cerebro
  • 15 marzo, 2019
  • 2 min

Una máquina atómica como cerebro

La ciencia ficción muchas veces traspasa la realidad, tanto es así, que otras tantas llega a diluirse dentro del mundo científico. El hecho de querer crear un cerebro de estas características es una de ellas.

Corren tiempos en los que el futuro se ha difuminado enormemente. La mayoría de ideas que antes se entendían como futuro, ahora, una vez llegado hasta este momento que fue futuro en el pasado, se han tornado en un presente poco futurista realmente.

Seguramente sea por la conciencia humana de querer imaginar futuros demasiado ficticios. Con la intención también de alzarse como una sociedad aceleracionista, en el sentido de sentir y anticiparlo antes culturalmente, con el fin de que ese cambio tenga más opciones de ser viable.

La cuestión es que la imaginación humana siempre va más allá de su técnica. Evidentemente por la connotación económica que supone eso principalmente. Pero también porque, muchas veces, a gran parte de la sociedad le da cierto reparo la velocidad con la que la ciencia ficción trata el asunto del futuro venidero.

Es en este sentido en el que hay una corriente de escritores, cuyo género es la ciencia ficción, que han decidido incluso desligarse de algún tema de la ciencia ficción más pura y científica, con el fin de no interceder en ciertos procedimientos reales de investigación.

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El cerebro humano

Máquinas atómicas como cerebros humanos

Uno de los temas que más dudas generan en el entorno de la ciencia ficción escrita, como hemos citado antes, es la recreación de cerebros humanos gracias a máquinas y conexiones atómicas.

Científicos del California NanoSystems Institute de UCLA llevan estudiando esta posibilidad desde hace un tiempo bajo la premisa siguiente: si el proceso que conforma la memoria natural es, a nivel atómico, mecánico, entonces en lugar de construir una simulación digital de ese mecanismo, ¿por qué no explorar la construcción de una máquina real que realiza las mismas funciones de la misma manera? Es decir, si el cerebro es una máquina atómica, ¿por qué no puede una máquina atómica ser un cerebro?

Bajo esta idea, el equipo liderado por el Dr. James K. Gimzewski lleva trabajando desde 2012, cuando él mismo escribió el texto «Quiero crear un cerebro sintético». Desde entonces, la cuestión sigue en la mente de estos investigadores. Veremos, por lo tanto, si sus pretensiones llegan a cumplirse en un futuro próximo, lo que supondría una buena dosis de aceleración en los procesos referentes a lo que conocemos como «futuro».

FUENTE: ZDNet

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