¿Para qué sirve el Edge Computing?

Mucho se habla de edge computing y de sus muchas bondades aplicadas a entornos exigentes como la industria o el transporte. En parte, es una vuelta al origen local de la computación. Sin embargo, también emplea servidores en la nube para su funcionamiento. Pero la clave está en el extremo de la red. De ahí su nombre, que podríamos traducir como computación en la frontera o, según el diccionario de Microsoft, proceso perimetral.

En el edge computing participan dispositivos, sensores, ordenadores, servidores y toda clase de aparatos conectados. En ocasiones, es frecuente que también haya alguna infraestructura en la nube asociada para el procesamiento de parte de los datos que maneja esa red conectada. Pero lo que caracteriza este tipo de arquitectura de red es que los datos se procesan en los extremos más alejados de la red. Allí donde sea necesario.

La empresa especializada Red Hat pone de ejemplo una empresa de transporte. En el ejemplo, el extremo de la red son los muelles donde se cargan y descargan los envíos. En esos muelles o centros de procesamiento, se gestiona, recopila y envía la información. Gracias a la arquitectura de edge computing. Sin embargo, la sede central de la empresa de transporte del ejemplo, donde está el centro de datos principal, puede estar tranquilamente a kilómetros de distancia. Pero veamos más ejemplos.

Los vehículos autónomos emplean edge computing para funcionar de forma autónoma
Fuente: Brand Factory Telefónica

Vehículos autónomos y edge computing

Hace años que oímos, vemos y leemos en los medios que empresas de todo el mundo trabajan en lo que conocemos como vehículos autónomos. Desde automóviles a camiones, pasando por aviones, helicópteros, taxis aéreos o hasta barcos. Si ya existen sistemas de metro o tren que circulan a control remoto desde un centro de control, ¿por qué no aplicarlo a toda clase de vehículos?

Aunque todavía hay mucho que hacer, para evitar al mínimo los contratiempos, errores y posibles accidentes, las distintas tecnologías que hacen posible el vehículo autónomo están bastante maduras. Principalmente dos de ellas, los dispositivos y sensores IoT (Internet of Things, Internet de las Cosas) y el edge computing. La parte IoT es la que monitoriza el proceso y envía los datos a los servidores de edge computing que se encargan de procesar esa información y responder de inmediato.

Y esos servidores deben ir precisamente en los propios vehículos autónomos. Esto no es incompatible con que el sistema entero tenga apoyo de la nube para centralizar todos los vehículos autónomos de una misma red. Pero las decisiones más importantes, las que se deben aplicar en carretera, se producen en el propio vehículo empleando la arquitectura de edge computing.

El edge computing es imprescindible en la industria 4.0
Fuente: Brand Factory Telefónica

Control remoto y mantenimiento predictivo

Hay quien ve el edge computing como un nexo de unión entre la informática en la nube que hemos vivido durante los últimos años, representada primero por el almacenamiento en la nube y, en adelante, con el cloud computing, y la informática local, la que almacena los datos en la ubicación en la que van a ser necesarios. Añadiendo, gracias a tecnologías recientes, la posibilidad de procesar esos datos en ese mismo lugar sin recurrir a costosos servidores a kilómetros de distancia.

Así, parte del trabajo se sigue realizando en la nube. Y esta nube sirve para centralizar los servicios que requiere el sistema o red implementado. Pero en los extremos de la red, allí donde es clave una respuesta inmediata, la nube queda demasiado lejos y se requieren las soluciones que ofrece el edge computing.

No es de extrañar que el edge computing sea una gran ayuda para redes inteligentes de infraestructuras clave como factorías, plantas de producción, oficinas, instalaciones de gas o combustible… La monitorización a distancia hace tiempo que está implementada. Ahora hace falta una tecnología que responda al instante ante problemas puntuales, aunque no haya una persona delante del ordenador. Y ahí entra el edge computing. Respondiendo en tiempo real para evitar males mayores.

Es más. La infraestructura de edge computing puede servir también para tareas de mantenimiento predictivo. Es decir, gracias al despliegue de sensores y dispositivos conectados, es posible ver lo que el ojo humano no ve. Por ejemplo, encontrar elementos de una infraestructura que requieren de un cambio a corto o medio plazo. Antes de que se produzca una avería que obligue a parar la producción.

Controlar al paciente en todo momento y responder de inmediato

Edge computing en la monitorización de pacientes

Si hablamos de sensores, dispositivos conectados y respuestas inmediatas, la salud es un campo en el que el edge computing tiene mucho que aportar. Gracias a la tecnología de monitorización actual es posible tener información en tiempo real de las constantes del paciente. Tanto si está ingresado en un hospital como si está en casa. Toda esa información puede almacenarse en la nube o en el propio hospital.

En el segundo caso, empleando edge computing, esos datos pueden servir para responder en caso de que el paciente tenga algún problema de salud que requiera asistencia inmediata. O simplemente para realizar estudios o investigaciones manteniendo salvo la privacidad de esos datos. En ambos casos, empleando inteligencia artificial y big data es posible procesar toda esa información de los pacientes y obtener diagnósticos o pronósticos antes de que se produzca un problema mayor.

Consumir contenido online al instante se debe, en parte, al edge computing

Juego en la nube y contenido online

En esta lista de para qué sirve el edge computing no podían faltar algunos de los servicios más frecuentados de la Internet actual. Hablamos de juego online y del consumo de contenido por streaming: música, películas y series, libros electrónicos, páginas web… La Internet que disfrutamos es mucho más compleja que en sus inicios. Gracias a ello podemos recibir contenido en resolución 4K que está hospedado a kilómetros de distancia pero que veremos en el televisor como si el archivo estuviera almacenado en nuestra casa.

Nos hemos acostumbrado en poco tiempo a una serie de comodidades que no hace mucho eran impensables. Solo tenemos que viajar a lugares con mala o ninguna cobertura móvil para experimentar cómo era consumir contenido online antes de la llegada de la fibra óptica, el 4G, el 5G y tecnologías como el edge computing.

Jugar online, escuchar música, ver películas o acceder a una página web en milisegundos tienen algo en común. La latencia. El tiempo que pasa entre que enviamos la orden de consumir ese contenido y recibimos el contenido es apenas imperceptible. Y para que eso sea así, además de redes rápidas son necesarios intermediarios tanto o más rápidos. Ahí entran los servidores de edge computing que gestionan las peticiones de la manera más eficiente posible. Con retos importantes como asegurar que todas las peticiones se satisfacen de la manera más satisfactoria a pesar de las limitaciones de la red y/o de los dispositivos de los usuarios.

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