Europa también compite (II): las cinco startups de medicina que debes tener en el radar

A la hora de abordar el campo médico hay muchos elementos en los que fijarse. En esta área, la atención no se encuentra tan focalizada como en otras, como en inteligencia artificial, donde hay un enfoque claro que lideran las compañías punteras en este ámbito. En innovación médica, así como en biotecnología, la amplitud es tal que los esfuerzos quedan diseminados en una rica variedad de temáticas y soluciones. En Europa, por cierto, hay un escenario boyante de tecnología médica. Según la última publicación anual de MedTech Europe, «The European Medical Technology Industry in Figures 2026», existen 36.000 empresas europeas en este sector, dedicado a desarrollar avances para pacientes y el sistema sanitario. De todas estas compañías, el 90% son pequeñas o medianas empresas. O también bautizadas como «startup».

La UE es consciente de la fuerza en este ámbito y ha buscado potenciarlo. El pasado año la Comisión Europea anunció su Estrategia en Ciencias de la Vida, que supone una inversión de 10.000 millones de euros. El objetivo: hacer de la región el lugar más atractivo del mundo para la innovación en el campo biomédico. Son muchas las áreas de desarrollo, desde la tecnología de ARN mensajero hasta la aplicación de la IA a los datos, la medicina personalizada o la creciente robotización en la cirugía de precisión.

“Vivimos un momento paradójico: la innovación nunca había avanzado tan rápido y, sin embargo, buena parte no llega al paciente. El cuello de botella ya no es generar conocimiento, sino llevarlo a la práctica clínica real de forma segura y sostenible”, señala Miquel A. Bru, cofundador y chief business development officer (CBDO) de la española Genomcore. “El reto es articular, no acumular”. Y con esta filosofía, de llevar los avances a la práctica, trabaja la mayoría de startups del sector.

A continuación reseñamos algunas de las startup de biomedicina europeas más relevantes de la escena emprendedora.

BioNTech: ¿la startup más relevante de Europa en medicina?

Aunque a esta startup alemana se la conoce sobre todo por haber propiciado la vacuna ARNm contra la COVID-19, sus laboratorios trabajan con muchas otras vías abiertas. De hecho, quizá la definición de startup se le queda algo estrecha a BioNTech, que lleva desde 2008 en la brecha. Sin embargo, la empresa sigue actuando con una mentalidad de startup. Toda ella es un gran laboratorio, que no ha hecho más que incrementar sus líneas de investigación con el paso del tiempo.

Fundada por Uğur Şahin y Özlem Türeci, en la ciudad de Maguncia, en el estado de Renania-Palatinado, BioNTech es una pionera global en el uso de la tecnología de ARN mensajero. Sus capacidades quedaron plenamente probadas durante la pandemia. En aquel momento desarrolló la primera vacuna contra la COVID-19 junto a la farmacéutica Pfizer. El resultado fue una proeza técnica que implicó la adaptación de su sistema de ARNm, que se concibió en sus orígenes para tratamientos contra el cáncer.

Biontech - Startup de Europa

Con todo, la vacuna se logró en un tiempo récord y BioNTech adquirió una notoriedad internacional. Sin embargo, su principal foco es —y, por lo que se desprende de las comunicaciones de la empresa, seguirá siendo— buscar tratamientos oncológicos. La empresa desarrolla inmunoterapias y vacunas personalizadas, basadas en sus tecnologías de ARNm, dirigidas a tumores específicos. El propósito es que se pueda tratar a los pacientes de forma individualizada, afinando la precisión al máximo posible.

La propia Organización Mundial de la Salud, perteneciente a las Naciones Unidas, ha aplaudido las oportunidades que abre este tipo de tecnología: “La autorización y aprobación de las vacunas de ARNm contra la COVID-19, así como su implantación durante la pandemia de COVID-19, han constituido una notable demostración de concepto de las capacidades y la viabilidad de las vacunas de ARNm para la protección de las personas”.

Aunque el organismo especializado de la ONU advierte sobre la necesidad de estandarizar un marco que aglutine las aplicaciones del ARNm: “El potencial de las vacunas de ARNm como tecnología para responder rápidamente a emergencias de salud pública provocadas por enfermedades infecciosas, además de su aplicación en vacunas profilácticas para otras enfermedades infecciosas, ha puesto de relieve la necesidad de una convergencia normativa internacional en materia de vacunas de ARN”.

