Cada vez que aparece una nueva herramienta de inteligencia artificial, vuelve la misma pregunta: ¿podría acabar sustituyendo puestos de trabajo? La preocupación entre los empleados crece y cada vez más empresas incorporan sistemas capaces de automatizar tareas complejas.
En ese contexto, en los últimos días varios titulares han afirmado que China ha “prohibido” despedir a empleados para sustituirlos por inteligencia artificial. La noticia ha despertado mucho interés porque pone sobre la mesa una cuestión que preocupa cada vez más a trabajadores y empresas: hasta qué punto puede una compañía automatizar funciones sin asumir responsabilidades laborales.
El caso que abrió el debate
El caso que más atención ha causado en China es el de Zhou, un empleado del área de control de calidad de una empresa tecnológica en Hangzhou, una de las ciudades del país más ligadas al desarrollo de la inteligencia artificial. Entre sus tareas estaba revisar respuestas generadas por IA. Pero la llegada de modelos de lenguaje más avanzados, conocidos como LLM, llevó a la compañía a automatizar varias de esas tareas. Como consecuencia, la empresa le comunicó una reducción salarial del 40% al considerar que su trabajo ya podía realizarse, en gran medida, mediante inteligencia artificial.
El trabajador rechazó las nuevas condiciones al entender que su puesto seguía siendo necesario y que la reducción de sueldo no estaba justificada. Tras rechazar la rebaja salarial, Zhou fue despedido alegando que ya no era necesario debido a “cambios tecnológicos“. Ante la situación, Zhou decidió demandar a la compañía y llevar el caso ante los tribunales chinos. Según los documentos judiciales revelados por XINHUA, acabó ganando el caso.

La legislación en China
Para entender el debate, hay que tener claro que China no ha creado una nueva ley que prohíba despedir trabajadores para reemplazarlos por inteligencia artificial. Lo que está ocurriendo es que varios tribunales chinos, entre ellos los de Hangzhou y Pekín, han empezado a dictar sentencias que ponen límites a este tipo de despidos apoyándose en la actual Ley de Contrato Laboral.
¿Qué dice exactamente esta ley? La Ley de Contrato Laboral china permite cambiar o finalizar contratos cuando existe un “cambio tecnológico” importante e imprevisible en las condiciones laborales. Sin embargo, en estos casos los jueces consideraron que incorporar IA para reducir costes responde a una decisión planeada de la empresa y no a una situación inevitable que justifique automáticamente un despido.
En otras palabras, las compañías no están obligadas a adoptar esta tecnología: deciden hacerlo para ganar eficiencia. Por eso, los tribunales han dejado claro que incorporar inteligencia artificial de forma voluntaria no permite ignorar los derechos laborales ni empeorar las condiciones de los empleados sin una justificación sólida.
Más que frenar el avance de la IA, lo que empieza a hacer China es poner límites sobre cómo pueden usarla las empresas y qué responsabilidades siguen teniendo con sus trabajadores.

Situación en España y la UE
Por ahora, ni Estados Unidos ni la Unión Europea han aprobado leyes concretas sobre los despidos relacionadas al uso de inteligencia artificial. En Europa, por ejemplo, la Ley de IA regula cómo se utilizan estos sistemas dentro del entorno laboral. Incluye aspectos como los procesos de selección o la evaluación del rendimiento, pero no aborda directamente si una empresa puede eliminar puestos por automatización.
Aun así, el caso de Zhou deja claro que el debate sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo ya ha comenzado en muchos países. La cuestión ahora no es solo hasta dónde puede llegar esta tecnología, sino también cómo adaptarán las empresas y las leyes a una realidad en la que cada vez más tareas pueden automatizarse.







