El reto del consumo colaborativo en México

El reto del consumo colaborativo en México

Generar un clima de seguridad y de confianza entre usuarios es absolutamente decisivo para el despliegue de los servicios que se inscriben en el movimiento de la economía colaborativa. El reto es aún mayor en México dado el clima de desconfianza y de inseguridad que domina entre la sociedad.

Por consumo colaborativo o economía de la colaboración nos referimos al conjunto de nuevos servicios que ponen en el centro de su modelo de negocio el intercambio, el uso compartido, el trueque o el alquiler de persona a persona, en lugar del modelo tradicional de propiedad individual. En los últimos años, gracias a las tecnologías peer-to-peer y al resurgimiento de las dinámicas de comunidad que propicia Internet, este nuevo modo de consumir se está expandiendo a una infinidad de servicios: nuevas formas de viajar con Airbnb o Couchsurfing, nuevas formas de transportarse con los autos y bicicletas compartidas, nuevas opciones para financiar sus proyectos con el crowdfunding, hasta nuevas maneras de montar sus muebles Ikea o cuidar a sus mascotas con la ayuda de su vecino en Taskrabbit.

Airbnb, el éxito en consumo colaborativo hecho empresa

El campeón del movimiento es Airbnb, un mercado comunitario donde particulares pueden reservar u ofrecer al alquiler sus departamentos temporalmente. A cuatro años de su lanzamiento, el sitio ha revolucionado para siempre la industria del hospedaje turístico: cuenta hoy con 250.000 cuartos disponibles en 30.000 ciudades alrededor del mundo. Este destacado éxito incita a pensar que el mayor motivo de adopción de un servicio colaborativo es la oportunidad para el usuario de ahorrar sobre sus gastos, o tener ingresos extra, pero esto no basta.

Para ahorrar un poco en su alquiler, ¿prestarían las llaves de su casa a un perfecto desconocido? El instinto dice que no.

Los mercados online dependen de transacciones entre perfectos desconocidos que necesitan algún mecanismo para generar la confianza

Allí está el mayor desafío: los mercados online que dependen de transacciones entre perfectos desconocidos necesitan algún mecanismo para generar la confianza entre sus usuarios.

Para Rachel Botsman, este mecanismo es la reputación. En una charla en Ted, la coautora del manifiesto “What’s Mine IsYours: The Rise of Collaborative Consumption”, insiste en el cambio histórico que representa la economía de la colaboración y en lo decisivo que es inventar nuevas dinámicas de generación de confianza adaptadas al P2P. Introduce el concepto de “capital de reputación”, la suma de los comentarios, calificaciones, y recomendaciones que deja un internauta en diferentes plataformas, y anticipa que este capital reemplazaráel historial de crédito en la economía de la colaboración.

En México, el reto de la confianza P2P es aún mayor

Todos han leído algo sobre la tremenda violencia que enfrenta México. Este clima no ayuda. Además, no se ha visto nunca en México el éxito masivo de pioneros del peer-to-peer como pueden ser el servicio de encuentros Meetic en Europa o en EEUU, que participaron a redefinir las percepciones hacia Internet como vínculo seguro de encuentro e intercambio entre desconocidos. Aun así, son cada vez más los proyectos colaborativos operando en México: Albert Cañigueral lista más de 15 en su blog Consumo Colaborativo, que van desde finanzas P2P con Kubo Financiero hasta crowdfunding de conciertos como Bandtastic.

DadaRoom es una startup de Wayra México para encontrar compañeros de departamentoEn dadaroom.com, la plataforma gratuita y social para encontrar compañeros de departamento que lanzamos en diciembre de 2012 con el apoyo de Wayra México, nuestra capacidad a generar este ambiente de confianza entre los usuarios es crítica: se trata de encontrar un desconocido con el cuál vivir. Mientras nuestro principal competidor usa del pago como una manera de crear confianza, nosotros preferimos fortalecer la integración con las redes sociales para manejar identidades reales e indicar los “grados de conexión” entre los usuarios que tienen cuarto y los que buscan (tal como lo hacen Airbnb o Linkedin). También, invertimos tiempo y recursos en construir una identidad y una experiencia de usuario que pueda conectar emocionalmente con la comunidad de roomies.

¡Llevamos poco tiempo, y todavía falta mucho por hacer, pero los primeros feedbacks de usuarios han sido positivos, y estamos poco a poco generando este ecosistema donde el usuario se siente lo suficiente seguro para realizar una transacción con otro usuario. Implementaremos en las próximas semanas un sistema de recomendaciones entre usuarios, pero lamentamos que no exista ya una herramienta estándar de reputación para que nuestros usuarios puedan valorar en Dada Room las recomendaciones que han recibido en otras partes: desde TripAdvisor, Foursquare, Quora, Airbnb, Ebay, hasta, más cerca de nosotros, en Segunda Mano, Mercado Libre y los demás servicios de peer-to-peer.

Imágenes | Collaborative Consumption

http://collaborativeconsumption.com/

Sobre el autor

Antoine Perouze

Demasiado jovén para tener una bio. Cofundador @dadaroom en Wayra México. Puedes seguirme en Twitter en https://twitter.com/___Antoine___ Más artículos del autor »
  • http://www.uolala.com Lucas

    Muy buen articulo. Lo único que quiero añadir es que el consumo colaborativo no siempre es sobre bienes materiales. Hay páginas web que facilitan consumir de forma colaborativa una experencia, como una actividad de ocio, ir de correr o pasear por la playa. Creo que la clave del consumo colaborativo es el acceso a bienes y servicios que antes tenias que comprar.