El potencial de las vacunas de ARNm como tecnología para responder rápidamente a emergencias de salud pública provocadas por enfermedades infecciosas, además de su aplicación en vacunas profilácticas para otras enfermedades infecciosas, ha puesto de relieve la necesidad de una convergencia normativa internacional en materia de vacunas de ARN

Organización Naciones Unidas

Y en esta coyuntura nada BioNTech. En los últimos años ha alineado su estrategia de investigación con algunos tipos de tumores cancerosos más comunes, como el de mama y el de pulmón. Son dolencias que afectan a cientos de miles de pacientes y en las que aún se necesitan mejoras claras en los tratamientos. En estos momentos hay múltiples ensayos clínicos en marcha para probar algunas de las líneas en las que han profundizado los laboratorios de la empresa.

El CEO de BioNTech, Uğur Şahin, destacó recientemente, en una conferencia organizada por el banco JP Morgan, que los resultados positivos que se busca obtener en algunos de los ensayos clínicos en marcha pueden abrir la puerta a varios lanzamientos de productos médicos en el corto y medio plazo.

A principios de 2026, BioNTech había multiplicado por dos el número de ensayos oncológicos en fase II y fase III en solo dos años. Hay más de 25 estudios en marcha con anticuerpos, con anticuerpos conjugados (ADCs) e inmunoterapias contra el cáncer con ARNm, en muchos casos en combinación con otras terapias. Todo ello hace que la startup haya pasado de ser vista como una desarrolladora especializada de vacunas concretas a un enorme laboratorio de innovación oncológica.

La compañía explora nuevas fórmulas para combinar terapias y conseguir efectos que hasta ahora no se habían podido lograr. Para ello no solo confía en el I+D de sus laboratorios sino en una serie de asociaciones con partners de la industria que le permitan sumar esfuerzos. Evidentemente, todo avance debe constatarse mediante un riguroso procedimiento de validación, que incluye ensayos clínicos en diferentes fases antes de pensar en la comercialización.

Pero BioNTech no ha descuidado esta futura parte comercializadora. Con el fin de prepararse para cuando algunos de sus productos oncológicos estén listos para aplicarse en pacientes, la empresa ha entablado conversaciones con actores de la industria. Su enfoque, por tanto, no es solo científico, también afina sus operaciones para cuando tenga que lanzar sus nuevos productos.

Las vacunas contra la COVID-19 continúan siendo un motor económico para la startup, si bien no tanto como anteriormente. A finales de 2025, BioNTech mantenía más de 17.000 millones de euros en liquidez y valores, una cifra cómoda para perseverar en la financiación de sus investigaciones.

CMR Surgical: haciendo que tu próximo cirujano sea un robot

El caso de CMR Surgical es diferente. Esta startup británica nació en una de las cunas del emprendimiento de Reino Unido vinculado a la academia: Cambridge. La otra es Oxford, por supuesto. Pero en este caso, los cinco fundadores de la compañía se reunieron en Cambridge y allí alumbraron su nuevo proyecto de robótica quirúrgica.

Fue en 2014, un momento tecnológico en el que este tipo de robots de cirugía acababa de echar a andar. Hay que tener en cuenta que el considerado ampliamente como pionero, el sistema Da Vinci, apareció por primera vez en una versión con alta definición en las imágenes en 2006. La idea de los fundadores era acercar la cirugía mínimamente invasiva a un conjunto más amplio de pacientes.

Su sistema, llamado Versius, ya está instalado en hospitales y centros médicos de varios países. Su funcionamiento es similar a otros robots de su clase. Un cirujano experto mueve sus manos en una consola y el brazo robótico de CMR Surgical traduce estos gestos en micro-movimientos que accionan el instrumental robótico en los tejidos del paciente. El objetivo es lograr una mayor precisión en la intervención, así como evitar pequeños temblores y otras circunstancias con el fin de minimizar el carácter invasivo de la cirugía.

Versius es un robot de cirugía pequeño y modular. De ahí que sea portátil hasta cierto punto, con lo que se puede trasladar fácilmente entre quirófanos. El hecho de que esté construido por módulos permite que los profesionales médicos lo refuercen con brazos robóticos e instrumental, si es necesario, o eviten montar todos los accesorios si no lo necesitan.

