Qué puede hacer la primera interfaz cerebro a cerebro

Escrito por , 13 de noviembre de 2013 a las 12:00
Qué puede hacer la primera interfaz cerebro a cerebro
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Qué puede hacer la primera interfaz cerebro a cerebro

Escrito por , 13 de noviembre de 2013 a las 12:00

La primera interfaz cerebro a cerebro permite conectar los órganos de dos personas a través de Internet.

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CEREBRO, INTERFACES

Recientemente se ha puesto en marcha la primera interfaz que conecta un cerebro humano con otro a través de Internet. Los científicos han logrado que un sujeto ordene a otro y éste realice los movimientos que han pensado por él. El logro parece asombroso a primera vista, pues alguien remotamente –es más, a kilómetros de distancia– podría indicar a otra persona que tecleara unas palabras en el ordenador o hiciera gestos con la mano. Sin embargo, por el momento la interfaz ni siquiera llega a movimientos tan complejos, no se trata de un mecanismo para controlar el cerebro de otra persona ni sirve, por descontado, para leer sus pensamientos.

Los científicos de la Universidad de Washington han diseñado una interfaz cerebral que permite conectar los órganos de dos personas mediante una técnica no invasiva. El sistema utiliza los típicos gorros que se usan para conectar electrodos al cerebro y funciona de la siguiente manera.

El sujeto A, quien enviará las órdenes al sujeto B, desde una pantalla tiene visión de la situación de B, sentado frente a un ordenador. Cuando el sujeto A piensa, los electrodos recogen los impulsos nerviosos y los transforman en señales eléctricas. Éstas viajan a un ordenador, que a su vez manda la información a través de Internet con destino a una segunda máquina, a la que se encuentra conectado B mediante otra interfaz cerebral. Un software vuelve a codificar los datos digitales en señales eléctricas y los envía a los electrodos de B, que convierten en impulsos nerviosos lo que les llega.

El resultado: B mueve un dedo para pulsar una tecla. En el otro lado, el sujeto A había imaginado que el B iba a hacer justo eso. Lo que ha hecho posible el sistema es que la primera persona envíe a la segunda un impulso nervioso que tendría lugar en su cerebro si él mismo pensara la acción.

Por el momento la primera interfaz cerebro a cerebro ha sido probada por los mismos científicos que la han creado, pero en la siguiente ronda de pruebas quieren que sean otros voluntarios los que usen el sistema. Su intención es poder llevar a cabo en el futuro movimientos más complejos que el de pulsar una tecla.

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