iAltitude: un entrenamiento de altura

En las Olimpiadas de México de 1968, un atleta norteamericano llamado Bob Beamon consiguió un hito en la historia del atletismo. Su marca de 8,90 metros en la prueba de salto de longitud parecía un registro fuera del alcance del ser humano. Tuvieron que pasar más de 20 años para que otro saltador consiguiera llegar tan lejos. Fue la primera vez que el mundo del deporte se percató de la importancia de la altura en el rendimiento.

En las Olimpiadas de México de 1968, un atleta norteamericano llamado Bob Beamon consiguió un hito en la historia del atletismo. Su marca de 8,90 metros en la prueba de salto de longitud parecía un registro fuera del alcance del ser humano. Tuvieron que pasar más de 20 años para que otro saltador consiguiera llegar tan lejos. Fue la primera vez que el mundo del deporte se percató de la importancia de la altura en el rendimiento.

La altitud de la Ciudad de México (2.240 m) fue motivo de polémica, ya que hasta ese momento se consideraba que la altitud podría perjudicar el rendimiento y la salud de los atletas. Sin embargo, el público del Estadio Olímpico de México asistió a una sucesión interminable de proezas. Se batieron 22 récords mundiales (sobre todo en pruebas explosivas y de distancias cortas) y se establecieron varias marcas que, como la de Beamon, tardaron más de dos décadas en ser pulverizadas. Desde aquel momento, miles de deportistas entrenan en altura para mejorar su rendimiento y sus marcas.

Del mar a la montaña, en un segundo

Manuel Jordán, CEO de iAltitude, tenía un sueño: participar en el Ironman de Lanzarote, una de las pruebas más emblemáticas del circuito mundial de triatlón. En su preparación tuvo la oportunidad de conocer a Alberto García Bataller y Fernando Lozano, dos prestigiosos preparadores físicos que le mostraron los beneficios del entrenamiento en altura: “Me sentía muy fuerte, iba como una moto. Me ponía a nadar y no me cansaba de hacer largos. Respiraba mejor, me recuperaba mejor de los entrenamientos, y además notaba cómo mejoraba mi nivel de concentración”.

Sin embargo, una caída en la preparación le provocó una rotura de clavícula. El mundo se detuvo para su cuerpo, pero no para su cabeza: “En ese momento quería que todo el mundo pudiera disfrutar de lo que supone la altura para el bienestar físico y psicológico, y me puse a idear un sistema que pudiera simular el entrenamiento en altura y que pudiera estar al alcance de cualquier persona. Tenía mucho tiempo por delante de reposo, así que me puse a trabajar en el diseño de un prototipo. Y así nació iAltitude”.

El entrenamiento que puede marcar la diferencia

Marcus Cooper, embajador del programa de becas Podium de Telefónica para jóvenes deportistas olímpicos, del que formó parte, era una de las grandes promesas del piragüismo español hasta que en las pasadas Olimpiadas de Río de Janeiro de 2016 se proclamó campeón olímpico en la prueba de K1 1.000 m. A partir de ese momento no ha dejado de ganar títulos mundiales y europeos, y a sus 23 años ya es una de las grandes figuras del piragüismo mundial.

“A veces, en el deporte se pierde o se gana por muy poco, como me ocurrió a mí en Río de Janeiro, cuando gané el oro por tan solo 698 milésimas. Yo creo que en el deporte de élite todo está muy igualado, cada detalle cuenta, y si usamos la tecnología a nuestro favor, nos puede dar esa milésima que marca la diferencia”, comenta el piragüista formado en Mallorca. Marcus entrena desde este año con iAltitude, como el resto del equipo olímpico español de piragüismo.

“Para nosotros es una ventaja muy grande incorporar el entrenamiento de altura con este simulador. El nuestro es un deporte en el que es difícil acceder a entrenar en altura porque necesitamos tener un lago cerca con condiciones específicas. Para nosotros es una grandísima ventaja en todos los sentidos poder prepararnos en altura desde nuestro lugar de concentración habitual”.

“A estos niveles cada detalle cuenta, y el entrenamiento en altura nos va a ayudar muchísimo”

“El piragüismo es un deporte en el que se compagina fuerza y resistencia y es muy importante el entrenamiento en altura”, prosigue Marcus. “Hay que estar preparado en cada sesión y descansar bien entre sesiones para estar al cien por cien en la competición. Al principio cuesta adaptarse, notas una falta de oxígeno, te cuesta respirar un poco. En mi caso lo que intento es mantener la respiración con normalidad para sacarle el máximo provecho. También noto que suben las pulsaciones. Es como hacer un entrenamiento pero sin estar sobre la piragua, es un cansancio parecido”.

