Cómo la tecnología disminuyó el error humano en el fútbol y el béisbol

Escrito por , 21 de noviembre de 2014 a las 17:30
Cómo la tecnología disminuyó el error humano en el fútbol y el béisbol
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Cómo la tecnología disminuyó el error humano en el fútbol y el béisbol

Escrito por , 21 de noviembre de 2014 a las 17:30

La Copa del Mundo de Brasil 2014 y la temporada de Grandes Ligas de este año han sido protagonistas de uno de los avances más interesantes en el uso de la tecnología. El objetivo: impedir que los tropiezos de los árbitros empañen el espectáculo deportivo que atrae la atención de miles de fans en el mundo entero

¿Cuántas jugadas decisivas se evaluaron erróneamente y cambiaron la historia del fútbol y el béisbol? ¿En cuántas repeticiones posteriores claramente pudo comprobarse el fallo humano?

El año 2014 quedará grabado en la memoria como el año en el que dos entidades deportivas conservadoras asumieron la tecnología para disminuir tales errores en el campo.

Así, en el Mundial Brasil 2014, la FIFA implementó la línea de gol, y MLB, la principal liga de béisbol del mundo, mostró una faceta diferente del trabajo de los árbitros con el sistema de repeticiones inmediatas y el centro de evaluación de las jugadas protestadas.

En las siguientes líneas hacemos una revisión de los casos más emblemáticos, y de cómo los avances tecnológicos marcaron un hito en ambas disciplinas deportivas.

Proezas en el campo de juego

El miércoles 2 de junio de 2010, Armando Galarraga, el lanzador venezolano de los Tigres de Detroit, estaba a un out de una de las hazañas más complicadas del béisbol, el juego perfecto: el retiro en sucesión de los 27 bateadores que se enfrentan sin que ninguno le hubiera pisado la primera base.

Jason Donald, de los Indios de Cleveland, era su último oponente y bateó un rolling por primera base, Miguel Cabrera salió de su posición para buscar la pelota mientras Galarraga entró a cubrir y todo el mundo pudo ver por televisión el out que cerraba su proeza.

Todo el mundo menos Jim Joyce, el árbitro, quien decretó un “quieto” y arruinó con un error que quedó confirmado en múltiples repeticiones. Incluso, él mismo lo admitiría una vez finalizado el partido.

Acciones como éstas son las que desembocaron en la aplicación del actual sistema de Revisión de Repeticiones, la metología usada por el Major League Baseball que permite a los equipos protestar jugadas cerradas.

El costo de la precisión

En el caso de MLB la misión está relacionada con la integridad del juego, la preservación del público, y los anunciantes que hacen de éste un negocio de más de 8 mil millones de dólares al año, según cifras de Forbes.

Por eso no se ha escatimado en invertir en las 43 toneladas de equipos de vídeo y transmisión necesarias para apoyar el nuevo método, en el que uno de 74 árbitros independientes revisa la jugada en cuestión, en el Replay Operations Center, en la ciudad de Nueva York. En este vídeo puedes ver cómo funciona el Replay Operations Center:

Lo hace a partir de las imágenes ofrecidas entre las 7 y 12 cámaras ubicadas en cada uno de los estadios para determinar el veredicto final en un intervalo de tiempo que oscila entre 60 y 90 segundos.

En medio de un entorno cambiante, la tradicional organización tuvo que asumir esta tecnología, con la que comenzó a experimentar tímidamente desde el año 2008, a muy pequeña escala.

Era evidente que las transmisiones de televisión y el vértigo del flujo de la información vía redes sociales hacían insostenibles e inocultables los errores arbitrales.

Aún en camino de reconquista de un público tremendamente frustrado por la permisividad de esteroides y otros fármacos que influyeron en el rendimiento de los atletas durante las últimas dos décadas, este gesto a favor de resultados fieles a lo sucedido en el campo, suele ser bien recibido. No obstante, algunos fanáticos consideran que el proceso de reclamo retrasa el partido en general.

Lo interesante es que esta verdadera revolución coincide con otra gran asociación deportiva: la FIFA, que no quiso correr riesgos en su torneo estrella, responsable de acaparar la atención del planeta entero cada cuatro años.

Detección de gol gracias a la tecnología

Es inevitable destacar cómo la FIFA, que capitalizó más de 4 mil millones de dólares en ingresos exclusivamente por la Copa del Mundo Brasil 2014, optó por un sistema informático que traza la trayectoria más probable de un balón, gracias a un complejo método estadístico que funciona mediante cámaras de vídeo de alta velocidad.

El objetivo es determinar, en caso de duda, si efectivamente una pelota traspasó o no la línea de meta, y se convirtió en un tanto para su equipo. Si es efectiva, el procedimiento envía una señal vibratoria a los árbitros, en poco más de un segundo, para que sentencie el tanto y el partido pueda continuarse.

Así, en el enfrentamiento entre Francia y Honduras, durante el día 15 de junio, la selección gala requirió la comprobación de estas nuevas tecnologías para convalidar su segunda anotación. Por eso el árbitro brasileño, Sandro Ricci, respiró aliviado cuando marcó el centro del campo, consciente de que no podía haber reproches de ninguno de los dos grupos ni del público.

Y atrás quedó el mal sabor de boca de la Copa del Mundial 2010 en el momento en que el jugador inglés, Frank Lampard, tuvo que resignarse a ver cómo su legítima puntuación contra Alemania no fue ratificada por el árbitro, pese a que en repeticiones posteriores podía apreciarse claramente que el balón había traspasado la línea de gol.

En el siguiente vídeo la propia FIFA presenta el estreno de esta tecnología:

La búsqueda del equilibrio

Quizá la clave está en entender que no tiene sentido la supresión del elemento humano en el deporte, ya que existen ciertas situaciones como la llamada ley de la ventaja en el fútbol, o el conteo de bolas y strikes en el béisbol, que, sin excepciones, deben depender del criterio de los árbitros.

Sin embargo, estos casos demuestran que hay un potencial inmenso en el uso de la tecnología para evitar equivocaciones lamentables y disminuir polémicas inútiles.

De ahí que la carrera tecnológica continúe. Por ejemplo, el ente rector del béisbol nortamericano ha invertido una importante cantidad de recursos para nuevos sistemas de registro del desempeño de los jugadores a través de cámaras y software especiales. El aporte permitirá a los equipos utilizar técnicas de Big Data para evaluar a cada uno de los integrantes de la liga.

En lo que concierne a FIFA -que ve relativamente cerca la Copa Mundial Rusia 2018- está a la expectativa de nuevas propuestas. Según ciertos rumores, podrían incluir formas para detectar con exactitud una situación de posición adelantada de un atacante, estrategia que probablemente sea la que mayor polémica genere en estos momentos.

Al mismo tiempo, tanto la FIFA como la MLB están de acuerdo en que la disminución del fallo humano pasa también por la mejora permanente de los árbitros. Esa es la razón por la que se hace énfasis en los programas de capacitación y los procesos de selección, pero es evidente que un personal bien formado y los aportes tecnológicos no son excluyentes.

En definitiva, la tecnología llegó al deporte para quedarse, por el bien de los jugadores, que como Galarraga o Lampard no verán afectados sus méritos deportivos, y del público, cuya afición mueve toda la maquinaria que hace posible estos espectáculos multimillonarios.

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