CMR Surgical – Startup de Europa

Con cientos de empleados en su plantilla, la startup avanza en el diseño de su robot, así como en los módulos que se le pueden acoplar. Lo hace con dos factores en mente. El primero, sin duda, es mejorar la recuperación del paciente. Esta es la principal aspiración, como todo método mínimamente invasivo: reducir el tamaño de las cicatrices, los dolores postoperatorios, el riesgo de infección y aumentar la velocidad de recuperación. El segundo es proporcionar una consola ergonómica a los cirujanos para que operen cómodamente, usando gafas 3D en alta definición y controladores fáciles de usar. Esto tiene una importancia capital también, pues reduce la fatiga y el estrés físico de los profesionales en operaciones de larga duración, con lo que evita caídas en su concentración o en su rendimiento.

En el plano económico, la startup está bien respaldada. Es una de las joyas más codiciadas del ámbito médico europeo. No en vano, la estadounidense Stryker ha inyectado 400 millones de dólares recientemente a la par que ha anunciado un acuerdo estratégico. Para dar idea de la magnitud de esta cifra, en el primer trimestre de 2026, la inversión en startups médicas de Europa alcanzó los 1.200 millones de dólares. La ronda media fue de 21,1 millones, aunque cada vez hay más acuerdos con cifras altas, que reflejan mega rondas avanzadas, frente a las captaciones iniciales de capital.

CMR Surgical ha orientado su producto hacia las laparoscopias en ginecología, cirugía colorrectal y urología. Pero hay muchos otros campos donde esta tecnología podría aplicarse. El futuro en estos campos pasa por la microcirugía y la supermicrocirugía. Son campos vinculados a la reconstrucción de vasos sanguíneos o linfáticos muy pequeños, de menos de 1 milímetro. Asimismo, la cirugía robótica mínimamente invasiva se pretende expandir a operaciones de corazón o pulmón, que antes requerían abrir el tórax y con esta tecnología se podrían practicar entre las costillas.

Genomcore: yendo más allá en la gestión de datos genéticos y clínicos

Dentro de España el sector de la innovación en medicina también tiene pujanza. Un ejemplo de ello es Genomcore, startup de Barcelona fundada en 2015 por Óscar Flores Guri y Miquel Àngel Bru. Ambos pertenecientes al ámbito de la biomedicina, se propusieron impulsar la medicina de precisión. Y para esto el elemento básico que hay que tener dominado es la información.

Genomcore desarrolla soluciones para el tratamiento de datos médicos y de salud de forma segura y eficiente. “Estamos totalmente enfocados a desarrollar tecnología y servicios B2B a los grupos de interés de la cadena de valor del diagnóstico biomédico, con la visión de superar los desafíos de la implementación universal de la medicina de precisión en los entornos sanitarios”, señala Miquel A. Bru, cofundador y CBDO de la compañía.

Genomcore - Startup de Europa

El sistema de Genomcore es una plataforma de gestión de información donde se almacenan y unifican datos clínicos, genéticos, de imagen médica e incluso procedentes de otras fuentes, como los de salud personal que recogen los wearables. “Nuestra plataforma BIMS (Biomedical Information Management System) permite a las organizaciones sanitarias orquestar la transición hacia la medicina de precisión, unificando datos multiómicos, clínicos y de estilo de vida en un único ecosistema seguro y accionable. Es la arquitectura que hace que todos esos datos trabajen juntos”, apunta Bru.

En un principio esta plataforma estaba destinada a la gestión e interpretación de experimentos de genómica NGS. Pero las necesidades del sector la han hecho evolucionar hacia una plataforma multimodal que también permite la contextualización del resto de pruebas de especialidad, como analíticas de laboratorio, imágenes médicas, anatomía patológica o datos reportados por los propios pacientes y series temporales de dispositivos conectados, según confirman desde la compañía.

“Nuestra plataforma BIMS (Biomedical Information Management System) permite a las organizaciones sanitarias orquestar la transición hacia la medicina de precisión, unificando datos multiómicos, clínicos y de estilo de vida en un único ecosistema seguro y accionable. Es la arquitectura que hace que todos esos datos trabajen juntos”

Miquel Àngel Bru (Genomcore)

De Genomcore también ha nacido una spin-off, llamada Made of Genes, dirigida hacia los pacientes, en contraposición a su matriz, que apunta a los actores de la industria médica. “Made of Genes ofrece inteligencia basada en datos multimodales e IA explicable para optimizar el rendimiento en equipos avanzados, con foco en el deporte de élite. Usa la tecnología de Genomcore para unificar en un único entorno seguro los datos de los colectivos. A partir de allí desarrolla modelos de IA que permiten identificar de forma temprana el riesgo de lesión, gestionar de manera individualizada la carga de entrenamiento o la recuperación”, explica Bru.

