primera cabina telefónica

De la primera a la última cabina telefónica en España: un recorrido por la historia y la tecnología

Durante mucho tiempo el teléfono fue un artículo de lujo. Era la última tecnología, el único medio que permitía hablar a distancia con otra persona y en directo. A finales del siglo XIX se instalaron algunos aparatos en las sedes de los ministerios y en el Palacio Real. Poco después, el invento llegó a las casas de los más pudientes entre la clase privilegiada. Y habría que esperar hasta 1928 para que la primera cabina telefónica se abriera en España.

En realidad, el término cabina telefónica no es del todo exacto para el teléfono que se instaló en 1928. Lo correcto sería decir que fue el primer teléfono de uso público de previo pago. Así lo cuenta Pablo Soler, uno de los autores del blog Historias de la Telefonía en España: «Los primeros teléfonos que tuvieron algo de particular fueron los teléfonos de previo pago. Tú comprabas una ficha y con esa ficha ya no necesitabas de una operadora que tenía que estar pendiente. Ese teléfono ya estaba conectado con la central. Si la llamada era urbana, local, era todo automático, mientras que si era interurbana, era por operadora», explica Soler.

Así era el teléfono que se instaló a finales de los años 20 en la caseta del por entonces Viena Park (hoy Florida Park), en el parque de El Retiro de Madrid. Era un aparato que estaba emplazado dentro de una suerte de cajetín, que se abría para acceder al teléfono. Aún no era el concepto de cabina que conocemos, pero sí tenía una importante novedad. No necesitaba que una operadora estuviera delante del teléfono y controlara la extensión de la llamada.

Los orígenes de los teléfonos públicos

No era el primer teléfono que se instaló en España ni mucho menos. Para eso hay que remontarse a 1883, solo siete años después de la famosa frase a distancia de Alexander Graham Bell. Para que este adelanto se pudiera utilizar con carácter público habrían de pasar casi cuatro décadas.

El teléfono de uso público nació incluso antes de la propia Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE), en 1924. La red telefónica de Guipúzcoa ya había instalado algunos desde comienzos de los años 20. “Era el mismo teléfono que uno normal, pero en pueblos muy pequeños, donde solo se ponía un teléfono. Se hacía un contrato familiar con alguien del pueblo, para que esa línea telefónica, aparte de usarla para ellos, el público pudiera usarla«, comenta Soler.

«Empezó a haber unos locutorios en los que las propias operadoras que atendían, también controlaban la extensión de la llamada y luego le cobraban al usuario», añade Soler en referencia a las personas, generalmente mujeres, encargadas de supervisar estos teléfonos. Su emplazamiento eran sitios públicos, como una estación de ferrocarril.

Llamadas manuales: la necesidad de una operadora

Hay que tener en cuenta que el propio invento del teléfono estaba aún en una fase rudimentaria. Hasta los teléfonos de previo pago, como el del Viena Park de 1928, se necesitaba personal para atenderlos. Pero, además, en las centralitas telefónicas por donde se conducían las llamadas había un enjambre de operadoras.

Son esas escenas que hemos visto en el cine, de salas repletas de operadoras, que conectan y desconectan cables para redirigir las llamadas. «En los años 20 todas las llamadas eran manuales. Tenían que pasar por una operadora que estaba en la central, en el edificio. Y cuando se empieza a automatizar la red solo se automatiza el servicio dentro de la misma localidad», cuenta Soler.

Si la llamada era interurbana se necesitaba la acción de una operadora. Para contactar con estas operadoras los teléfonos antiguos tenían una manivela. Con ella, el usuario avisaba a la operadora de la central para que le diera línea.

La primera cabina telefónica propiamente dicha

cabina telefónica

Nos hemos acostumbrado a llamar cabinas telefónicas a cualquier teléfono público. Tal ha sido la popularidad de este formato de teléfono en las últimas décadas del siglo XX. Por eso se suele citar al cajetín del Viena Park como la primera cabina telefónica.

Sin embargo, como su nombre indica, una cabina telefónica era literalmente un espacio estrecho y cerrado. Así se procuraba el entorno de intimidad adecuado para hacer llamadas. La primera cabina telefónica que puede ser llamada así, con todas las letras, se instaló en España en 1963. «Las cabinas ya están a la intemperie”, puntualiza Soler. “Ya no son un cajetín sino que son una carcasa entera donde tú te metes dentro»

A pesar de esta primera muestra, hasta finales de los años 60 no se generalizan las cabinas telefónicas. Pero pronto se harán parte del paisaje urbano y rural del país. Y formarán parte de la vida cotidiana. Tanto que para 1972, el cortometraje La cabina, protagonizado por José Luis López Vázquez, pudo causar una buena dosis de asombro.

La decadencia de las cabinas

cabinas telefónica

La popularidad de las cabinas cedió con el tiempo. Cuando la mayoría de la gente tuvo teléfono en casa perdieron utilidad. Aunque seguían siendo importantes en ciertas situaciones, por ejemplo, para contactar con familiares estando de vacaciones. Sin embargo, el auténtico golpe de gracia se lo dieron los móviles.

«En el momento que cualquier persona tiene un móvil las cabinas ya se quedan obsoletas», apunta Soler. Estos teléfonos públicos pierden su funcionalidad automáticamente. Pues los móviles cumplen incluso mejor el cometido original de las cabinas, debido a que el usuario los lleva encima.

En los últimos años se han ensayado diferentes usos para las cabinas telefónicas, que por cierto ya tampoco son ese concepto de armario en el que entra una persona sino que se asemejan más al cajetín que contenía los primeros teléfonos de previo pago. Por aprovechar la infraestructura se ha probado a usar las cabinas como cargadores o como puntos WiFi.

Pero la función original de las cabinas ha quedado sobrepasada. Hoy tienen de media 0,37 llamadas al día. Sin embargo, sigue existiendo una cabina en cada municipio de más de 1.000 habitantes. En España se considera un servicio universal obligatorio y, como tal, se mantendrá al menos hasta el 31 de diciembre de 2021. Pero todo indica que estamos en la prórroga de estos teléfonos públicos, que tan populares fueron décadas atrás.

Imagen de portada: Nikotchan.

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