Drones para transportar órganos

Primer traslado exitoso de un órgano mediante un dron

Los drones para transportar órganos son una realidad cada vez más cercana. En Washington han logrado transportar un riñón por primera vez durante algunos kilómetros.

Es la primera vez que un equipo de científicos, en una prueba de campo real, tiene éxito transportando un órgano con un dron. Así lo creen los responsables de esta investigación, pertenecientes a la Universidad de Maryland, en la ciudad de Washington.

Desde luego, la idea de usar drones para transportar órganos no es nueva. Hay aeronaves no tripuladas que se han diseñado incluso con este objetivo. El Ehang 184, que ha alcanzado notoriedad pública como taxi-dron, está preparado para este tipo de transporte. Fue de hecho lo que se conoció de este dron en el mundo occidental, tras unas pruebas en la Costa Oeste de Estados Unidos. Aunque en estos test no se volaba con órganos auténticos.

La hazaña conseguida por los científicos de Maryland va más allá. A ellos les avisaron de la existencia de un riñón que no era lo suficientemente sano como para transportarse. El proyecto ya se había puesto en marcha tiempo antes. El objetivo declarado era reducir el tiempo de entrega de los órganos dentro de una ciudad. Como consecuencia, también se reduciría el tiempo de espera para recibirlo.

Manejar con premura los tiempos en los trasplantes es esencial. Cuantos más minutos pase el órgano sin recibir un flujo de sangre constante dentro de un cuerpo humano más se deteriora.

Drones para transportar órganos

Viajes de cientos de varios kilómetros sobre dron

Los científicos usaron para hacer las pruebas de transporte un DJI M600 Pro. Un dron de seis motores y hélices, suficientemente robusto y estable. Desde que se recibió el riñón, que llevaba 1.600 kilómetros de viaje desde el hospital donde se descartó, los científicos comenzaron a hacer pruebas. En total, el órgano ha sido transportado a lo largo de 14 vuelos. El trajín duró alrededor de una hora.

El más largo de todos los viajes fue de 2.415 metros, una distancia para potenciales rutas que podrían seguir órganos donados dentro de una ciudad. Los científicos comprobaron que la temperatura del riñón siguió estable, a unos 2,5 grados. La velocidad máxima a la que volaron el dron fue de 67,7 km/h.

Posteriormente sendas biopsias antes y después del transporte mostraron que todo había ido bien. El riñón no se había dañado durante el vuelo. Se trata de un paso hacia delante en el empleo de estas aeronaves no tripuladas para fines médicos. Y no solo en lugares aislados, donde el transporte terrestre es difícil.

Imágenes: DJI, Universidad de Maryland

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