Este drone polinizador es el primer paso hacia las abejas robóticas

La robotización de las abejas aún queda lejos por motivos técnicos, pero este drone polinizador empiezan haciendo muy bien algunas de sus tareas.

Quien haya visto la gran serie Black Mirror, consejera por excelencia de los riesgos que entraña la tecnología, estará ahora mismo horrorizado ante la idea de que abejas robóticas controladas por humanos lleguen para convivir con nosotros. Sin embargo, las posibilidades de que eso ocurra a la escala que se muestra en el episodio dedicado es muy baja. De momento tendremos que conformarnos con un drone polinizador mediante un proceso artificial, que no tiene aspecto ni remotamente animal y que no pasará precisamente desapercibido.

El proyecto de su construcción ha sido llevado a cabo por científicos de la Universidad Politécnica de Varsovia, y su gran aportación es que no sólo vuela aleatoriamente, sino que tiene la capacidad de buscar y encontrar flores, para más tarde extraer su polen del estambre y acto seguido polinizar al estigma, la flor femenina, para su fertilización. Es más, el dron puede incluso buscar una clase concreta de flor y centrarse en ella, una vez localizada en un área determinado.

Esta invisibilidad queda aún muy lejos.
Esta invisibilidad queda aún muy lejos.

Esta investigación no nace de un deseo arbitrario de los investigadores, se fundamenta en que las abejas de todo el mundo están experimentando grandes dificultades para sobrevivir debido a los monocultivos y a la pérdida de vegetación natural donde las abejas se alimentan y reproducen. Lo que hace al dron más abeja es una especia de pluma que es la que desprende el polen que previamente ha obtenido.

Según explica su creador, Rafal Dalewski,  con el dron no se pretende sustituir a las abejas, sino ayudar a que su trabajo se divida y se complemente. De hecho, la sustitución completa sería imposible, pues no han conseguido el dron tenga capacidades que le permitan producir miel, la otra gran aportación del apasionante insecto volador.

Tampoco pretende ser abeja el segundo modelo, terrestre y sin capacidad de volar, que se beneficia de mayor autonomía. Es una variante que está enfocada a plantas más bajas y a zonas de acceso más sencillo, mientras que su hermano mayor puede trabajar mucho menos tiempo, pero con mayor capacidad para llegar a zonas complicadas. Tal y como ya se utiliza en muchas explotaciones agrícolas intensas en recursos tecnológicos, el drone también puede desprender semillas que ayuden con la siembra.

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