Empresas tecnológicas como Apple acaparan la atención de millones de personas. Seguidores, detractores, expertos, influencers y medios de comunicación intentan averiguar todo lo posible sobre su marca o producto favorito antes que nadie. Así que las filtraciones son inevitables. Pero no siempre son legales. Ni tan impactantes como lo sucedido con el futuro iPhone 18 Pro.
Si sigues a Apple, es probable que conozcas el nombre de Mark Gurman. Colaborador de Bloomberg y experto en Apple, es una de las personas que más sabe sobre lo que se cuece en las instalaciones de esta empresa. Y sus predicciones e informaciones suelen ser correctas en la mayoría de ocasiones. Pero las filtraciones tienen muchos orígenes. En ocasiones, un desarrollador curioso encuentra algo en el código de una actualización de software. Una vez, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos filtró por error información sobre Vision Pro, el MacBook Pro y el iPad Pro.
Las filtraciones también pueden venir de las empresas que trabajan para Apple fabricando sus dispositivos. Pueden venir de un empleado descontento, de un robo o de un ciberataque. Como el que padeció Luxshare a finales del año pasado y que desveló información sobre el futuro de dispositivos como iPhone, AirPod, Apple Watch y Vision Pro. Y más recientemente, hemos sabido de un ciberataque que ha protagonizado Tata Electronics y que ha desvelado el futuro iPhone 18 Pro meses antes de su anuncio al público.
Qué sabemos de la filtración del iPhone 18 Pro
En la penúltima semana de junio de este año, varios medios se hacían eco de una filtración importante que afectaba a Apple. Aunque no directamente. La víctima del ciberataque es Tata Electronics, empresa india subsidiaria del gigante Tata, conocido especialmente por la fabricación de automóviles. Y como sucede con prácticamente todos los productos que comercializa Apple, la fabricación corre a cargo de empresas como Tata Electronics, Foxconn, Pegatron, Wistron, Luxshare, TSMC o Samsung Electronics. La lista es interminable y no siempre es fácil conocerla.

El caso es que más de 200.000 archivos han sido filtrados en la Dark Web. O dicho de otra manera, más de 630 GB de datos. Documentos digitales que estaban en los ordenadores de Tata Electronics y que contenían información sensible sobre la fabricación y especificaciones del iPhone 18 Pro, uno de los modelos de iPhone que seguramente Apple anunciará este otoño. Según ha sabido Reuters, esos documentos también mencionan a otros fabricantes y proveedores de Apple. Y lo peor de todo, fotografías e imágenes internas que desvelan gran parte de lo que será el iPhone 18 Pro. E incluso esquemas y diagramas que detallan los chips y detallan componentes como el circuito base, la batería o la cámara.
Aunque Reuters no ha podido verificar que los números de modelo de iPhone que aparecen en las fotografías son reales, todo apunta a que las imágenes corresponden a una filtración. Como, por ejemplo, las marcas de agua de confidencialidad y los nombres de uso interno con los que trabaja Apple. Y no solo afecta al iPhone 18 Pro. También hay documentos que hablan de modelos anteriores de iPhone y que mencionan a otros proveedores como TSMC y Qualcomm.
Quién hay detrás de este ciberataque
Detrás de este robo de datos que ha desvelado cómo será el iPhone 18 Pro está World Leaks, un grupo especializado en la extorsión online y que se dedica a robar datos y amenazar con publicarlos si la víctima no paga. Creado en 2025, este grupo es heredero de una banda anterior llamada Hunters International. Su herramienta de trabajo principal es el ransomware. Aunque últimamente emplea herramientas de extracción de datos sin precisar.
El ransomware es un software que cifra los datos y documentos de la víctima. Y que solo son recuperables si pagas una suma de dinero acorde a la importancia de esos datos. La víctima abre un enlace o archivo que ha recibido por mensaje, correo electrónico o en una web fraudulenta y contagia todo el sistema de la empresa u organización para la que trabaja.

El uso del ransomware en el cibercrimen se ha vuelto muy popular desde hace ya una década. Afectando a particulares, pero especialmente a empresas y organismos públicos como ayuntamientos, bibliotecas, hospitales o infraestructuras críticas como compañías eléctricas. Es tal la popularidad de esta tecnología que existen mercados en la web oscura en el que unos crean ransomware y quienes carecen de conocimientos informáticos lo compran para infectar los ordenadores o dispositivos de sus víctimas.
World Leaks se dedica a lo que se conoce como EaaS, es decir, extorsión como servicio. En inglés, extortion-as-a-service. Roba datos sensibles y amenaza con publicarlos a no ser que la víctima pague. Así que una vez que World Leaks tuvo acceso a los más de 200.000 archivos, los empaquetó en un archivo de 630 GB descargable y lo anunció en su blog, según informa el medio especializado Cybernews. Y como, al parecer, ni Apple ni Tata Electronics pagaron por el rescate de esa información, se filtró en la Dark Web.
¿Un duro golpe para Apple?
La filtración del iPhone 18 Pro es importante por varias razones. La primera es que nos recuerda que el cibercrimen se especializa cada vez más y que es capaz de encontrar brechas hasta en empresas internacionales como Tata Electronics. Y para Apple supone un gran golpe porque pone en duda la fiabilidad de su cadena de suministro.
Más allá de estropearnos la sorpresa de cómo será el iPhone 18 Pro, este ciberataque muestra las costuras de la externalización. Una estrategia que miles de empresas llevan haciendo desde hace muchas décadas en aras de abaratar costes o agilizar la producción, pero que tiene consecuencias, como la fuga de información. En el caso de Apple, su habitual secretismo ha saltado por los aires, exponiendo a varios de sus proveedores. Y exponiendo su estrategia de negociación con los fabricantes.
Por el lado positivo, no es la primera vez que un proveedor de Apple pierde o es víctima de un robo de datos. Así que, como suele ser habitual, Tata Electronics ha anunciado que mejorará sus medidas de seguridad, restringirá el acceso de sus empleados a este tipo de información y a sus sistemas más delicados y contratará a expertos en seguridad para que investiguen lo sucedido.
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