Viaje al interior de un cable submarino

El 5 de agosto de 1858 se tendía el primer cable transatlántico submarino desde el que se transmitiría, 11 días después, el primer telegrama entre América y Europa. Era el primer intento del ser humano de conectar los continentes. Pero a las pocas semanas el cable dejó de funcionar. Sin embargo, aquel gran sueño transoceánico fue el germen del actual sistema de telecomunicaciones.

El 5 de agosto de 1858 se tendía el primer cable transatlántico submarino desde el que se transmitiría, 11 días después, el primer telegrama entre América y Europa. Era el primer intento del ser humano de conectar los continentes. Pero a las pocas semanas el cable dejó de funcionar. Sin embargo, aquel gran sueño transoceánico fue el germen del actual sistema de telecomunicaciones.

Hoy en día, la comunicación no sería como la conocemos sin la existencia de los cables submarinos. Pero, ¿conocemos realmente cómo funcionan estos gigantes subacuáticos? Os desvelamos algunas curiosidades que os ayudarán a entender cómo llega Internet hasta vuestro hogar.

¿Qué significa la llegada de un cable submarino?

Son las 5:30 de la mañana en la ciudad de Fortaleza, al nordeste de Brasil. Pese a que aún no ha amanecido, Praia do Futuro, una de las playas más concurridas de la ciudad, presenta una actividad frenética. Un visitante muy especial está a punto de llegar y su comité de bienvenida no quiere dejar nada al azar. Están preparando el amarre de BRUSA, un gigante submarino que unirá Brasil y EE.UU.

BRUSA es un gigante submarino de 11.408 km de largo que une Brasil y EE.UU.

Brasil, con más de 200 millones de habitantes, es el estado de América Latina con más usuarios de Internet. Casi el 70% de los brasileños tiene acceso a la red. Por ello, la llegada de BRUSA va a suponer un antes y un después en el acceso a servicios de banda ancha en el país brasileiro. “BRUSA sale de Río de Janeiro, en Brasil y llega hasta Virginia Beach, en Estados Unidos. Es un cable directo, por lo que es muy rápido: se tardan 99 milisegundos en llegar a Virginia” nos explica Rafael Sgrott Martins, Country Manager Brazil de Telxius Cable. “Está amarrado en cuatro puntos, cuatro “landing points” o puntos de amarre, como les llamamos nosotros. Uno está en Río de Janeiro, otro aquí, en Fortaleza, hay un tercer punto en San Juan de Puerto Rico y el punto de llegada se encuentra en Virginia Beach. En estos cuatro puntos en los que el cable submarino toca tierra es por donde entra y sale el tráfico, y así es como está el sistema montado”.

“Río de Janeiro, el primer punto, es un punto muy importante por sus características geográficas” –prosigue Rafael–. “Es una salida natural, una ciudad costera con la que podemos interconectar el cable submarino a los puntos de mayor concentración. Después de Río de Janeiro, el amarre aquí en Fortaleza tiene una razón fundamental, y es que es un punto de confluencia de varios cables submarinos. El propio cable actual, el “Sam-1”, se conecta aquí en Fortaleza y otros cables procedentes de otros continentes se conectan aquí también. San Juan también tiene una posición estratégica por tener varias conexiones de entrada al sur de Estados Unidos, en Florida, y por conectar el cable que viene de América Central con el que viene del Pacífico y el que viene de otro de nuestros cables submarinos, que es el PCCS y toda la región de América Central en San Juan. Por último, Virginia es un punto nuevo, ya que normalmente los cables llegan hasta Nueva York o Miami. Nosotros optamos por llegar hasta Virginia y no fue algo aleatorio: está a 300 kilómetros de Ashburn y al lado de Washington DC, y en esas dos ciudades existe una enorme concentración de data center”.

Con más de 11.400 km de largo, BRUSA tiene una importancia fundamental para la conectividad de las Américas: “BRUSA va a permitir que toda la zona tenga las condiciones necesarias para comunicarse a alta velocidad durante los próximos 25 años, con una enorme capacidad. Va a permitir que todas las personas puedan comunicarse en esta nueva era digital”, concluye.

¿Por qué los datos viajan bajo el mar?

El 99% de los datos viajan a través de cables submarinos

Mucha gente piensa que la transmisión de datos se hace vía satélite. Sin embargo, el 99% de los datos que consumimos viajan a través de cables submarinos. Son las auténticas arterias de Internet.

La tecnología de estos colosos de los océanos permite mayor velocidad y seguridad en la transmisión de la información.

