MacBook Neo

Conectando los puntos: cómo Apple ha ido juntando las piezas hasta poder crear el MacBook Neo que tiene a todo el mundo fascinado

Ya lo dijo Steve Jobs en 2005: “No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante. Solo puedes conectarlos mirando hacia atrás”. Esta frase describe a la perfección un producto que el fundador de Apple jamás habría imaginado ver en el catálogo de ordenadores de la compañía: el nuevo MacBook Neo. Se anunció el pasado mes de marzo, pero lo cierto es que este equipo, que tiene a todo el mundo fascinado, lleva construyéndose desde mucho antes.

El MacBook Neo es fruto de una cadena de apuestas que la compañía ha realizado durante ya sus 50 años de trayectoria. Apple ha ido juntando las piezas hasta poder crear un portátil asequible dentro de su gama de productos e indiscutiblemente mejor que cualquier otro equipo Windows del mismo precio. Y aunque no lo parezca, el MacBook Neo está fabricado a base de algunos hitos dentro de Apple que han pasado desapercibidos entre la multitud, y otros que dejaron a los usuarios con la boca abierta.

De hecho, lo interesante del MacBook Neo no es solo lo que es, sino de dónde viene. Para ello, hay que mirar hacia atrás y revisar momentos clave en la historia de Apple. Desde el lanzamiento del primer iPad, hasta el iPhone más reciente.

Del primer chip a Apple Silicon

Uno de los atractivos del MacBook Neo y el motivo por el que este equipo cuesta 699 euros es su procesador. El portátil de Apple incluye el chip A18, el mismo que la compañía introdujo en los iPhone 16 y 16 Plus. Es un SoC lo suficientemente potente como para poder ejecutar cualquier programa a la perfección y realizar tareas de ofimática. Incluso ha demostrado poder hacer trabajos edición sencilla de imágenes o vídeo. De hecho, en términos de potencia, el procesador del MacBook Neo es muy parecido al chip M1 que Apple incluyó en el MacBook Air de 2020.

El chip A18 no hubiese sido posible sin el énfasis de Apple en el silicio allá por el 2010. Fue ese año cuando Apple anunció el iPad de primera generación. Esta tablet era la primera en incluir un procesador propio de Apple, el A4, que fue el primer paso para algo mucho más grande. En 2013, después de varias generaciones, Apple dio un salto de arquitectura con el A7, un procesador de 64 bits que destacaba por su potencia y eficiencia. Más adelante, la compañía mejoró sus procesadores propios con el Neural Engine, un motor de IA encargado de las tareas de aprendizaje automático.

Un punto de partida

Todos esos avances en los procesadores, que hasta ahora solo se incluían en los iPhone y iPad, fueron un punto de partida en la compañía para algo mucho más grande: Apple Silicon. La firma de Cupertino quería prescindir de Intel para sus portátiles. Esto es algo que les permitiría no solo mejorar la eficiencia de sus equipos, sino también eliminar la dependencia en el calendario de lanzamientos al poder anunciar productos sin necesidad de esperar a que Intel lanzara el procesador de gama alta de turno.

Fue en 2020 cuando Apple decidió iniciar la transición de Intel a Apple Silicon en Mac, con sus conocidos chips M. Y terminó en 2025, cuando Apple eliminó de su catálogo el último Mac con chip Intel. Sin esto, sin todos estos años de trabajo, no hubiese sido posible que un Mac terminara teniendo un procesador de un iPhone.

La obsesión de Apple por el diseño reflejada en el MacBook Neo

Macbook Neo

Otra de las características estrella del MacBook Neo, además del procesador, es su diseño. El equipo cuenta con una cubierta unibody de aluminio. Ningún portátil Windows de 600 – 700 euros incluye estos materiales en su chasis. De nuevo, esto es posible gracias a los años de obsesión de Apple por crear productos de diseño.

Apple empezó a usar aluminio en el MacBook Pro de 2008. Este equipo contaba con un proceso de ensamblaje muy diferente al resto de productos de otras compañías. Consistía en coger un bloque sólido de aluminio y esculpirlo hasta obtener la carcasa a medida, lo que a su vez lo hacía un equipo más ligero y resistente.

Este método fue llevado al iPad, y al iPhone, y se ha ido puliendo a lo largo de los años. La más de una década de trabajo le ha permitido a la compañía simplificar el proceso a niveles que permiten adoptar un diseño tan “premium” en un equipo de este precio. Un detalle interesante es que el MacBook Neo cuenta con un 90 % de aluminio reciclado, algo que ha supuesto un hito para la compañía.

El sistema operativo

El MacBook Neo no sería tan extraordinario sin macOS. A su vez se ha convertido en uno de los mejores sistemas operativos para PC por sus funcionalidades, su excelente optimización y su fluidez. De hecho, macOS es la razón por la que 8 GB de RAM en el Macbook Neo son más que suficientes. En cambio, en Windows, solo el inicio del sistema consume 4 GB de RAM.

Apple también ha hecho un magnífico trabajo adaptando su sistema operativo a la transición de Apple Silicon. La compañía lleva años ofreciendo a los desarrolladores herramientas y consejos para adaptar sus aplicaciones y programas a la nueva arquitectura. Para aquellas apps que no lo estaban, Apple ofrecía a los usuarios Rosetta 2. Se trata de una capa de compatibilidad que permitía ejecutar sin problema programas diseñados para procesadores Intel.

El buen funcionamiento de Rosetta 2 hizo que los usuarios no tuviesen miedo de pasarse a los Mac con procesadores propios. Y a su vez aceleró la transición a Apple Silicon.

La estrategia de Apple con el MacBook Neo

MacBook Neo

En cualquier caso, el Macbook Neo no existiría si no fuese por un cambio de estrategia en Apple que tiene como objetivo potenciar su verdadero motor de beneficios: sus servicios. De hecho, hace tiempo que la compañía ajustó ese enfoque de “lujo” hacia una estrategia de precios más competitivos para así expandir su base de usuarios. El objetivo ha sido crear puertas de entrada al ecosistema a través de sus diferentes productos, y lo hemos visto con el Apple Watch SE, el iPad base o el recién anunciado iPhone 17e. Y, por supuesto, también este MacBook Neo. 

Apple, por supuesto, sigue cuidando su imagen premium, y lo hace presentando equipos bien construidos y con esa atención al detalle tan característica. Pero, al mismo tiempo, apostando por prestaciones más asequibles y reutilizando componentes para abaratar el coste. 

El resultado de todo esto es un MacBook Neo sobresaliente, con un diseño excelente, una optimización inigualable, una pantalla muy buena y un precio muy accesible. Es el portátil para cualquier persona.


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