Un software que personaliza la dosis de altitud

“iAltitude supone la fusión entre el máximo nivel de tecnología y el máximo nivel de conocimiento deportivo”, nos cuenta Fernando Lozano, uno de los grandes expertos en entrenamiento en altura en España y Director Técnico de la empresa.

“iAltitude supone la fusión entre el máximo nivel de tecnología y el máximo nivel de conocimiento deportivo”

“La hipoxia es un término que hace referencia a la falta de disponibilidad de oxígeno, que es la situación que se da en la altura natural. Lo que nosotros hacemos es recrear estas condiciones a través de un hardware, que provoca esta situación de hipoxia, y de un software, iAltitude Trainer. La parte fundamental del proyecto es el software, que es el que monitoriza y analiza ese impacto que provoca la altura en el organismo, y a partir de ahí, nosotros analizamos un montón de datos, un montón de factores, para intentar personalizar esa dosis a cada usuario que está disfrutando de este sistema. Realmente, es el software lo que ha aportado una novedad en el mercado mundial a la hora de poder personalizar esa dosis de altitud, que era un sueño hasta hace bien poco tiempo”.

El sistema capta millones de datos en tiempo real a través de un pulsioxímetro conectado al usuario. Con la pulsioximetría se controla el nivel de oxigenación y la frecuencia cardíaca para adaptar la dosis a la respuesta orgánica.

Este software permite personalizar la dosis de altitud que conviene a cada usuario según el análisis de big data

“Tanto si se entrena en reposo como en movimiento, tenemos controlado en todo momento el comportamiento del usuario”, prosigue Fernando. “Cualquier persona que está entrenando tiene un software local donde se recogen todos esos datos, y cada vez que termina un entrenamiento, esos datos suben a la nube y ahí es donde aplicamos el big data. En función de las curvas y gráficas obtenidas, tomamos las decisiones deportivas para preparar la próxima sesión. Estamos hablando de aproximadamente medio millón de datos por sesión, es decir, que por cada protocolo de entrenamiento obtenemos unos 7 millones de datos, y esos millones de datos se comparan con otros millones de datos de otra gente entrenando en España. Así el sistema se va haciendo progresivamente más inteligente”.

Una startup acelerada por Telefónica Open Future_

“Fuimos una de las 3 ganadoras del concurso para startups tecnológicas que organizaban Telefónica Open Future_ y la Rafa Nadal Academy by Movistar”

“iAltitude nació como un proyecto personal, pero la entrada en Telefónica Open Future_ supuso un punto de inflexión en nuestro proyecto”, comenta Manuel. “Participamos en el concurso que organizaban Telefónica Open Future_ y la Rafa Nadal Academy by Movistar, una convocatoria global para startups con la que pretendían encontrar soluciones tecnológicas que pudieran ayudar a mejorar los servicios de su academia. Y entre más de 160 ideas procedentes de Asia, Europa, Norteamérica, Latinoamérica y Oceanía, conseguimos ser una de las tres ganadoras. Esto nos proporcionó credibilidad empresarial de cara a los inversores y a la expansión internacional; y por otro lado, contar con el respaldo de la academia de Rafa Nadal supuso tener todo el aval deportivo necesario de cara consolidar al producto que estábamos desarrollando“.

Un simulador de iAltitude ya se ha incorporado a la academia del tenista manacorí para que los jóvenes talentos puedan empezar a probar los beneficios del entrenamiento en altura. Y grandes deportistas de diversas disciplinas han empezado a llamar a las puertas de esta innovadora startup.

Supersalud al alcance de todos

Inicialmente, el prototipo fue concebido para ayudar en los entrenamientos a deportistas de élite y deportistas en general. Pero pronto Manuel se dio cuenta del infinito potencial que tenía iAltitude, por ejemplo, para el tratamiento de diversas patologías: “Lo que iAltitude hace es mejorar el sistema de transporte de oxígeno. Al mejorarlo, es posible tratar o prevenir muchas enfermedades, no sólo del aparato respiratorio”.

El usuario se somete a sesiones de trabajo de 60 a 75 minutos, en las que se alternan ciclos de aire con baja concentración de oxígeno (similar a la que existe cuando se está a en altitud) con otros ciclos de recuperación a nivel del mar (donde se produce una alta concentración de oxígeno). La hipoxia se logra conectando al usuario a una máquina simuladora.

