El coche del futuro

El coche del futuro será transparente

Kitt, el verdadero protagonista de la mítica serie de los ochenta El coche fantástico, era el vehículo de un futuro soñado que, poco a poco, comienza a ser algo más tangible. Órdenes por voz, sensores inteligentes, información en tiempo real,…  parece que las mejores virtudes de Kitt se pueden resolver con Internet.

Voz y en la nube

Como con  MyFord Touch que permitirá interactuar con el coche sin soltar las manos del volante a través de un sistema de reconocimiento de voz que estará disponible el próximo año. Y es una gran apuesta conectar con el conductor, pero también con otros vehículos intercambiando información almacenada en la nube, compartiendo datos sobre los flujos de circulación en tiempo real sobre accidentes, atascos y rutas alternativas.

Toyota es una de las marcas que ha puesto en práctica esta solución, junto con Microsoft, para los modelos eléctricos e híbridos. Basado en un servidor de Toyota Media Service y Windows Azure de Microsoft, el coche solo se necesitaría un ordenador con un software para conectarse a Internet y acceder al servidor, como si fuera un terminal en sí mismo.

Otros modelos eléctricos, como los coches eléctricos como el Nissan LEAF, con su sistema Carwings, guarda en la nube un histórico de rutas y consumos, pudiendo el conductor preveer su autonomía y eficacia.

Pero la apuestas de innovación tecnológica van más allá. ¿Podrán interpretar los vehículos lo que queremos hacer con un solo gesto? Alps Electric ha desarrollado una interfaz de última generación, creada con sus propios sensores y dispositivos de entrada, con un comando multimodal que capta los gestos y una palanca de cambios táctil cuya configuración se puede modificar según diferentes situaciones.

El comando multimodal incorpora un sensor capacitivo y otro de infrarrojos de cercanía. De uso muy intuitivo, puede ser operado no solo desde el tacto, sino también con un movimiento de mano próximo.  Según cuentan desde la compañía, la detección se realiza mediante la creación de una especie de cortina de infrarrojos. Si una mano entra en contacto con esta cortina, el sistema deduce que va a usarlo.

Por otra parte, la palanca de cambio de nueva generación permite ajustes según las preferencias del usuario, creando una lista de gestos diferentes. Por ejemplo, interpretaría de forma automática la voluntad de pasar a una marcha más baja.

Pero, además, a través de un sensor se puede predecir el comportamiento del conductor. Esto es posible gracias a un flujo óptico que detectará los vectores del movimiento de la mano. Y el sistema también adivinará quién es el usuario, por lo que puede ofrecer menús diferentes para conductor y el acompañante. Sus creadores quieren que, en cinco años, sea el coche el que se adapte al conductor y no al revés.

Interior transparente

Y hablando de adaptación, un grupo de investigadores de la Universidad de Keio (Japón) están desarrollando un sistema por el cual el asiento trasero del coche ofrezca un aspecto transparente. ¿Con qué fin? Ampliar la perspectiva del conductor.

Su ideas es aplicar el camuflaje óptico, utilizando una tecnología de reflexión recursiva, inventada por el profesor Masahiko Inami. En este sistema, la imagen tomada desde unas cámaras traseras se proyectaría sobre el asiento mediante un espejo. El vídeo sería procesado informáticamente para hacer que los objetos aparentaran su tamaño real y tuvieran profundidad.

Para el conductor, el asiento trasero sería realmente transparente, por lo que podría calcular la posición exacta del coche y los obstáculos. En la actualidad, ya es una realidad esa transparencia en el asiento trasero pero su objetivo es extenderla a todo el interior del coche en 360 ​​grados, sin puntos ciegos. Otro proyecto que podría ver la luz en cinco años.

Con todos estos proyectos, a final la frase de “Kitt, te necesito” dejará de ser un mito para convertirse en la realidad más cotidiana.

Imagen | MercedesBenz.

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