Crean un robot con tejido muscular

La tecnología de impresión 3D se ha convertido en un apoyo fundamental para la medicina. Ahora, el Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC) ha creado un robot compuesto de tejido sintético y muscular vivo para avanzar en sus investigaciones.

La tecnología ligada a los robots no deja de evolucionar. Estamos acostumbrados al lanzamiento de nuevas máquinas capaces de realizar una gran variedad de tareas gracias al desarrollo de software de Inteligencia Artificial. Lo que no imaginábamos es que pudieran tener algo de humanos.

Esto ya es posible. Un grupo de investigadores del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC) ha creado, gracias a la tecnología de bioimpresión 3D, un robot compuesto de tejido sintético y tejido muscular vivo.

Este robot híbrido puede servir para estudiar el comportamiento de los músculos ante diversas situaciones, como lesiones u otras patologías. A su vez, puede ayudar a probar el efecto de fármacos y terapias para tratar diversas enfermedades asociadas al movimiento corporal y a la recuperación de los tejidos.

Biorobots, ¿el gran paso de la biotecnología?

La combinación de material biológico y artificial para la producción de ‘biorobots’ con tejidos blandos facilita un mejor rendimiento para el desarrollo de propiedades como la autoregeneración de los tejidos dañados o la biosensibilidad, es decir, la compatibilidad con estructuras biológicas.

En palabras de Samuel Sánchez, responsable del grupo de investigación del IBEC especializado en micro y nanorobots, «la robótica con dispositivos blandos de inspiración biológica es una nueva disciplina fascinante que puede ayudarnos a superar las limitaciones de los sistemas robóticos convencionales, tales como la flexibilidad, la capacidad de reacción y la adaptabilidad».

Crean un robot con tejido muscular ibec

Por otra parte, la tecnología de impresión 3D se ha convertido en un apoyo fundamental para la medicina actual, proporcionando una gran variedad de objetos biomédicos con los que suplir carencias o defectos en estructuras anatómicas del cuerpo humano, tales como prótesis de titanio para extremidades o, incluso, replicar órganos y tumores para estudiar su funcionamiento y la efectividad de los distintos tratamientos.

Imitación del movimiento de los músculos

Esta tecnología ofrece la oportunidad de personalizar los diseños de los materiales en función de las necesidades de cada caso, variando las formas y los tamaños y obteniendo, de un modo rápido y con un coste no muy elevado, todo tipo de figuras artificiales.

Gracias a la bioimpresión 3D, los científicos del IBEC han conseguido generar tejido en finas tiras alineadas, con una estructura similar a la de las fibras que permiten el movimiento de los músculos en los seres vivos.

Según los primeros resultados obtenidos por los investigadores, la integración de estas estructuras biológicas en dispositivos robóticos les otorga la capacidad de realizar movimientos equivalentes a los naturales. Una vez comprobado esto, el próximo objetivo a conseguir es el perfeccionamiento del modelo para la optimización funcional de los robots.

Parece que este puede ser solo el inicio de una nueva era de desarrollo de robots híbridos. Y es que, la biotecnología tiene un potencial enorme para mejorar nuestro entorno desde distintos ámbitos, destacando su capacidad para desarrollar componentes compatibles con nuestros órganos.

Afortunadamente, la investigación en este campo está dando sus frutos. La evolución de estas tecnologías y de su capacidad de integración entre sí marcará el camino hacia un mundo mejor, con soluciones adaptadas a los problemas médicos de las personas.

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