Los modelos de Made of Genes documentan sus resultados con los factores que los han motivado. De esta forma, se consigue que la IA sea explicable y apta para apoyar las decisiones de un equipo médico deportivo. “Los modelos incorporan desde su diseño evidencia biológica específica por sexo, abordando una carencia histórica de la ciencia del deporte”, especifica Bru.

El cofundador de Genomcore destaca que el valor a corto plazo de la inteligencia artificial en la medicina no está en los modelos sino en agentes que trabajen dentro del perímetro del sistema de salud, con datos ordenados y bien gobernados.

“Llevamos más de diez años implantando medicina de precisión en sistemas públicos de salud, y nuestro crecimiento parte de ahí: de lo que ya funciona. Desde esta base, vemos tres pasos. El primer paso es dar más valor a nuestros clientes con más circuitos clínicos y más casos de uso. El segundo es ampliar el tipo de dato hacia una visión multimodal del paciente, que integre anatomía patológica digital, imagen, laboratorio e historia clínica. El tercero es explotar la aplicabilidad de la IA agéntica en salud”, concluye el cofundador de Genomcore.

Savana: la startup de Europa que aprovecha IA para extraer más de la medicina

Otra de las compañías españolas destacadas en el campo biomédico es Savana. Fundada en 2014 por Jorge Tello, Alberto Giménez y Ignacio H. Medrano, tenía un objetivo claro: exprimir el valor contenido en los textos de los registros médicos. En ellos hay una gran cantidad de información no estructurada, se trata de redacciones de informes de los que solo se puede extraer conocimiento con una herramienta de procesamiento de lenguaje natural.

En el caso de Savana, sus sistemas ofrecen procesamiento de lenguaje natural clínico validado científicamente y en diferentes idiomas. Su algoritmo se ha entrenado exclusivamente con historias clínicas bajo una estricta política de ‘privacy by design’, mediante la que los datos se desidentifican y el tratamiento cumple con el RGPD. “Esta tecnología nos permite generar evidencia del mundo real de gran profundidad para hospitales, agencias de evaluación de tecnologías sanitarias, farmacéuticas y empresas de tecnología médica. Nuestra misión es transformar la información clínica en conocimiento útil para acelerar la investigación y contribuir a una práctica clínica cada vez más informada por la evidencia”, señala el Dr. Ignacio H. Medrano, cofundador y chief medical officer de Savana.

Savana

El trabajo consiste en exprimir en todo lo posible la información contenida en documentación médica que hasta ahora era muy difícil aprovechar. “Lo hacemos con una tecnología propia que llevamos más de una década desarrollando y entrenando. Además, impulsamos la Smart Health Alliance, una red global de hospitales que colabora dentro del ecosistema de Savana para desarrollar casos de uso de evidencia del mundo real, entre ellos nuestros registros vivos basados en IA, que se actualizan de forma continua”, añade Medrano.

Savana opera desde Madrid a nivel global y prevé profundizar en su expansión. “Prevemos crecer en tres direcciones”, apunta Medrano. “La primera es geográfica: más hospitales y más países conectados a nuestra tecnología, en Europa, Estados Unidos, Canadá, Sudamérica y Asia-Pacífico. La segunda es la demanda de evidencia del mundo real. Las farmacéuticas y las empresas de tecnología médica la necesitan para tomar decisiones que antes se apoyaban casi solo en ensayos clínicos, como comparar tratamientos o conocer su efecto una vez comercializados, y los hospitales y las agencias de evaluación la usan para investigar y valorar su impacto real”.

