¿Por qué es necesario un Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia?

Escrito por , 17 de febrero de 2016 a las 19:30
¿Por qué es necesario un Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia?
Conocimiento

¿Por qué es necesario un Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia?

Escrito por , 17 de febrero de 2016 a las 19:30

Las barreras jurídicas, económicas, sociales y culturales dificultan el acceso y la participación plena de las mujeres en sectores científicos y técnicos. Analizamos las causas tras el desequilibrio entre sexos y ponemos el foco en las soluciones.

Todos tenemos un pasado. Y el mío me lleva hasta una conocida tienda de juguetes. Ya hace casi un año que salí de allí “por la puerta grande” y justo ahora, al leer que la ONU ha dedicado un día, el 11 de febrero, a la mujer y la niña en la ciencia, recuerdo y releo el post que escribí como despedida. En él, entre otras aventuras y desventuras como dependienta, contaba mi frustrante y exasperante experiencia con “las cosas de niños y las cosas de niñas”. No os podéis hacer una idea de la cantidad de gestos contrariados y caras de sorpresa o, directamente, de desprecio que he visto cuando aconsejaba regalar un juego de la sección de ciencia y tecnología para una niña (parecidas a las caras que me ponían al mostrar algo que no consideraban suficientemente masculino para un niño).

scientist-with-microscope-996187_1280Las cifras del desequilibrio entre sexos

Desde la Asociación Mujeres, Ciencia y Tecnología Womenteck sostienen que “hasta los ocho años el interés por la ciencia y la tecnología es el mismo tanto en niños como en niñas, es en la adolescencia cuando vemos que las niñas tienen a apartarse de estos campos”. Y llegan a la Universidad. Y es ahí donde las cifras hablan por sí solas:

  • Mientras el 54,4% de los estudiantes matriculados en un grado universitario durante el curso 2014-2015 fueron mujeres, en la rama de ingeniería, el 74,1% de las matrículas correspondían a hombres, según el informe Datos y cifras del sistema universitario español del Ministerio de Educación.
  • De acuerdo con un estudio realizado por la ONU en 14 países, la probabilidad de que las estudiantes terminen una licenciatura, una maestría y un doctorado en alguna materia relacionada con la ciencia es del 18%, 8% y 2%, respectivamente, mientras que la probabilidad para los estudiantes masculinos es del 37%, 18% y 6%.
  • De cada 1.000 europeas licenciadas o diplomadas, solo 29 tienen un título universitario en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), según una encuesta elaborada en 2013 por la Comisión Europea. Un número que en el caso de los hombres asciende a 95. En cuanto a la parte laboral, este mismo documento señala que la participación de mujeres de hasta 30 años en este sector es del 20%; de los 31 a los 45 años, del 15%; y a partir de los 45 años desciende hasta el 9%.
  • El informe She Figures de la UE muestra como en Europa, en la escala más alta de la investigación, solo uno de cada cinco profesionales es mujer.
  • Si se mira a los puestos directivos, las plazas en sociedades científicas o los galardones más prestigiosos, el desequilibrio es igual o mayor. Solo el 18% de los galardones de ciencia en España recaen en mujeres, según un informe de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas. Y solo el 3% de los Nobel de ciencias se han concedido a mujeres desde la creación de los galardones en 1901. En España, menos del 20% de las posiciones estratégicas en laboratorios, universidades y centros de investigación están ocupadas por mujeres, según el Informe Mujeres Investigadoras 2015 de CSIC.mujeres ciencia

¿A qué se deben estas cifras?

La brecha entre géneros en los campos científico y tecnológico es un fenómeno complejo, sin causas precisas ni soluciones fáciles. Pero, tras mi experiencia, tengo claro que en el origen del problema está en muchos adultos que se encargan, desde bien pronto, de transmitirle a los niños estereotipos y etiquetas sociales sexistas y diferenciadoras que limitan su creatividad y libertad.

A mí me ha tocado lidiar con prejuicios de padres, madres, abuelos, tíos y demás familiares y amigos (por supuesto, también ha habido muchos clientes que no responden a este retrato), pero en el proceso de socialización y formación de los más pequeños influyen otros muchos actores, y son varios los factores que pueden incentivar o matar la vocación de una niña. En los catálogos de juguetes los roles de género suelen estar bien diferenciados, y es noticia cuando una cadena de juguetes invierte estos roles y muestra a un niño cosiendo y a una niña mirando el espacio con un telescopio. Piensa un momento en las películas y las series: generalmente, el chico es el científico, el matemático o el informático friki. En los libros de texto, y salvando a Marie Curie, es raro encontrar referencias a mujeres inventoras o pioneras en la ciencia.Además, hay países en los que el grado de desigualdad entre sexos levanta barreras mucho más altas, casi infranqueables, ante las mujeres que quieren acceder y participar plenamente en el llamado STEM (siglas en inglés para designar las disciplinas académicas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). En palabras de Lakshmi Puri, Subsecretaria General de la Organización de las Naciones Unidas y Directora Ejecutiva Adjunta de ONU Mujeres, “en los países de bajos a medianos ingresos, una mujer tiene un 21% menos de probabilidades de tener un teléfono celular que un hombre, y lo mismo ocurre con el acceso a Internet. Aunque las posibilidades de progreso científico y tecnológico son casi ilimitadas, las mujeres y las niñas están ausentes en estos campos, especialmente en lo que refiere a la creación y a la toma de decisiones en los ámbitos que transforman nuestro mundo cotidiano”.

