uber o como Airbnb que están ya cambiando de manera significativa experiencias tan familiares como la de coger un taxi o reservar una habitación de hotel.

Portada Airbnb

Las ciudades están a punto de ser arrasadas por una marea de cambios incontenible. Y no es por los problemas que las acucian. En las enormes metrópolis de China, India o Mongolia, las personas enferman a consecuencia de la polución; en ciudades como Sao Paulo la gente está tan acostumbrada a los atascos de tráfico que ni siquiera se ofenden cuando alguien no puede llegar a una reunión de trabajo; en muchas ciudades es imposible transitar por sus calles con seguridad. Estos problemas no son nuevos. No es tampoco porque empresas importantes como IBM, Cisco o Siemens nos digan que la tecnología debe convertir nuestras ciudades en Smart Cities. Las ciudades están listas para una profunda transformación porque hoy son posibles servicios como Uber, Airbnb, y otros muchos que vendrán tras ellos.

No podemos saber con certeza como será la ciudad del futuro; cuáles serán estos nuevos servicios que están por llegar; como serán las nuevas empresas que los harán posibles; qué nuevos trabajos demandarán. ¿Se crearán profesiones completamente diferentes? ¿Y cómo es necesario actuar hoy para enfrentar los cambios? ¿Es necesario hacer planes detallados, anticiparse al rechazo que Uber está generando en España y Europa? ¿O el cambio ocurrirá en cualquier caso y nos arrastrará como un auténtico tsunami?shutterstock_4736833

En solamente siete años desde que Apple anunció el iPhone, la forma en que desarrollamos muchas actividades ha cambiado de manera sustancial: cómo buscamos información, leemos las noticias o nos comunicarnos con otras personas. La vieja llamada telefónica está en vías de extinción. Hoy, mientras nos desplazamos por la ciudad, enviamos mensajes y vaciamos nuestra bandeja de correo. El Smartphone ha cambiado la forma en que hacemos y compartimos fotografías, reservamos mesa en un restaurante, habitación en un hotel, o un vuelo, compramos una entrada para el cine, o pedimos un taxi. Siete años y un pequeño ordenador de propósito general en nuestro bolsillo lo han cambiado todo.

seguridad en el teléfono móvil

En sólo 5 años, una compañía que comenzó en San Francisco, opera ya en 53 países y más de 200 ciudades del mundo. En abril de 2014, consiguió $1.200 millones de financiación alcanzando una valoración de $40.000 millones. Con una propuesta de valor muy sencilla, con la oposición brutal de los taxistas en muchos mercados, y con una notable falta de escrúpulos, Uber crece como la espuma. Y de la misma manera que Amazon empezó vendiendo libros, y hoy vende de todo, muchos nos preguntamos: ¿hasta dónde llegará la economía colaborativa? ¿Habrá un Uber para todo?

Uber es sólo el principio. Uber está creando y equilibrando el mercado de los desplazamientos urbanos. Cuando termine de hacerlo, habrá muchos más vehículos compartidos y muchas menos razones para poseer un coche. El número total de vehículos necesarios para mantener un nivel de actividad determinado será mucho menor que en la actualidad. Esto creará oportunidades para racionalizar el uso del espacio en las ciudades. Luego Uber tendrá todos los incentivos para optimizar sus dos principales factores de producción: el conductor y el vehículo. En consecuencia, Uber se convertirá en impulsor del vehículo autónomo y del vehículo eléctrico. Y cuando tengamos miles de vehículos eléctricos en nuestras ciudades, las baterías de estos mismos vehículos serán una fuente de energía alternativa, tal vez incluso para nuestros hogares. ¿Quién sabe? Quizá sean el inicio de la ciudad solar, y luego… luego la historia continuará.

coches autonomos de volvo

A las personas nos cuesta imaginar lo que todavía no existe. Una y otra vez hemos fallado en anticipar cambios que, vistos retrospectivamente, parecen obvios. Nadie predijo que preferiríamos enviar mensajes de texto en vez de hablar, y el sorprendente éxito del SMS llegó como un efecto lateral de la telefonía móvil digital. Con los SMS creciendo como la espuma, sus proveedores, los operadores de comunicaciones, fueron incapaces de anticipar servicios como Twitter o WhatsApp. Aunque todo el mundo hablaba de Smartphone antes del año 2007, nadie entendió lo que era un Smartphone hasta que Steve Jobs nos lo mostró. Y ni siquiera Steve Jobs pudo imaginar que el iPhone convertiría a Apple en la empresa más valiosa de la historia.

Fijémonos únicamente en que sólo hemos comenzado a conectar cosas: ordenadores y personas (teléfonos). Es sólo cuestión de tiempo que muchos más objetos empezarán a tener un poco más de inteligencia y serán capaces de comunicarse con otros objetos y reaccionar ante nuestra presencia o nuestros deseos. No es fácil calcular cuántos de estos objetos inteligentes habrá y cómo serán, pero lo sabremos a su debido tiempo. Serán muchos y van a producir cambios masivos en la forma en que desarrollamos muchas de nuestras actividades. Sí, otra vez.

El Smartphone ha cambiado nuestra forma de hacer las tareas cotidianas, pero lo ha hecho generando una dependencia adictiva de un objeto extraño que estamos obligados a llevar a todas partes, que nos obliga a adoptar posturas incómodas, curvando la espalda, o tecleando con los pulgares en un espacio ínfimo, y dañando nuestra vista. Nos hemos convertido en esclavos del Smartphone. Estoy seguro de que en un futuro no muy lejano, la gente se sorprenderá de lo lejos que hemos llegado con el Smartphone. Y sonreirán mientras usan wearables y objetos cotidianos inteligentes que harán más intuitivo el uso de muchos servicios digitales, diseñados para adaptarse mejor a nuestras capacidades físicas.

ciudad jariego

Decir que las ciudades se enfrentan a una tormenta perfecta de cambio es quizás demasiado impreciso, demasiado ingenuo. Hablar de ciudades es hablar de sistemas increíblemente complejos. Hay muchos tipos de ciudades, con problemas y retos muy diversos. Hay muchas barreras para el cambio, para la innovación, demasiados intereses creados. Pero debemos estar preparados. Las personas, los ciudadanos, debemos tener la mente abierta, imaginar y demandar lo que imaginamos y quizás puede ser. Los gobernantes y las empresas deben anticiparse y crear espacios para las oportunidades que la tecnología nos ofrece ya. El cambio se adivina en el horizonte y será una oportunidad sin precedentes para los que estén preparados para recibirlo.

Una versión extendida de este post se publicó en Mind the Post

Imagen de cabecera: Pixabay

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