Cómo garantizar la seguridad de los datos en el metaverso

Mucho se habla del metaverso y de las posibilidades que trae consigo. O que incorporará en el futuro. Pero menos se habla de los retos a los que nos enfrentamos. Por ejemplo, en temas tan delicados hoy en día como son la privacidad y la seguridad. Hace tiempo que sabemos que en Internet, el producto más preciado es la información, los datos generados por los usuarios. La publicidad, el marketing y las cuentas de muchas empresas se rigen gracias a este bien tan preciado. La pregunta es, ¿si en Internet, ya cuesta mantener la seguridad de la información, qué pasará en el metaverso?

Un artículo de la Agencia Española de Protección de Datos da en el clavo. “El uso del metaverso puede ser muy intrusivo, ya que el conjunto de datos que se tratan aumenta de forma exponencial”. Es más, la propia naturaleza del metaverso genera datos constantemente. En los mundos virtuales del metaverso, se traducen “las experiencias humanas a un tratamiento de datos digitales mediante simulaciones”. El propio artículo dice que “cualquier entorno virtual está por diseño plenamente datificado y permite tratar un espectro más amplio de información relativa a actividades humanas”.

O dicho de otra forma. Al igual que en Internet todo lo que haces se convierte en datos, más o menos protegidos, en el metaverso ocurre igual. Y al ser un espacio más inmersivo e interactivo, los datos generados son más cuantiosos y más delicados. ¿Cómo limitar qué datos queremos compartir? ¿Es posible limitar esa exposición a un mundo virtual en el que nuestros movimientos, acciones y experiencias son cuantificables en datos? ¿Está a salvo la seguridad de esa información?

El equilibrio entre control e inmersión

Lejos de querer demonizar la tecnología actual o de querer alarmar, resulta interesante ver cómo hemos interiorizado determinadas prácticas relacionadas con nuestra privacidad y los dispositivos que usamos a diario. Por ejemplo, gracias al teléfono móvil podemos contactar con quien queramos, obtener información en tiempo real o realizar tareas antes imposibles como ver películas, escuchar música, jugar o escribir un documento y enviárselo a tu jefe. Pero tiene contrapartidas. Como que tu teléfono sabe dónde estás y dónde estuviste. Eso sin contar la gran cantidad de información que almacenamos.

La cantidad de datos cuantificables por los dispositivos electrónicos ha aumentado considerablemente. Para bien. Pero, al fin y al cabo, son datos que hay que proteger. Con las pulseras y relojes inteligentes, obtenemos datos biométricos útiles para nuestra salud. Es frecuente ver noticias de personas que tuvieron un accidente, una caída o un problema de salud detectado a tiempo gracias a su dispositivos wearable.

Y si hablamos del metaverso, las interfaces neuronales del futuro y los casos de realidad virtual actuales permiten obtener toda clase de información sobre nosotros. Movimientos, posturas, respuestas emocionales, estado de salud… Un sinfín de datos biométricos que deben usarse con precaución y solo para el uso que hemos consentido.

La seguridad de la información es una pieza clave para el metaverso
Fuente: Brand Factory Telefónica

Privacidad y seguridad de la información en el metaverso

Es inevitable que en el metaverso nos topemos con algunos de los problemas de seguridad que ya padecemos en Internet. Los más importantes son aquellos que tienen que ver con el fraude y la suplantación de identidad. Cuantos más datos e información se filtre de las actividades que realicemos en el metaverso, más fácil lo tendrá quien quiera obtener nuestros datos bancarios o hacerse pasar por nosotros para obtener datos de otros con fines diversos.

Por otro, los responsables de los mundos virtuales que conforman el metaverso y de los servicios derivados deben garantizar un uso correcto de la información y datos generados o aportados por los usuarios. Una responsabilidad importante para evitar problemas relacionados con la vigilancia masiva, la pérdida de privacidad o discriminaciones por distintas razones.

En un artículo reciente comenté que el metaverso se rige por las leyes del mundo físico. De ahí la importancia de consultar los documentos legales que toda empresa de Internet debe publicar en sus páginas oficiales. En especial, los que tienen que ver con nuestra privacidad y con el uso que se hace de nuestros datos.

La seguridad de la información en el metaverso es responsabilidad nuestra y de las empresas propietarias
Fuente: Brand Factory Telefónica

La seguridad de los datos en el metaverso

Cuando se habla del metaverso suele surgir asociado el concepto de blockchain. Como vimos en un artículo anterior, la tecnología de cadena de bloques es muy segura. Vamos, que con el blockchain, la seguridad de la información debería estar a salvo. Pero aunque en el futuro prácticamente todo el metaverso se basará en esta tecnología, en la actualidad no es del todo así. Y aunque el blockchain es muy seguro, no es 100% eficaz.

Vayamos por partes. Hay elementos del metaverso que están basados en blockchain. Para empezar, para acceder a los servicios y mundos virtuales asociados hay que contar con una wallet o criptocartera. Este elemento de seguridad sustituye las clásicas ID de usuario actuales. También hay que disponer de un usuario y contraseña, pero hay más elementos implicados, lo que hace la identificación del usuario más segura.

También se rigen por el blockchain elementos de los mundos virtuales como avatares, objetos y, en general, cualquier cosa virtual susceptible de ser parte de la interacción del usuario con el metaverso. Estos elementos, normalmente NFTs, se pueden adquirir mediante monedas virtuales, criptomonedas, o tokens. Ambos basados en blockchain.

Pero volviendo a lo expuesto antes, gran parte de los datos generados en el metaverso no se almacenan mediante blockchain. Historiales, cachés, bases de datos y multitud de información que se almacena siguiendo métodos actuales que, aunque en teoría son seguros, pueden ser víctimas de robos o ataques por parte de ciberdelincuentes. Datos que, por otra parte, son custodiados por las empresas responsables del metaverso.

Por nuestra parte, poco podemos hacer por la seguridad de la información almacenada en servidores externos. Pero ese poco es importante. Para empezar, debemos ser precavidos con nuestras contraseñas y wallets. Evitar que caigan en malas manos. También es recomendable iniciar sesión en las páginas oficiales y no acceder a enlaces que nos han enviado por vías no oficiales. Y activar siempre la verificación en dos pasos en cualquier página en la que debamos iniciar sesión. Por último, evitar conexiones WiFi públicas si vamos a tratar información delicada. Y como siempre, sentido común.

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