La falta de capacidad en eventos masivos es un problema conocido. No es que la red falle: es que miles de personas intentan usarla al mismo tiempo desde el mismo lugar. La infraestructura actual, en condiciones de uso masivo y simultáneo de aplicaciones multimedia, y sobre todo cuando queremos subir información a la red (fotos o video de un concierto, por ejemplo) no está diseñada para soportar esa demanda.
Si en dicho contexto, queremos además usar la red para uso profesional de servicios críticos, como puede ser la retransmisión de video para TV, el problema se agrava.
Telefónica ha realizado en el Movistar Arena de Madrid una prueba de conectividad 5G que aborda precisamente ese problema. Sus aplicaciones más inmediatas son para la producción profesional de eventos, aunque los cimientos que sientan apuntan a lo que podría ser la conectividad en grandes recintos en los próximos años.

Qué es el 5G mmWave y por qué es diferente
Para entender qué se probó en el Movistar Arena, hay que entender primero por qué el 5G convencional no es suficiente en situaciones extremas que describimos más arriba. El 5G de altas capacidades que conocemos la mayoría funciona en una frecuencia de 3,5 GHz: es el que tienen nuestros móviles y el que ofrecen la mayor parte de los operadores en España. Funciona bien en condiciones normales, pero tiene un techo claro. Cuando hay miles de personas concentradas en el mismo espacio intentando usar la red a la vez con aplicaciones multimedia y queriendo subir contenido, la capacidad se agota.
La banda milimétrica, o mmWave, opera en frecuencias mucho más altas, en este caso 26 GHz,lo que se traduce en una capacidad de transmisión radicalmente mayor. En España, Telefónica es el único operador que dispone de 1.000 MHz de espectro en esta banda, una capacidad equivalente a la de diez operadores 5G convencionales funcionando a la vez.
Esta tecnología tiene, sin embargo, una limitación física importante: necesita visión directa con las antenas, ya que las ondas de alta frecuencia no atraviesan paredes, lo que reduce su cobertura a zonas localizadas. Esa misma característica la convierte en ideal para espacios cerrados y concurridos como estadios o pabellones. Dentro de esa zona, la estabilidad de la conexión es excelente: la latencia es de apenas un milisegundo en la conexión por radio y de diez milisegundos hacia internet.

Lo que Telefónica probó en el Movistar Arena
La prueba realizada en el Movistar Arena no fue solo un test de velocidad. Telefónica desplegó una configuración llamada Heavy Uplink, diseñada específicamente para maximizar la velocidad de subida. Es decir, la capacidad de enviar información desde el dispositivo hacia la red. El resultado fue una velocidad de subida de 1,8 Gbps, la más alta registrada hasta ahora en una red comercial 5G en España. Para contextualizar ese dato: la fibra comercial de alta capacidad que se ha desplegado en los últimos años puede darte un máximo de 1 Gbps simétrico, mientras que el 5G convencional no suele pasar de 160 Mbps de velocidad en subida.
Junto a esta prueba de red, Telefónica colaboró con Sony para demostrar una de las aplicaciones más concretas de esta tecnología: la retransmisión profesional de vídeo en directo. Una cámara avanzada de Sony capturó imágenes en ultra alta definición que fueron codificadas con latencia ultrabaja y transmitidas directamente a través de la red 5G mmWave. Algo que hasta ahora requería cables y equipos de gran tamaño pudo hacerse de forma inalámbrica desde cualquier punto del recinto, con calidad y latencia comparables a las de una producción televisiva convencional.
Por qué importa más allá del dato
Lo relevante no es solo la velocidad, sino lo que esta tecnología permite hacer en la práctica. En un evento masivo, esta red puede dividirse en segmentos independientes mediante una técnica conocida como network slicing o segmentación de red. Un segmento reservado para las cámaras profesionales que retransmiten el evento, otro para que los asistentes suban contenido a sus redes sociales, y otro garantizado para los servicios de emergencia. Todo al mismo tiempo y sin que unos interfieran con los otros.

Esto abre la puerta a una nueva forma de producir eventos en directo. Los realizadores de televisión podrán trabajar desde cualquier punto del recinto sin depender de infraestructura fija. Y donde los espectadores tienen una conectividad real incluso con el pabellón lleno. Algo que hoy, en la práctica, es casi imposible.
¿Cuándo llegará a todos?
La respuesta honesta es que todavía queda camino. Los móviles actuales no están diseñados para operar en la banda de 26 GHz, porque hasta ahora no había suficiente infraestructura que lo justificara. Los fabricantes necesitan integrar hardware específico: chips y antenas adicionales para soportar esta frecuencia, algo que no les resulta rentable para escenarios todavía tan concretos.
A nivel europeo, este proyecto de Telefónica es pionero. Hasta ahora solo se habían realizado pruebas en países como España, Italia y Alemania y un intento comercial en Australia que no acaba de despegar. En Estados Unidos, en cambio, la tecnología lleva tiempo usándose en estadios de la NFL o en circuitos de Fórmula 1, donde ya forma parte de la experiencia habitual del espectador.
Lo que pruebas como la del Movistar Arena demuestran que la infraestructura 5G en España está preparada para soportar casos de uso que hasta hace poco parecían reservados a otros mercados.
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