“Esta tecnología nos permite generar evidencia del mundo real de gran profundidad para hospitales, agencias de evaluación de tecnologías sanitarias, farmacéuticas y empresas de tecnología médica. Nuestra misión es transformar la información clínica en conocimiento útil para acelerar la investigación y contribuir a una práctica clínica cada vez más informada por la evidencia”

Dr. Ignacio H. Medrano, cofundador y chief medical officer de Savana

En Savana tienen claro que esta evidencia sale de los datos de la historia clínica, tanto del texto libre como de los campos ya estructurados. Su tecnología los analiza, los armoniza y los presenta de forma que ya pueden ser útiles para investigar. El tercer ámbito de crecimiento para la compañía es el producto. Prevén nuevas funcionalidades que respondan a necesidades concretas de cada uno de los actores del sector. “La IA avanza muy rápido, pero en salud el crecimiento depende de la confianza de los hospitales, y esa confianza se gana con una gobernanza del dato rigurosa y con la calidad de la evidencia que se genera”, enfatiza Medrano.

En medio del furor que suscita la IA, el campo de la medicina se enfrenta a una transformación. “Buena parte de la información clínica sigue guardada en texto libre y en formatos heterogéneos, y la inteligencia artificial permite por fin aprovecharla. La combinación de datos clínicos, IA y nuevas capacidades de investigación está acelerando el desarrollo de terapias y tratamientos, y abre nuevas posibilidades para comprender mejor las enfermedades y responder de forma más precisa a las necesidades de los pacientes. Sin embargo, la innovación solo puede avanzar de manera sostenible si se construye sobre principios sólidos de seguridad, transparencia y confianza. Por ello, marcos regulatorios como el Espacio Europeo de Datos Sanitarios (EHDS) desempeñan un papel esencial”, subraya Medrano.

Owkin

Esta startup francesa ha estructurado sus operaciones y su negocio en base a la inteligencia artificial. Lo hizo desde el principio, cuando nació en 2016, pero en los últimos años, con el boom de la IA generativa, este carácter se ha acentuado. Como era de esperar, la relevancia de Owkin no ha hecho sino crecer desde la explosión de los modelos de IA. Y es que su tecnología está estrechamente conectada con este ámbito.

Los orígenes de Owkin se remontan a la unión de un oncólogo, Thomas Clozel, y un investigador en machine learning especializado en el campo de la biología, Gilles Wainrib. De esta fusión surgió la idea de extraer valor de los datos médicos que permanecían en hospitales y laboratorios sin sacarles todo el partido posible. Y, ante todo, hacerlo respetando la privacidad de los pacientes.

El problema que la startup abordó en su momento sigue aún de actualidad. ¿Cómo conectar las enormes cantidades de datos que existen repartidos por hospitales y centros médicos de todo el mundo con el fin de mejorar tratamientos? A pequeña escala, es lo que Owkin ha pretendido hacer en estos años. Sus sistemas se han enriquecido con datos biomédicos de todo tipo, clínicos, genómicos, histológicos, de imagen o de diferentes informes. De ahí que el carácter multimodal de los modelos de la startup haya sido crucial para absorber esta información y digerirla adecuadamente.

Owkin

A día de hoy, Owkin mantiene un modelo que le permite entrenar a sus algoritmos con los datos médicos de una red de cientos de hospitales. Así, tienen acceso a información de millones de pacientes diferentes, pero sin que por ello comprometan su privacidad ni extraigan los datos de los servidores de los hospitales. También existe una colaboración con partners de la industria farmacéutica que busca predecir qué pacientes responderán mejor a un tratamiento, así como optimizar las pruebas de laboratorio.

Entre la oferta de Owkin también se encuentran herramientas de IA que actúan como un asistente de investigación, diseñado para acelerar el ritmo con que los científicos apuntalan y validan hipótesis. Al mismo tiempo, su IA también se enfoca a farmacéuticas, para que estas fijen objetivos terapéuticos y la herramienta les ayude en el diseño de moléculas. De nuevo, se trata de aligerar el proceso de investigación.

Una de las herramientas de IA que la startup ha creado ha tenido su propia plataforma. Tal ha sido el éxito de su sistema para hacer diagnósticos con precisión y de forma rápida que se ha establecido una spin-off para este producto. Llamada Waiv, ha arrancado con una ronda de 33 millones de dólares. Por su parte, Owkin alcanzó la categoría nominal de unicornio en 2021, con la inversión de 180 millones de dólares protagonizada por la biofarmacéutica francesa Sanofi. Sin embargo, desde entonces se estima que su valor supera con creces los 1.000 millones de dólares y podría incluso superar los 2.000 millones.


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