“iAltitude puede mejorar la salud de las personas, porque mejora el sistema de transporte de oxígeno”

“Activamos una respuesta de adaptación al estrés” – añade Fernando -. “Esta respuesta está medida por unas proteínas, que son estimuladas por la caída del nivel de oxígeno en nuestro organismo. Estas proteínas activan un montón de genes y esos genes promueven la adaptación física a muchos niveles: respiratorio, muscular, cardiovascular, cerebral, sanguíneo, en definitiva, a nivel sistémico. El deportista va a notar mayor capacidad de trabajo, menor fatiga y una mejor recuperación. Otro tema interesante es el tema cerebral. El deportista es capaz de concentrarse más, de pensar mejor en situaciones de fatiga y estrés”.

“Podemos mejorar enfermedades cardiovasculares, neumológicas, que afectan al sistema cerebral… es decir, todas las enfermedades en las que el sistema de transporte de oxígeno está comprometido”, señala Manuel. “Además, los usuarios de nuestro sistema notan una mejoría notable en su bienestar físico. Nos estamos encontrando a muchas personas que mejoran en su higiene de sueño, a personas que tienen problemas respiratorios, como el asma, y dejan de usar inhaladores, o a personas que ven atenuados sus problemas alérgicos”.

Seguridad aeroespacial

“El potencial de iAltitude es ilimitado”, nos cuenta Manuel. “Hemos encontrado diferentes nichos de mercado, como el aeroespacial, donde podemos contribuir a la seguridad de los pilotos. Trabajamos con el C.I.M.A. (Centro de Instrucción de Medicina Aeroespacial) para ayudar a los pilotos a mejorar sus capacidades neurocognitivas y sus capacidades de oxigenación cerebral ante situaciones de estrés”.

José María Delgado, Coronel Médico (MAE) en el Centro de Instrucción de Medicina Aeroespacial (C.I.M.A.), nos cuenta los beneficios del sistema: “Hasta ahora, el entrenamiento en altura se hacía en una cámara de baja presión, en grupos de a diez. Era muy difícil repetirlo de una manera diaria y tenía unas condiciones ambientales muy limitantes. Este nuevo equipamiento nos permite, en un medio relajado, repetir las sesiones tantas veces como queramos. No sólo entrenamos, sino que acondicionamos a nuestro personal a esa altitud y además podemos establecer movimientos, habilidades y otras capacidades. Supone un antes y un después en la preparación de nuestros pilotos”.

“La mejora tanto física como psíquica de los pilotos de combate es de alrededor de un 25%. Eso establece la diferencia entre la vida y la muerte”

“La mejora del rendimiento es notoria. Gracias a la adaptación previa que han tenido los pilotos a la baja concentración de oxígeno, pueden no sólo mejorar su preparación física, sino también la psíquica, y tomar las decisiones ejecutivas necesarias en condiciones extremas. Tenemos mucho personal volando en la banda de entre los 3.000 m y los 4.000 m de altura. Este es un terreno de nadie, es una altura lo suficientemente baja para que no pierdan el conocimiento y lo suficientemente alta para que no estén al 100%. La mejora tanto física como psíquica en estas condiciones es de alrededor de un 25%. Eso establece la diferencia entre la vida y la muerte”.

Tecnología para marcar la diferencia

iAltitude es el ejemplo de que una buena idea y un desarrollo tecnológico novedoso pueden cambiar y mejorar la vida de la gente. Y es lo que Manuel tuvo claro desde el momento en que comenzó su andadura empresarial: “Siempre he creído que la apuesta por el talento y la tecnología son la clave del desarrollo empresarial. Y con la participación de instituciones públicas y privadas podemos contribuir a desarrollar un mundo mejor y ayudar a mejorar la salud de las personas”.

“Si usamos la tecnología a nuestro favor, nos puede dar esa milésima que marca la diferencia”

De la misma opinión es el coronel Delgado: “Yo creo que la inversión en tecnología siempre es productiva. Si no tuviéramos tecnología que se ajustara a los tiempos, estaríamos estancados. No podríamos progresar. Poca gente sabe que los pañales se inventaron para que los astronautas pudieran hacer sus necesidades en el espacio, ahora que todos nuestros bebés los usan. O que el velcro era una solución novedosa para que los astronautas consiguieran abrocharse los trajes con los guantes puestos. La investigación en tecnología, incluso en sus más sencillas expresiones, ha comenzado muchas veces en el ámbito militar para luego ser aplicada en beneficio de la sociedad civil. Ahora con iAltitude el camino ha sido a la inversa, pero lo importante es convertir siempre en tecnología el conocimiento puro. La evolución supone tecnología”.

Marcus ya está pensando en las próximas Olimpiadas de Tokio de 2020 “La mejora del deportista viene de su propio esfuerzo y de su capacidad de sufrimiento en los entrenamientos, día tras día. Pero sin duda la ayuda tecnológica es un aporte grandísimo. Si usamos la tecnología a nuestro favor, nos puede dar esa milésima que marca la diferencia”.