Lorena Macías: cómo tener una identidad digital sana

Las redes sociales forman parte de nuestra vida cotidiana: nos informan, nos entretienen y nos permiten conectar con otras personas. Sin embargo, también pueden generar comparación constante, presión estética y una sensación de exposición permanente. En este contexto, Mejor Conectados, una iniciativa de Telefónica, pone el foco en algo esencial: aprender a relacionarnos con la tecnología desde el equilibrio, el pensamiento crítico y el bienestar digital. La conversación con la creativa publicitaria Lorena Macías, conocida por su cuenta de Instagram Hazmeunafotoasí, parte precisamente de esa idea: entender qué hay detrás de la imagen perfecta que vemos en internet.

Lorena Macías, nuestra protagonista de este MejorConectados, frente a la cámara

Hoy compartimos momentos, opiniones y experiencias casi en tiempo real. Fotografías aparentemente espontáneas, viajes soñados o rutinas ideales llenan nuestros feeds, pero rara vez muestran la historia completa. Detrás de cada publicación existe selección, repetición y edición. Reconocer que las redes sociales muestran solo un fragmento de la realidad es el primer paso para construir una identidad digital sana y evitar que la comparación afecte a nuestra autoestima.

Redes sociales, algoritmo y presión por la perfección

Uno de los grandes retos del entorno digital es distinguir entre realidad y representación. Las plataformas están diseñadas para priorizar el contenido que genera más atención, lo que suele coincidir con imágenes impactantes, estilos de vida aspiracionales o narrativas muy cuidadas.

Esta lógica del algoritmo influye directamente en cómo publicamos y consumimos contenido. Muchos usuarios adaptan su forma de mostrarse para encajar en lo que funciona mejor: poses repetidas, tendencias visuales similares o discursos cada vez más homogéneos. Sin darnos cuenta, la búsqueda de visibilidad puede desplazar la autenticidad.

Lorena Macías insiste en que la ansiedad asociada a las redes sociales nace, en gran parte, de esa comparación constante. Cuando observamos únicamente los momentos más espectaculares de otras personas, es fácil sentir que nuestra vida es menos interesante o insuficiente. Sin embargo, lo que vemos en pantalla suele ser una versión editada, no la realidad completa.

La presión estética también se ha intensificado con el uso masivo de filtros y aplicaciones de edición. Rostros sin imperfecciones, cuerpos modificados digitalmente y estándares de belleza irreales están redefiniendo la percepción de la imagen personal, especialmente entre los más jóvenes. Este fenómeno puede provocar rechazo hacia la propia apariencia al compararla con modelos que, en realidad, no existen fuera de la pantalla.

Frente a esta dinámica, recuperar la autenticidad implica cambiar la relación con las redes: compartir desde la honestidad, aceptar la imperfección y entender que la conexión real con la audiencia no nace de parecer perfectos, sino de mostrarnos humanos.

Bienestar digital y huella online: cómo relacionarnos mejor con internet

Hablar de bienestar digital no significa abandonar las redes sociales, sino aprender a utilizarlas de forma consciente. Cada acción que realizamos online deja un rastro: comentarios, búsquedas, fotografías o ubicaciones forman parte de nuestra huella digital, una identidad que permanece en internet incluso cuando dejamos de prestar atención.

Ser conscientes de esta huella resulta clave para proteger nuestra privacidad y reputación. Antes de publicar, conviene reflexionar sobre qué información estamos compartiendo y cómo podría interpretarse en el futuro. Internet tiene memoria, y lo que hoy parece anecdótico puede adquirir relevancia personal o profesional con el tiempo.

Algunas prácticas sencillas ayudan a construir una relación más saludable con el entorno digital:

  • Revisar periódicamente la configuración de privacidad de las redes sociales.
  • Evitar compartir información personal sensible o ubicaciones en tiempo real.
  • Pensar en el impacto emocional y social de lo que publicamos.

El bienestar digital también pasa por cuidar lo que consumimos. No todas las cuentas aportan lo mismo: algunas inspiran y acompañan, mientras que otras generan comparación, inseguridad o agotamiento mental. Realizar una limpieza consciente del feed puede mejorar significativamente la experiencia online.

Lorena Macías propone entender las redes como herramientas y no como un reflejo absoluto de nuestra identidad. Establecer límites horarios, reservar momentos libres de pantallas y priorizar la vida offline permite reducir la sobreexposición y recuperar espacios de atención plena.

En el fondo, el reto actual no es desconectarnos del mundo digital, sino aprender a habitarlo con criterio. Las redes sociales pueden ser lugares de creatividad, aprendizaje y comunidad si dejamos de utilizarlas como escaparate de perfección y empezamos a emplearlas para compartir experiencias reales.

Construir una identidad digital sana implica aceptar que no necesitamos cumplir estándares irreales para conectar con los demás. La autenticidad, la conciencia sobre nuestra huella digital y el cuidado del bienestar emocional son las claves para aprovechar todo el potencial de internet sin perder de vista quiénes somos fuera de la pantalla.

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