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Cómo aprender a hacer networking

Vamos a empezar por poner en blanco y negro nuestra mente aquellos que nos hemos sentido en algún momento incómodos con el acto de hacer networking y hemos pensado: “no está bien hacer networking porque implica conseguir una oportunidad, no porque nos la merecemos, no por nuestros talentos; sino porque conocemos a alguien, porque somos cercanos a alguien; y eso está mal”.

Muchos piensan erróneamente que hacer networking está relacionado con adular a otras personas, con interesarnos artificialmente por sus proyectos actuales, trayectorias y mostrar falso asombro por sus “magníficas ideas”. Todo con el objetivo de generar cercanía y esperar atentos a que surja el momento justo para saltar y preguntar algo como: “¿Tienes un puesto en tu equipo para mí?”

No. De eso no va el networking. Conectar no es adular. Y si piensas que tienes que ser un experto adulador para hacer buen networking, estás equivocado. No niego que estas personas existan. Son pocas, pero hacen un ruido enorme. Lamentablemente a veces se salen con la suya y logran acceder a oportunidades. Que tengan o no las capacidades para tener éxito en esos roles, es otra cosa que abordaremos más adelante.

La curiosidad del explorador

Siempre le pido a los jóvenes profesionales a los que les hago coaching que imaginen su trayectoria profesional como un recorrido por un enorme bosque. Es una analogía que uso a lo largo de las sesiones de diferentes formas.

Para la gestión de networking les pido que imaginen las oportunidades profesionales como castillos en ese bosque. Ninguno de nosotros sabe exactamente en qué parte del bosque están esos castillos, tampoco tenemos un mapa en el que los veamos marcados y la ruta de cómo llegar a ellos. De hecho, el mapa lo vamos dibujando cada uno a medida que avanzamos.

El punto está en que no estamos solos en el bosque. Hay obviamente muchas personas que nos encontramos en el camino, y algunas de estas personas han recorrido otros caminos a los que aún no hemos llegado. Así que, pueden señalarnos los castillos (oportunidades) que han visto en su recorrido.

Este es el punto más importante para entender con esta analogía la ventaja de hacer netwoking y quitarle oscurantismo al asunto: no hay nada de malo con que alguien te señale la dirección correcta en la que debes ir. Lo injusto sería que te tomen de la mano, te lleven hasta la puerta del castillo y convenzan a quienes estén dentro de que, sin conocerte, bajen la gran puerta y te dejen acceder.

Imagen de Brand Factory.

El netwoking va de sentir genuina curiosidad por las personas que encuentras en tu camino, de tener claridad del tipo de oportunidades (castillos) que estás buscando, de saber las partes del bosque que te interesa conocer. Pero, también de ser flexibles, escuchar la trayectoria de los demás con apertura, pensando que tal vez hay algo para ti ahí afuera que desconoces.

Va de querer conocer qué tienen en su mochila tus compañeros de viaje, qué han aprendido, cómo pueden ellos ayudarte y cómo puedes tú ayudarles a ellos. Va de tener tu propia historia preparada. Pero, sobre todo, va de querer escuchar la de los demás. Va de ser un buen peregrino.

La proactividad lo hace justo

Si no te han parecido suficientes los argumentos hasta ahora, tal vez sigas considerando que el gestionar tu red de contactos es una estrategia injusta, usada por personas que, en lugar de conseguir las oportunidades gracias a sus talentos, las consiguen gracias a sus amistades.

Aquí viene un argumento que probablemente no te vaya a gustar: salir a buscar proactivamente las oportunidades también es un talento. Es una capacidad que habla muy bien de la motivación y los recursos de un profesional. Si tienes un enorme talento, habilidades y herramientas, pero no sales a buscar oportunidades, a tener conversaciones, a conectar con otras personas, etc. Entonces, tal vez, no estás tan preparado como crees.

Muchos profesionales pueden argumentar que estaban más preparados, tenían más conocimientos, experiencia o capacidades, para asumir un reto que le acaban de dar a otra persona. A mí me ha pasado más de una vez.

Salir a buscar proactivamente las oportunidades también es un talento.

La pregunta es, ¿por qué no te has enterado? ¿Por qué se la han ofrecido a alguien más? Una buena conversación con la persona correcta puede hacer, no sólo que te enteres de las razones por las que has perdido una oportunidad, cómo se ha gestionado el proceso o por qué no han pensado en ti. Sino también mostrar tu interés y aclarar tus aspiraciones. En definitiva, asegurar que no vuelva a pasar.

Conectar más allá de tus intereses

Si ya sueles gestionar tu red de contactos profesional de forma proactiva, tal vez deberías enfocarte en dar el siguiente paso y convertirte en un conector de oportunidades. Y es que cuando te vuelves bueno en el arte del networking, te das cuenta que muchas de las oportunidades pueden no encajar para ti, pero sí para otras personas que conoces.

El nivel básico de hacer networking es cuando identificas personas con las que te interesa hablar, conocer su trayectoria, las iniciativas en las que están trabajando actualmente. Y, por supuesto, cuando eres capaz de dar el paso de invitarles a hablar.

El nivel intermedio es cuando esas conversaciones comienzan a traerte oportunidades: participación en proyectos, colaboraciones, recursos, conocimiento, asistir a eventos o simplemente conseguir el contacto de terceras personas.

Imagen de Brand Factory.

En este nivel intermedio eres capaz de profundizar en las conversaciones, que a veces pueden parecer superficiales, y saber guiar la charla a los aspectos más relevantes. Aquellos que pueden representar una oportunidad para ti, para el que está hablando… o para otros.

Justamente el nivel avanzado de hacer networking es cuando eres capaz de conectar oportunidades para otras personas de tu red. Cuando comienzas a decir frases como: “Conozco a alguien que te puede ayudar con esto”. Si realmente logras, posterior a una conversación, conectar a esas dos partes, es ahí donde puedes considerarte un master del networking. Una persona que no sólo genera valor con lo que hace, sino también conecta el talento.

Es como el nivel avanzado de liderazgo: no serás líder completo hasta que no seas capaz de desarrollar otros líderes.

Las conexiones nunca ganarán al talento

En este punto, tú que estás leyendo este artículo, pensarás que he perdido la razón. Porque hasta ahora no he parado de venderte las ventajas del networking y convencerte que es una estrategia válida, no la estratagema de tramposos. Pero como de seguro ya sabes, si no tienes las habilidades, herramientas y el talento, entonces no te va a ir bien una vez logres saber dónde están los castillos (oportunidades) y consigas acceder a ellos.

Hacer networking es seguir las pistas que te han dado las personas que has encontrado en el camino. Postularte a una vacante o lograr tener una entrevista para una posición, es como conseguir atravesar la muralla y cruzar el puente levadizo. Pero sólo tus habilidades y talentos conseguirán que te dejen unirte al equipo y mostrar tu valía. En otras palabras, si no desarrollas tus habilidades, poco tiempo te dejarán permanecer allí.

Así que, sal allí afuera y activa tu curiosidad por las personas que encuentres a lo largo de tu trayectoria profesional, habla, pregunta, escucha con atención, ten una enorme tendencia a la acción y prepara tu propia historia. Pero asegúrate siempre, mientras caminas, de desarrollar al máximo tus habilidades.

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