Un día y varias iniciativas para cambiar las cifras

Con el fin de lograr este acceso y participación de las mujeres y niñas en la ciencia y, además, lograr su empoderamiento y la igualdad de género, el pasado 11 de febrero se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Así lo decidió el pasado mes de diciembre la Asamblea General de las Naciones Unidas. Según explican, alentar la vocación científica y garantizar la equidad en este campo son cuestiones fundamentales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, incluidos en la Agenda 2030. Para ese año, ONU Mujeres quiere lograr un Planeta 50:50.

Para lograrlo es necesario eliminar la discriminación contra la mujer, y sortear las barreras jurídicas, económicas, sociales y culturales que todavía existen. Igualmente, es vital incentivar el interés de las mujeres por la ciencia y la tecnología y apoyar esta vocación.

girls in tech

En España existen diferentes iniciativas con este leiv motiv:

  • Girls in Tech. Telefónica I + D + i “amadrinó” en marzo de 2015 el lanzamiento en España de esta asociación internacional sin ánimo de lucro nacida en 2007 en Silicon Valley cuyo fin es conseguir que las mujeres se interesen por la tecnología y que puedan liderar negocios y proyectos relacionados con esta disciplina.
  • Otro colectivo que persigue el mismo fin es Tech & Ladies, integrado en el grupo Google Developers Group.
  • La Universidad de Deusto organiza y entrega los Premios Ada Byron, para “destacar la labor de las profesionales del sector de la tecnología que calladamente, y de modo creciente, están aportando importantes avances en numerosos ámbitos y dan visibilidad a mujeres reales (a menudo desapercibidas para los medios de comunicación) que sirvan de modelo e incentivo para las niñas y jóvenes de hoy”.
  • Puedes firmar el manifiesto “Cambiar las cifras”, una iniciativa de los programas “For Women in Science”, de L’Oreal, y “La mujer y la ciencia”, de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). El objetivo es que “las mujeres puedan, en igualdad de condiciones, dedicarse a la investigación, que cuenten con las mismas oportunidades que tienen los hombres en su trayectoria investigadora, y que puedan llegar a lo más alto en los puestos de responsabilidad”.

¿De verdad son necesarias iniciativas de este tipo en pleno siglo XXI? La respuesta es un rotundo sí. Si las cifras enunciadas al principio y que hablan de total disparidad entre hombres y mujeres en las ramas STEM no te convencen, atención a una de las conclusiones de la encuesta realizada entre 1.000 españoles a iniciativa de la Fundación L’Oréal: un el 63% de los encuestados en España cree que las mujeres no valen para ser científicas de alto nivel. En países como Francia, Alemania, Italia y Reino Unido el porcentaje es aún mayor. Según ellos, a las mujeres les falta interés por la ciencia, perseverancia, espíritu racional, sentido práctico y espíritu analítico.

Y tú, ¿qué puedes hacer?

Se necesita un cambio de mentalidad, luchar contra los prejuicios y acabar con los estereotipos. A nivel particular tú también puedes contribuir a ello. Recuerda:

  • Aunque los libros de texto estén poblados de obras masculinas, no debemos privar a los niños y niñas de referencias femeninas. Existen muchas mujeres fascinantes que han contribuido a la ciencia con su trabajo. Desde Hipatia de Alejandría a Marie Curie, pasando por Rosalind Franklin, Jocelyn Bell, Augusta Ada Byron, Lise Metiner, Barbara McCklintocl, Emmy Noether, Sophie Germain, Cecilia Payne, Alice Parker, Hedy Lamarr, Florencia Parpart o Jane Godall. La lista es larga y a ella se suman mujeres actuales y en español como Margarita Salas, Esther Ribas, Elena Cruz, Pilar Manchón o Giulia Lorusso. Sus nombres son sinónimo de éxito y fuente de inspiración para futuras ingenieras y científicas.

talentum schools

  • No hay juguetes de niños y juguetes de niñas. Simplemente hay juguetes. E, igualmente, tampoco hay colores de niño y colores de niña. (Una curiosidad: según escribe la historiadora Jo B. Paoletti en Pink and Blue: Telling the Girls from the Boys in America, en un primer momento, el rosa se prefería para los niños; y el azul, para las niñas. El rosa se impone en los productos para niñas de forma clara a partir de los 80). Al contrario de lo que muchos adultos creen (de nuevo a la experiencia me remito), los juguetes más simples son la mejor forma de retar la habilidad, la inteligencia y la creatividad. Los juegos de construcciones de toda la vida, por ejemplo, son perfectos cuando se trata de ayudar a los más pequeños, niños y niñas, a desarrollar el pensamiento lógico y matemático y a resolver problemas. Para un poquito más adelante, hay juegos estupendos para iniciarse en la química, la astronomía, la robótica y, por supuesto, para aprender a programar. A la oferta de juguetes y juegos educativos disponibles hoy en día se suman iniciativas como el programa Talentum Schools, una serie de talleres con los que Telefónica quiere fomentar la vocación digital de los niños y descubrir e impulsar el talento en el ámbito de las nuevas tecnologías y la programación .

Como se proclama en el manifiesto “Cambiar las cifras”, “el Mundo necesita Ciencia y la Ciencia necesita Mujeres”

 

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