Autonomía en coches eléctricos

El coche de combustión no va a volver: lo que no te han contado de la norma europea para el 2035

Hace dos años, la Unión Europea fijó 2035 como el año en el que se prohibiría la venta los vehículos de combustión. Sin embargo, tras las reiteradas quejas de empresas y países, la Comisión Europea se ha visto obligada a dar marcha atrás. La transición hacia las cero emisiones (coches eléctricos) se hará de una forma más pautada, como exigían países como Alemania o Italia. Eso sí: esto no implica que el vehículo de combustión vaya a seguir siendo el tipo principal a partir de ese año. En Europa, el futuro seguirá siendo el vehículo eléctrico o cero emisiones. Simplemente, habrá algunas excepciones muy determinadas que antes no se permitían.

El nuevo objetivo fijado por la Unión Europea determina que, en 2035, la media de emisiones de todos los coches vendidos por cada una de las marcas ha de ser un 90% inferior respecto a 2021. La norma anterior exigía que esa reducción fuese del 100%, obligando indirectamente a que todo vehículo vendido a partir de ese año fuese cero emisiones (eléctrico o hidrógeno).

La nueva norma, por lo tanto, deja espacio para que, incluso en 2035, se vendan algunos vehículos de combustión. No obstante, y a diferencia de lo que muchos han celebrado, el espacio restante para estos es muy limitado. En 2021, el promedio de emisiones de todos los coches vendidos en la UE fue de 115 gramos de CO2 por kilómetro, por lo tanto, en 2035, el dato agregado de todas las marcas ha de ser inferior a 11,5 gramos de CO2 por kilómetro. Esto implica que:

  • Por cada 10 vehículos vendidos en la UE, solo se podrán vender 1,28 Toyota Yaris Híbridos, un vehículo extremadamente eficiente y compacto, con unas emisiones de alrededor de 90 gramos de CO2 por kilómetro.
  • Por cada 10 vehículos vendidos en la UE, solo se podrán vender 0,9 Toyota RAV4 Híbridos, un vehículo de grandes dimensiones, pero con un motor muy eficiente y unas emisiones homologadas de 126 gramos de CO2 por kilómetro.
Bandera de Europa, donde se debate la convivencia de coches eléctricos y combustión en 2035

Estos cálculos evidentemente tienen varios asteriscos. Primero: de cara a la aplicación de la norma a partir de 2035, las emisiones se medirán de manera individual para cada una de las marcas, no de manera agregada como hemos hecho en el ejemplo, por lo que el objetivo de 11,5 gramos de CO2 que hemos obtenido usando el agregado, en realidad, variará en cada uno de los casos. En segundo lugar, el nivel de emisiones de cada coche de combustión vendido será fundamental. No emite lo mismo un Porsche 911 que un Seat Ibiza. Por lo tanto, Porsche tendrá que vender un mayor número de eléctricos para compensar cada 911 de gasolina que Seat para compensar cada Ibiza de combustión.

Incluso con estos matices en consideración, la conclusión general es la misma: las marcas van a tener que vender muchísimos más vehículos eléctricos (o cero emisiones) que de gasolina para cumplir el objetivo establecido por la UE. Por lo tanto, el peso real de los mismos en el parque automovilístico del 2035 va a ser muy reducido.

Afortunadamente, las ventas de coches eléctricos no para de crecer. En Europa, sus matriculaciones constituyen el 16,4% del total según datos de ACEA a cierre de octubre de 2025. Eso constituye 3,2 puntos porcentuales más que en 2024. La llegada de vehículos cada vez más económicos y con mejores prestaciones ha ayudado al impulso de este segmento. Y se espera que la tendencia continúe a lo largo de los próximos años sin interrupciones.

Dos requisitos para los coches de combustión a partir de 2035

Además del requisito de las emisiones expuesto líneas más arriba, la UE obligará a los vehículos de combustión que se vendan a partir de 2035 a cumplir con otras dos condiciones. La primera de ellas es que el acero utilizado para su producción ha de ser verde (bajas emisiones) y de origen europeo. La segunda, y más influyente, es que los combustibles utilizados han de ser sintéticos o biocombustibles.

Estos carburantes, aún en desarrollo, tienen un coste mucho más elevado que la gasolina o el diésel estándar. Y aunque su precio puede descender conforme evolucione la técnica en la próxima década, parece difícil que el precio por kilómetro pueda llegar a ser competitivo con el de un vehículo eléctrico recargado en casa. Un motivo más que probablemente lleve al consumidor a inclinarse por vehículos cero emisiones.

Sin cambios en los créditos de emisiones en Europa

Coches eléctricos en Europa

En paralelo, la Comisión Europea también ha propuesto un sistema de “supercréditos” para coches eléctricos pequeños fabricados en la UE. Esto tiene como objetivo incentivar el despliegue vehículos más compactos y económicos. Aquellos fabricantes que opten por lanzar este tipo de vehículos, podrán contabilizar cada unidad como 1,3 unidades en el cumplimiento de las cuotas.

Lo que bruselas no ha cambiado es el sistema de compra y venta de créditos de emisiones (conocido como Sistema de Comercio de Emisiones (ETS)). Este permite a aquellas empresas que generan una menor cantidad de emisiones vender el sobrante que no generen a aquellas que, por un motivo u otro, se exceden. Es decir, si un fabricante no alcanza el objetivo del 90 %, puede comprar créditos de emisiones a una compañía cuya flota es completamente eléctrica. Por ejemplo, a Tesla.

Alemania e Italia presionan a Europa mientras Francia y España piden una electrificación total

La decisión de la Comisión Europea de tumbar el objetivo de cero emisiones para 2035 llega después de que varios países, entre ellos Alemania e Italia, presionaran a Bruselas para retrasar esta medida. ¿El motivo? El cambio de negocio con el que las compañías de automóviles europeas tendría que lidiar en su contra. Sobre todo teniendo en cuenta el auge de los fabricantes chinos en Europa. Así como la gran desventaja de la industria europea frente a China en relación con la producción de componentes necesarios para el coche eléctrico, como pueden ser las baterías.

Por otro lado, países como España o Francia se han opuesto a los cambios que Alemania propuso a la Comisión Europea. Ambos enviaron una carta a la UE pidiendo que “se mantengan en buen camino” ante la intención de prohibir los coches de combustión. En este también detallan que “no es aceptable” que los híbridos enchufables se queden fuera del veto. Además, tanto Francia como España creen que Europa debe apostar por nuevas medidas para lograr este objetivo. Estas, sin embargo, deben centrarse en la cantidad de financiación para los coches eléctricos o en otro tipo de medidas que ayuden a frenar “la competencia internacional desleal”.

Además, Francia y España llevan años apostando por la electrificación, con plantas para la producción de coches eléctricos, fábricas de baterías y lanzamientos de modelos eléctricos con el fin de cumplir los plazos propuestos para 2035.

En cualquier caso, la flexibilización de las normas no trae la vuelta del mercado de los coches de combustión como muchos esperan. De hecho, sigue obligando a las grandes compañías a apostar por los coches eléctricos para cumplir esa reducción del 90% de las emisiones. A partir de ahora, simplemente, habrá espacio para algunas excepciones concretas. Como un Porsche 911.

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