Open Data: compartir y reutilizar datos para aportar valor

Escrito por , 29 de enero de 2013 a las 19:30
Open Data: compartir y reutilizar datos para aportar valor
Tecnología

Open Data: compartir y reutilizar datos para aportar valor

Escrito por , 29 de enero de 2013 a las 19:30

Cada vez son más las administraciones públicas que deciden abrazar la filosofía del Open Data para compartir datos con otras administraciones públicas o con la ciudadanía y, de esta forma, optimizar sus recursos, evitar la duplicación de esfuerzos y rendir cuentas como ejercicio de transparencia en la gestión.

El RISP, es decir, la reutilización de los datos del sector público, es una actividad que puede aportar mucho valor a ciudadanos, empresas y otras administraciones, puesto que toda la información que se comparte se puede volver a usar y combinar sin restricciones, lo cual abre la puerta al desarrollo de un nuevo abanico de aplicaciones y servicios, tanto desde el sector público como desde iniciativas privadas.

El Open Data en el mundo

Aunque a primera vista alguien pueda pensar que el Open Data es una especie de «moda pasajera», cada vez son más las administraciones públicas, a todos los niveles, que abrazan esta filosofía: ayuntamientos, comunidades autónomas, gobiernos regionales. Incluso la Unión Europea es un ejemplo de entidad supra-nacional que apuesta por poner al alcance del público los datos que recopila.

¿Y quién apuesta por compartir sus datos? La Fundación CTIC tiene publicado un mapa con las iniciativas de Open Data que se están desarrollando en todo el mundo y en el que podemos encontrar que el número no es nada despreciable y que, por tanto, podemos encontrar más de 200 iniciativas en todo el mundo, que ponen a disposición del público sus fuentes de datos (la gran mayoría en Europa y América).

Data.gov se ha convertido en uno de los sitios de referencia y un espejo en el que se miran muchas instituciones y administraciones públicas de todo el mundo. El portal de Open Data del Gobierno Federal de Estados Unidos es un enorme repositorio de información que ofrece casi 400.000 datasets (es decir, conjuntos de datos), y más de un millar de herramientas para explotarlos y, por ejemplo, servir de base para la generación de aplicaciones y servicios que los utilicen.

The Open Data Movement

En el caso de Estados Unidos, la reutilización de los datos ha permitido el nacimiento de un ecosistema de aplicaciones y servicios que ofrecer a los ciudadanos y, en la actualidad, se han desarrollado más de un centenar de aplicaciones móviles desde el propio gobierno con el que llevar la Administración a los ciudadanos, abriendo una puerta más de acceso desde los dispositivos móviles.

Reino Unido es otro de los países de referencia en materia de Open Data y su portal ofrece casi 9.000 datasets que cubren un amplio abanico de temáticas (medioambiente, salud, educación, información cartográfica, etc.), que se ofrecen tanto para su descarga como a través de un API para que los desarrolladores que lo deseen puedan usar estos datos directamente en sus aplicaciones y ofrecer siempre información actualizada (consultando directamente a este repositorio). El espíritu de apertura del Gobierno Británico ha calado también en el resto de las administraciones públicas del país y, por ejemplo, el catálogo de datos de la ciudad de Londres es, quizás, uno de los más completos que podemos encontrar en la red, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de una administración local.

Catálogo de datos - datos.gob.es

Estos modelos de referencia han «contagiado» a países de todo el mundo y podemos encontrar iniciativas muy potentes en España donde, además, también encontramos iniciativas a nivel regional y local (Andalucía, Euskadi, Asturias, Zaragoza, Gijón o Barcelona) o en Latinoamérica con las iniciativas de Colombia, Chile, Perú o Buenos Aires en Argentina.

Nuevos servicios y aplicaciones

Esta labor de recopilar toda la información recogida y que, de otra forma, estaría dispersa en los distintos departamentos que forman una administración pública es una gran oportunidad para combinar la información y mejorar la cartera de servicios que se ofrecen al ciudadano.

Si tomamos como ejemplo la Agenda Digital para España, dentro de las medidas que se recogen en esta hoja de ruta encontramos varias que hacen referencia expresa a la reutilización de los datos del sector público como pilar del desarrollo de nuevos servicios para ciudadanos y empresas:

Elaborar una Estrategia y un Plan de acción de reutilización de la información del sector público para permitir el desarrollo de servicios de alto valor que contribuyan al impulso de la actividad económica y/o la generación de servicios de valor para ciudadanos y empresas.

El RISP puede ser un importante motor económico, puesto que permite a terceros aprovechar toda esta información, procesarla y volverla a poner en circulación a través de aplicaciones y servicios pero, además, está creando un ecosistema de empresas y desarrolladores que trabajan para las administraciones públicas en la modernización de los canales de acceso que se ponen a disposición de los ciudadanos y, por ejemplo, colaboran en el desarrollo de aplicaciones móviles oficiales de los distintos gobiernos.

Mobile Apps Gallery - USA.gov

En el caso de Reino Unido, por citar un ejemplo, el portal de datos públicos recoge un apartado específico para las aplicaciones en que se recogen todas las aportaciones realizadas, tanto desde lo público como desde lo privado, incluso aquellas aplicaciones creadas por los ciudadanos en las que se reutiliza la información liberada por el Gobierno. En el Condado de Gran Mánchester, la policía ofrece a los ciudadanos una aplicación iOS con información relevante (comisarías, horario de atención al público, personas desaparecidas, etc.), además de establecer un canal directo con los ellos y recoger sus denuncias o aportaciones.

