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Una carrera para alcanzar un sueño: África Zamorano, nadadora y 2 veces olímpica

La natación es un deporte que te permite transportarte hasta otro medio. Los deportistas que lo practican se caracterizan por su conocimiento sobre ellos mismos y por su capacidad de adaptación al entorno acuático, entre otras características. África Zamorano es nadadora profesional y olímpica en los Juegos Olímpicos de Río 2016 y Tokio 2020 y reconoce que, «dentro del agua me siento otra persona», confiesa a Think Big.

Su conexión con este deporte comienza cuando sus padres deciden apuntarla a natación a la edad de tres años con el objetivo de aprender a nadar. Por aquel entonces, no solo practicaba esta actividad, también hacía hípica, música, etc. Pero con el paso de los años y tras la obtención de buenas marcas, tuvo que elegir si seguir practicando otros deportes o dedicarse de manera plena a la natación, ya que compaginarlo todo se hacía cuesta arriba.

África lo tenía claro: su pasión estaba y está dentro del agua. No tardó en resaltar sobre sus compañeras, sobre todo, dentro de la modalidad de espalda, categoría de la que ahora es especialista. Al tiempo comenzó a competir. En 2014 comenzó a darse a conocer, gracias a los resultados de los siguientes campeonatos: los Juegos Olímpicos de la Juventud en 200 espalda y en el Campeonato de Europa Junior 200 y 400 estilos, ambos en 2014. Este año fue un punto de inflexión en su carrera como deportista de élite, ya que se dio cuenta de que la natación era su futuro.

El apoyo clave del Programa de becas Podium

Un año más tarde entró a formar parte del Programa de Becas Podium de Telefónica. Un programa de apoyo a jóvenes promesas del deporte olímpico español, desarrollado por Telefónica y el Comité Olímpico Español. Hasta la actualidad, esta deportista profesional ha ido compaginando la beca ADO (Asociación de Deportistas Olímpicos) con la beca Podium. En la actualidad, se encuentra dentro del programa de Telefónica.

«Cuando era pequeña no era consciente de la oportunidad que supone estar dentro de Podium. Ahora, me doy cuenta de que es clave. No podría estar viviendo esta experiencia sin su apoyo«, explica África. Cuenta que, la natación es un deporte que no está bien pagado, por lo que vivir únicamente de ello es muy complicado. Reconoce que le aporta tranquilidad mental, porque a parte de estar trabajando todos los días por un sueño, se puede permitir ahorrar para su futura independencia, ir a fisioterapia o al psicólogo.

África Zamorano

JJOO de Río 2016: primeras olimpiadas de África Zamorano

Gracias al apoyo de las personas de su entorno, a Podium y, sobre todo, a su trabajo y lucha, con tan solo 18 años acudió a sus primeros Juegos Olímpicos de Río 2016. África reconoce que fue toda una sorpresa. Por aquel entonces, ella estaba cursando segundo de bachillerato y estaba a punto de presentarse a selectividad. Sin embargo, fue una etapa que tuvo que aplazar para el siguiente año para poder ir detrás de su sueño en Río de Janeiro. «Mi foco es la natación. Mi entorno siempre me ha dicho que pocas personas pueden dedicarse a luchar por este sueño, y yo tengo la suerte de ser una de ellas. Siempre voy a poder seguir estudiando, pero para nadar no voy a estar siempre en buena forma física«, reconoce África.

Durante el clasificatorio, África cuenta que luchó por ganar el campeonato, pero alcanzar la mínima -la marca mínima que los deportistas profesionales tienen para poder competir en un europeo, mundial u olimpiadas- lo veía un poco lejos. Empezó la clasificación con muchas ganas y teniendo en mente que quería ganar a Duane de Rocha, exnadadora. «En el último 50 vi que iba mejor que ella y empecé a nadar más rápido. Cuando llegué a la pared vi que había hecho una marca de 2 9 98 y la mínima era de 2 10 0. Lo había conseguido por dos centésimas«, cuenta África. Reconoce que cuando por el altavoz escuchó, «la nadadora África Zamorano se ha clasificado para ir los Juegos Olímpicos de Río», fue el mejor momento de su vida.

Una vez aterrizó en la villa olímpica de Río de Janeiro cuenta que fue increíble. No solo poder estar en unos JJOO, si no por estar rodeada de deportistas reconocidos a nivel mundial. Sin embargo, confiesa que esa experiencia le fue muy grande. «Entonces no había trabajado con ningún psicólogo y al ser tan pequeña no había experimentado aún el mundo adulto«, confiesa.

África Zamorano

En esas olimpiadas África fue consciente de que quería seguir luchando por su sueño y que para ello necesitaba trabajar, también, a nivel mental. No se llevó ninguna medalla, pero se llevó algo aún más importante: conciencia sobre si misma y un objetivo aún más claro por el que luchar.

Tokio 2021, unos juegos en mitad de una pandemia

Tras ese momento, no solo entrenaba su físico, si no también su mente. Aprendió que mantener una mentalidad sana y estable es igual de importante que la salud del cuerpo. «Había competiciones que sabía que físicamente estaba muy preparada, pero la mente me fallaba«, comenta. La salud mental esta cobrando la importancia que tiene, sobre todo, dentro del ámbito deportivo, donde la exigencia mental es muy elevada. Paula Badosa, Simone Biles o Ngata-Aerengamate han puesto sobre la mesa los problemas que han sufrido, mostrando al mundo que para que todo funcione, primero tiene que funcionar la mente.

Así pasaron cinco años hasta llegar a los juegos de Tokio. Unas olimpiadas muy esperadas a la par que especiales, que se desarrollaron un año más tarde de lo previsto. África reconoce que el confinamiento fue horrible porque no podía evitar pensar que iba a perder su estado físico y no iba a lograr clasificarse. Pero con los entrenos en casa y el apoyo de su entrenador, psicóloga y entorno logró dar una vuelta a ese pensamiento para dejar de verlo como cuatro años perdidos por un año más en el que poder prepararse.

Tras una clasificatoria muy luchada llegó el momento de viajar a la villa olímpica de Tokio. En esta ocasión, la COVID fue un factor que afectó a la estabilidad de los deportistas. Cada día se hacían pruebas y si daban positivo dejaban de competir inmediatamente. Este no fue el caso de África, pero sí el de su entrenador. «Tenía la cabeza a mil cosas. No sabía que iba a pasar», recuerda la nadadora. A pesar de las circunstancias, logró mejorar su posición en comparación con los juegos de Río.

Un sueño por alcanzar: participar en una final olímpica

Ahora tiene claro que su meta es clasificarse para los Juegos Olímpicos de París 2024, donde le gustaría competir en una final. Más a corto plazo, en agosto, luchará por alzarse con un medalla en el Campeonato Europeo.

África Zamorano

Y entre entrenamientos, campeonatos… África estudia enfermería. Reconoce que ser deportista de élite y estudiar una carrera es complicado. En su caso lleva cuatro años y es consciente de que aún le quedan varios años más para finalizar, pero es constante en sus objetivos. «En un futuro, cuando haya cumplido todos mis sueños con la natación, me gustaría ser matrona«, cuenta.

Luchar por un sueño no es fácil, pero cuando hay entusiasmo, ganas y mucho trabajo, la meta está más cerca. Y esto lo sabe bien África, que lleva grabado en la piel un proverbio japonés que significa, «lucha cada mañana cuando te levantas por lo que has venido al mundo».

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