Hace unos meses, Google sorprendía al sector con una de las mejores copias de la Whoop que se pueden comprar. La compañía lanzó la Fitbit Air, una pulsera ultraminimalista con una premisa muy acertada y cada vez más solicitada: monitorizar tus métricas sin molestarte. Sin pantallas, sin notificaciones y sin nada más allá de una pequeña correa que envía información a tu smartphone. ¿El objetivo? Librarte de tener otra pantalla más a la que mirar constantemente para recibir estímulos. Hoy rompe con esta idea: acaba de lanzar la Fitbit Edge, un híbrido a medio camino entre la Fitbit Air y el Pixel Watch.
¿Qué es exactamente la Fitbit Edge? Es una pulsera, es inteligente y tiene pantalla. De hecho, es prácticamente lo mismo que una Fitbit Air, pero vitaminada con un panel en el que puedes ver la hora, recibir notificaciones o consultar el estado del tiempo sin tener que recurrir a tu móvil. Como concepto, y a diferencia del modelo Air, no es nada nuevo y replica lo mismo que las decenas de opciones de Xiaomi, Amazfit o Huawei.
¿Por qué lanzar una Fitbit Edge y contradecirte como compañía? Tiene más sentido de lo que parece, y todo apunta a que Google pretende paliar una sensación que muchos sintieron tras comprar la Fitbit Air.

El nuevo ecosistema de salud de Google está muy bien, y la Fitbit Edge es la respuesta a quien no quiere gastarse 400 euros en un Pixel Watch
Pasar de un smartwatch a una Fitbit Air sin pantalla no es el proceso más sencillo del mundo. Tras la presentación de la app Health, muchos usuarios quisieron dar el paso al ecosistema de Google y probar su sistema de salud, monitorización y descanso con un coach IA, pero el escenario era complicado. Debías elegir entre una pulsera sin pantalla o un Pixel Watch de 400 euros. No había nada entre medias.
Ahora ya sí. La Fitbit Edge es ese producto para adentrarte en el ecosistema de salud y entrenamiento de Google sin tener que gastarte 400 euros en un dispositivo que te permita ir un poco más allá que una correa sin pantalla ni notificaciones. Monitoriza todo como el modelo Air, pero también te permite ver cómo va tu progreso desde la muñeca, lanzar entrenamientos sin sacar el móvil, ver un WhatsApp que te ha llegado o saber quién te llama.
¿La Fitbit Edge contradice la filosofía de la Fitbit Air? Puede ser. Pero también añade otra opción al catálogo para quien necesite algo intermedio entre un reloj avanzadísimo y una pulsera que no hace nada. Todo esto, manteniendo una compatibilidad directa con los móviles de Apple, porque sí, la Fitbit Edge se puede usar con un iPhone sin problemas.
Suma detalles como el GPS, la posibilidad de visualizar tus entrenamientos en tiempo real o, por ejemplo, cosas tan sencillas como configurar una alarma desde la muñeca. Su precio, eso sí, deja a esta Fitbit Edge en una posición complicada: cuesta 179,99 euros.
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