De hecho, la información compartida por el sector público, poco a poco, se está convirtiendo en la base sobre la que construir el nuevo paradigma de las Smart Cities; entornos urbanos inteligentes que cambian por completo el modelo de relación del ciudadano con la Administración, abriendo nuevos canales de acceso y donde el RISP puede aportar un gran valor al ofrecer al ciudadano información y nuevos servicios.

¿Y qué significa aportar valor? En la actualidad, podemos acceder a la información de múltiples formas y obtenerla en diferentes formatos; sin embargo, si no se ofrece en formatos interoperables o fácilmente tratables: los datos serán simplemente eso, datos; una información que no podremos cruzar con otra para ofrecer servicios mucho más avanzados o, incluso, personalizados para cada usuario.

Bienvenido - Buenos Aires Data

El RISP en servicios de terceros

De la misma forma que el RISP puede enriquecer los servicios que ofrecen las administraciones públicas, los datos públicos también pueden aportar valor fuera del entorno gubernamental y servir de base para el desarrollo de servicios prestados desde entidades privadas. El Open Data puede generar valor en el tejido empresarial y, de hecho, es algo que se está materializando: un gran ecosistema de aplicaciones y servicios que reutilizan información pública para mejorar servicios ofrecidos a los usuarios.

Servicios como Google Maps, por ejemplo, han ido integrando poco a poco datos relativos a los transportes públicos (itinerarios de autobús, líneas de metro, trenes, etc.) o los datos relativos al tráfico (tanto históricos como en tiempo real), una información que, en su mayoría, toma como fuente los datos de entidades públicas. De hecho, si seguimos observando a Google, su esperado Project Glass se presentó a través de un vídeo con una «prueba de concepto» en el que, entre otras cosas, el usuario obtenía información en tiempo real del estado del Metro y la combinaba con la búsqueda de la ruta más óptima, usando datos cartográficos que, habitualmente, también suelen compartirse a través de iniciativas Open Data.

El abanico de opciones y proyectos es tan amplio que, gracias al Open Data y también al crowdsourcing, proyectos como OpenStreetMap pueden existir y, a su vez, aportar valor a otros servicios como Foursquare. A simple vista, nadie pensaría que éstos también pudieran nutrirse de información originada en lo público.

De hecho, gracias a todas estas posibilidades de uso y, sobre todo, a que la información está en formatos que pueden ser tratados, también se ha generado un mercado para la explotación de todos estos datos que comienza a mover una importante cantidad de dinero. Dentro de este ecosistema encontramos un sector que, de manera directa, genera negocio a través de la reutilización de los datos (se conoce como sector infomediario) y mueve más de 500 millones de euros en España y unos 32.000 millones de euros a nivel europeo, en actividades vinculadas al procesamiento, aglutinación y redistribución de toda esta información.

Pero, además, no hay que olvidar el mercado de las aplicaciones móviles, que también se nutren de esta información para ofrecer servicios que, en muchas ocasiones, superan a las aplicaciones de las propias administraciones públicas, a pesar de nutrirse de la misma información.

El futuro del Open Data

Compartir y reutilizar datos es una filosofía que puede ir mucho más allá del ámbito de las administraciones públicas y puede ser compatible con otros ámbitos.

El ámbito del I+D, tradicionalmente, siempre ha estado vinculado a publicaciones científicas que se editaban en revistas de suscripción requerida, a pesar de que muchos de estos proyectos estuviesen financiados con fondos públicos. Movimientos como el Open-Access buscan, precisamente, fórmulas para permitir un acceso libre a las investigaciones científicas, algo que en el caso de Reino Unido se ha materializado en una norma que entrará en vigor en el año 2014.

Aunque pueda parecer que el Open Data es algo vinculado en exclusiva al sector público, su alcance no está tan acotado y no sería descabellado pensar en su aplicación dentro del sector empresarial. El Open Data es, en el fondo, un motor para la economía y, por tanto, no es algo que sea responsabilidad exclusiva de las administraciones públicas: la intervención de otras entidades o el propio tejido empresarial también pueden aportar valor. En Estados Unidos, por ejemplo, ya se trabaja en un repositorio de datos públicos y privados, un lugar en el que encontrar datos del Gobierno, datos de entidades sin ánimo de lucro y datos procedentes de empresas privadas que son de libre acceso.

alpha.data.gov

Dicho de otra forma, el alcance del Open Data es muy amplio y, por tanto, iremos viendo un proceso gradual en el que, poco a poco, el conjunto de datos accesibles será mayor, así como también será más amplio el ámbito o sector que se cubra, pasando de lo público a lo privado conforme vaya pasando el tiempo.

¿Y hay negocio en el Open Data? ¿Es una oportunidad para las empresas? Ya hemos adelantado algunos datos pero, próximamente, podremos ver hasta qué punto es una filosofía que entraña múltiples oportunidades de negocio dentro del sector tecnológico.

Imagen: JustGrimes y Visual.ly

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