Daguerre y el robo del invento de la fotografía

El nombre más conocido en relación con el invento de la fotografía es el de Louis-Jacques-Mandé Daguerre, a quien prácticamente se atribuye la invención, fruto del éxito de sus daguerrotipos en la época. Sin embargo, hay otro nombre que precedió al anterior, el de Joseph Nicéphore Niépce, que había logrado fijar imágenes veinte años antes de que se presentara al mundo en 1839 el procedimiento para “pintar con luz”.

Niépce, nacido en la región francesa de Borgoña en 1765, cuya familia poseía tierras y buena posición, pertenece a esta clase de pioneros científicos del siglo XIX que tomaron la investigación como forma de vida. Antes de trabajar en lo que más adelante serán los orígenes de la fotografía, ya había inventado un motor de combustión interna destinado a la propulsión de embarcaciones.

Como algunos de sus contemporáneos, Niépce experimenta con el fenómeno de la cámara oscura, una habitación sin más luz que la que se cuela a través de un hueco en una pared, proyectando las formas que son utilizadas por los pintores para crear modelos precisos de la realidad. Su intención es fijar las imágenes que producen estas sombras. Para ello utiliza sales de plata, sensibles a la luz.

El soporte en el que quedarán fijadas las imágenes es otro problema a resolver. El investigador prueba con diversos materiales, como papel, cristal, estaño o cobre. Pero finalmente lo que mejores resultados le da es el peltre, una aleación de diversos metales (estaño, cobre, antimonio y plomo). En 1816 ya habría obtenido las primeras fotografías de la historia, según se refleja en las cartas que envía a su hermano, con el que acostumbraba a trabajar en sus proyectos. Por aquel entonces la familia sufría problemas económicos y la presión de los acreedores.

De estas primeras imágenes fijadas rudimentariamente no se conserva ninguna. Niépce sigue perfeccionando el procedimiento, al que bautiza como heliografía (combinación de los términos griegos ‘helios’, sol, y ‘grafía’, escritura). Posteriormente el proceso para fijar imágenes se denominará ‘fotografía’, un concepto muy similar al anterior, que cambia ‘helios’ por ‘foto’ (luz).

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La primera fotografía de la historia que se conserva actualmente es ‘Punto de vista desde la ventana de Gras’, un título algo falto de lírica para la altura de las circunstancias, pero al fin y al cabo el autor se encontraba experimentando. Data del año 1826 y necesitó ocho horas de exposición a la luz para grabarse. Se utilizó betún de Judea (asfalto natural) sobre peltre, quedando fijas las partes en las que la luz incidió y desprendiéndose las otras. La calidad es bastante deficiente en comparación con los primeros daguerrotipos.

La asociación con Daguerre

En aquellos momentos Louis Daguerre, pintor de profesión, había inventado el diorama, un juego óptico para dar sensación de profundidad a una escena a través de la distribución de los objetos en una maqueta, ligado a expositores o decorados teatrales. Originario de un municipio cercano a París, el inventor ya había hecho algunos experimentos para fijar imágenes, utilizando el concepto de la cámara oscura, antes de conocer a Niépce.

Su interés por el procedimiento fotográfico era grande. No se trataba de un capricho de la curiosidad. Daguerre era pintor y tenía que saber que en ese momento la burguesía cada vez demandaba más retratos, sólo que con una particularidad respecto a las exigencias de la nobleza: los precios. La nueva clase social quería inmortalizarse, pero no siempre tenía los recursos para pagar los elevados costes que representaba un gran retrato. Por ello se crearon técnicas pictóricas baratas, antecedentes conceptuales de la fotografía.

Técnicas como la silueta, el teatro de sombras chinas o el fisionotrazo estaban basadas en la proyección de formas, que permitían marcar el perfil del retratado para después rellenar la plantilla. La fijación de imágenes en un soporte únicamente a través de la mediación de la luz sería una evolución tecnológica que satisfaría las demandas de la burguesía, ofreciendo una solución rápida y más barata que las conocidas.

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En 1827, Daguerre entra en contacto con Niépce a través de un conocido que tenían un común: el óptico Charles Chevalier. El pintor se interesa por las investigaciones del borgoñés y ambos se asocian en 1829, si bien cada uno trabaja por su cuenta, aunque se comunican sus descubrimientos. Firman un contrato en el que el primero reconoce a Niépce como el creador del procedimiento para fijar imágenes.

Pero en 1833 muere Niépce sin que el invento salga a la luz. Daguerre utiliza los problemas económicos que ha heredado el hijo de su colega para cambiar el contrato firmado. El nombre de Daguerre aparecerá antes que el de Niépce en la invención del proceso fotográfico y a cambio los derechos de explotación le serán reconocidos al hijo. En una modificación posterior, el nombre del borgoñés desaparece por completo del papel mediando una promesa similar.

El daguerrotipo da el pistoletazo de salida

En 1839 Louis Daguerre presenta en medio de un despliegue sensacional para la época el daguerrotipo, como así había pasado a llamarse el invento tras la última modificación del contrato. Había mejorado el proceso de Niépce utilizando como soporte cobre con un revestimiento de plata y vapores de mercurio para sensibilizar las placas.

En un año se hicieron solamente en París medio millón de daguerrotipos. Pronto el inventor empezará a comercializar la primera cámara, que incluía un completo manual sobre el procedimiento. El apoyo del Estado francés al invento fue determinante para su expansión.

Poco a poco fueron surgiendo otras técnicas basadas en los mismos principios. La primera de ellas en 1840, justo a continuación, fue el calotipo. El responsable fue el británico William Fox Talbot, quien creó un sistema basado en negativos que permitía hacer reproducciones baratas sobre papel salado.

La década de 1850 es testigo de la aparición de otros procesos que hacen la competencia al daguerrotipo. El ambrotipo, patentado en Estados Unidos, que graba una imagen positiva sobre cristal, comienza a sustituir al invento de Daguerre por ser más barato, aunque de peor calidad. Aunque la popularización de la fotografía llegará con el ferrotipo, cuyo soporte es el hierro o el acero. Éste será el método que propicie la profesión del fotógrafo ambulante.

Imágenes Wikipedia, El rollo fotográfico

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