Los cables submaridos son un sistema de transporte de alta seguridad

“Los cables submarinos conectan directamente los continentes de una forma rápida. El satélite se geoposiciona a 36.000 kilómetros de altura, por lo que posee una mayor latencia para la comunicación, tarda más. Un cable submarino tendría la capacidad de 2 a 3 mil satélites, por lo que está mucho más preparado para un elevado flujo de datos. El satélite es un complemento a esa conectividad, ya que se encarga de llegar a zonas que se encuentran muy en el interior, a lugares donde es muy difícil, o incluso imposible, llegar con un cable submarino. Pero cuando se consigue alcanzar el mar, lo más seguro es que el tráfico vaya por cables submarinos, puesto que es el camino más directo y rápido gracias a la fibra óptica”, nos cuenta Rafael.

¿Cómo es la tecnología de un cable submarino?

BRUSA utiliza fibra óptica de cuarta generación, con una longitud de onda algo superior a los anteriores cables desplegados en la zona, lo que permite transportar grandes cantidades de información a altísimas velocidades.

BRUSA puede transportar 138 Tbps con la tecnología actual

Romualdo Santana, Operations & Maintenance Brazil de Telxius Cable, nos habla de la tecnología empleada en la construcción de estos curiosos habitantes marinos: “Debido a los avances tecnológicos, los cables hoy en día pueden transportar de 130 a 160 Terabits por segundo. “Ese volumen equivale a transportar, por ejemplo, el tráfico de todas las operadoras telefónicas de un país y de las operadoras over the top, además de todo el contenido de voz, vídeo y datos que podamos imaginar”, prosigue. “La capacidad de un cable submarino depende principalmente de la separación existente entre sus repetidores. Cuanto menos espaciados estén, mayor es la capacidad de transporte y de regeneración de la señal. **El diseño actual de BRUSA nos permite introducir hasta 130 lambdas de 100 Gigas, lo que nos puede llevar a una capacidad estimada de 138 Terabits por segundo. En el futuro, la evolución de los equipos tecnológicos nos permitirá la introducción de lambdas de 200 a 400 Gigabits por segundo, lo que podrá duplicar o cuadruplicar su capacidad, como ha ocurrido en otros cables más antiguos”.

¿Cuál es el grosor de estos cables?

Con esta enorme capacidad, podría pensarse que las dimensiones de un cable submarino son considerables. Romualdo nos aclara esta cuestión: “Muchos piensan que un cable submarino es un tubo de 10 cm de diámetro, pero lo que es el cable submarino propiamente dicho mide poco más de 1 cm. En su esencia, un cable submarino está compuesto por 4 u 8 pares de fibra óptica y una protección de acero para poder ofrecer tracción mecánica y resistencia en el fondo del mar, además de una capa de cobre para poder transportar energía y alimentar los repetidores o amplificadores durante todo su trayecto.”

Las dimensiones del cable pasan a ser más del doble cuando es necesario protegerlo de las agresiones externas: “Dependiendo de la zona donde sea depositado, existe un cable simple armado que tiene una protección adicional de acero y de polietileno. Este cable se deposita en lugares donde hay rocas que pudieran causar algún desperfecto. Y los cables de doble protección se depositan en zonas costeras, o en la playa, donde hay riesgo por la pesca, por barcos fondeados con sus anclas; esos cables tienen dos protecciones adicionales, con acero y polietileno y una capa adicional para conseguir esa protección”.

¿A qué profundidad están los cables submarinos?

Los cables submarinos están depositados sobre el lecho marino, a profundidades de hasta más de 8.000 metros, el equivalente a la altura del monte Everest. “En la Costa Atlántica, donde estamos depositando BRUSA, hay una profundidad de 2.500 a 6.000 metros, la distancia entre Fortaleza, por ejemplo, y San Juan, en Puerto Rico. Si tenemos en cuenta que un avión viaja a 10.000 metros de altura, nosotros estamos a la mitad de esa altura, en el fondo del mar, con un cable tendido en el lecho marino”, comenta Romualdo. En aguas profundas de alta mar el cable simplemente se deposita sobre el lecho marino. Solo en zonas próximas a la costa y en su trayecto bajo la playa hacia el beach manhole o cámara de playa -el lugar donde se conecta a tierra- el cable va enterrado.

Una vez definidos origen y destino, para diseñar la ruta por la que transcurrirá un cable submarino se realiza una batimetría, es decir, un análisis en tres dimensiones del fondo marino, para determinar el camino menos accidentado y en el que el cable puede sufrir menos incidencias durante toda su vida útil. Se trata de, una vez establecida la ruta más corta, realizar las desviaciones necesarias para evitar en lo posible accidentes orográficos submarinos.

¿Por qué son tan seguros los cables?

