Scratch

Scratch, el lenguaje del MIT que enseña a los niños a programar

El MIT desarrolló el lenguaje de programación Scratch, apto para que los más pequeños aprendan a programar, y que ya es usado en las Talentum Schools. Una buena forma de que puedan jugar y adquirir nuevos conocimientos al mismo tiempo.

Vivimos en una sociedad en la que el aprendizaje, lejos de ser algo estático, se ha convertido en algo totalmente dinámico. Cada minuto sucede algo nuevo, y gracias al mundo globalizado, somos capaces de enterarnos de lo que ocurre en cualquier parte del mundo. Algo similar ocurre con la educación, donde podemos beneficiarnos de iniciativas lanzadas en puntos del planeta muy alejados de nosotros, para así mejorar nuestra formación.

En pleno siglo XXI, la enseñanza también se está adaptando a las millones de innovaciones con las que contamos. El uso de las tablets y de las novedosas aplicaciones móviles en la escuela es ya una realidad. En esta era, donde la computación y las telecomunicaciones son pilares básicos de la sociedad, cabe preguntarse si la programación cuenta con un hueco en los sistemas de educación de las nuevas generaciones.

Scratch

¿Programar es un juego de niños?

A esta pregunta respondía Eduardo Inal en un artículo en Think Big el pasado mes de julio. Su respuesta era afirmativa, dando el ejemplo de las Talentum Schools, una iniciativa de Telefónica para niños y jóvenes con la que se pretendía enseñar a las nuevas generaciones las claves del aprendizaje básico en cuestiones de programación.

¿Y cómo lo hacían? La idea se basaba en usar Scratch, un lenguaje de programación creado por el Lifelong Kindergarten Group del MIT Media Lab, con el que se podían recrear escenas sencillas e incluso configurar un videojuego sencillo. Su objetivo se basa en hacer fácil lo que en teoría nos parece complicado, ¿y qué mejor que hacerlo cuando el cerebro está a pleno rendimiento para llenarse de nuevos conocimientos?

La idea de enseñar a programar en edades tan tempranas debería inculcarse en docentes, familias y alumnos. ¿Se imaginan un futuro en que además de inglés, matemáticas, lenguaje y ciencias, nuestros más pequeños comenzaran a programar? Esa fue precisamente la idea del MIT cuando diseñó Scratch.

El funcionamiento de este lenguaje de programación adaptado es realmente sencillo, pues se basa en aprender a programar como si estuviéramos jugando con piezas de LEGO. De este modo, los niños pueden ir agrupando bloques gráficos, sin tener que recurrir a la sintaxis o la puntuación de los convencionales lenguajes de programación.

Scratch

De este modo, Scratch no solo se basa en que «programar es un juego de niños», sino que podemos aprender mientras jugamos. Una idea diferente a las técnicas básicas sobre programación a las que estamos habituados, de forma que los más pequeños puedan pasar un rato divertido mientras adquieren conocimientos fundamentales para el futuro.

Imágenes | Nevit Dilmen (Wikimedia), ACPL (Flickr)

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