Los cables submarinos son muy seguros, ya sufren menos interacciones con los seres humanos que las redes terrestres. Además, su correcto funcionamiento está garantizado gracias los exhaustivos controles de vigilancia que se llevan a cabo.

“Existen mecanismos para monitorizar los cables submarinos y evitar los daños causados por la industria de la pesca y la industria naval, las principales amenazas para su correcto funcionamiento. Los cables submarinos de Telxius, por ejemplo, están controlados por dos centros de supervisión, uno de ellos ubicado en Perú y otro en España. Estos centros de control son responsables de la supervisión de la planta submarina, de los backbones IP y de todos los clientes de Telefónica”, nos explica Rogelio Rodrigues da Silva, Fortaleza LS Manager de Telxius Cable.

En los protocolos de seguridad, la estación de amarre, el lugar donde se conecta el cable submarino a tierra, juega un papel decisivo a la hora de garantizar el correcto funcionamiento del servicio. En la estación cuentan con una serie de herramientas tecnológicas para controlar en tiempo real todo el sistema.

“El papel de una estación de amarre es trabajar conjuntamente con el NOC (Centro de Operaciones de Red) para la correcta supervisión de todos los equipos instalados en la estación, dando todo el soporte a los clientes, proveedores, circuitos, trabajando en el backbone de Telefónica. Hay muchas personas trabajando detrás de un cable submarino para garantizar su seguridad y posibilitar la conectividad”.

¿A quién pertenecen los cables?

Los cables submarinos pertenecen principalmente a grandes empresas de telecomunicaciones. Algunas empresas estatales y gobiernos también tienen participaciones en cables y también existen los llamados cables de consorcio, fruto del acuerdo entre varias empresas como Microsoft, Facebook o Google, por ejemplo.

“Estos cables suponen una inversión elevada y a largo plazo, normalmente de 2 a 3 años, algunos, incluso más. BRUSA es un cable que pertenece totalmente a Telefónica, a Telxius, que es la empresa de infraestructuras del grupo”, nos aclara Rafael.

¿Cuántos cables hay desplegados en el fondo del mar?

En el mundo hay 1.100.000 km de cables, la distancia equivalente a ir de la Tierra a la Luna, volver e ir una vez más

Actualmente hay desplegados en el mundo 366 sistemas de cables submarinos, que juntos suman 1.100.000 kilómetros, el equivalente a la distancia para ir desde la Tierra hasta la Luna, volver e ir una vez más.

En todo ese entramado subacuático, Telxius gestiona 65.000 kilómetros de cableado, de los que 33.000 son en propiedad. Rafael nos describe el papel de Telxius en la implantación y mantenimiento de cableado submarino: “Telxius tiene un papel fundamental en este nuevo mapa de las telecomunicaciones. Los principales cables que Telxius posee y con los que opera son: el SAM-1 (South America One), que es un cable que está operativo desde el año 2000. Mide 25.000 kilómetros y cuenta con 17 estaciones de amarre en varios puntos de Latinoamérica y América Central, llegando hasta Estados Unidos, a Boca Ratón.

Telxius, la compañía de infraestructuras de Telefónica, gestiona 65.000 km de cable

El segundo cable más importante, de 6.000 kilómetros, es el PCCS, que conecta una parte del Pacífico, desde Ecuador, pasando por América Central y llega hasta Estados Unidos, a Jacksonville. Y ahora, este cable, BRUSA, va a tener una función muy importante en este ecosistema de cables submarinos, que es la conectividad con MAREA, que llega a Sopelana (Bilbao), y que es otro cable en el que Telxius tiene participación, en asociación con Microsoft y Facebook. Este cable transoceánico conecta América del Norte con Europa”.

Conectados con el futuro

La interconexión de BRUSA con MAREA (más de 6.000 km) en Virginia Beach va a suponer la creación de una de las rutas más largas, más modernas y de mayor capacidad del mundo.

“Cables como MAREA y BRUSA nos permiten decir que el futuro ya está aquí”

“MAREA y BRUSA representan un avance para la tecnología. Permiten cuadruplicar la transmisión de datos que tenemos actualmente. Estos cables serán incorporados al backbone de cables que tiene Telefónica, dándonos más seguridad, pudiendo prestar nuevos servicios a nuestros clientes, minimizando los impactos que un cable pueda tener en la red y diversificando prestaciones”, reflexiona Rogelio.

De la misma opinión es Rafael, que cree que “cables como MAREA y BRUSA nos permiten decir que el futuro ya está aquí. Son cables con tecnología de última generación esenciales para el futuro de las comunicaciones, y van a satisfacer las demandas de nuestros clientes más exigentes”.